Las redes, trampolín para el web comic

Los creadores de algunas historias han tenido tal éxito que publican libros y comercializan artículos relacionados
"Jours de Papier" ha conseguido, en dos años y medio, tener en Facebook 274 mil likes. FOTO. Cortesía Tania Camacho
26/05/2015
00:10
MÉXICO
Sonia Sierra
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Hace cinco años el web comic se limitaba a sitios de Internet y blogs para comunidades específicas; hoy, las redes sociales han potencializado este universo a tal punto que artistas, diseñadores, animadores e ilustradores tienen cientos de miles de seguidores de sus historias, acuden a eventos nacionales e internacionales, ofrecen productos vinculados al mundo de sus personajes y publican libros que reúnen sus comics. Todo eso, en gran medida, con recursos generados de su propio trabajo.

En México existen muchas, diversas y distantes propuestas. Una de las más consolidadas es “Jours de papier”, de Tania Camacho; otros ejemplos son “The mountain with teeth”, de Alejandra Gámez; “La tuya en vinagre”, de Sergio Neri; “Living with you”, de Luis Soto, y “El curioso mundo ilustrado de Nathan y Joo”, de Jonathan Rosas.

No tener que ir detrás de un editor para que publique sus trabajos, dibujar lo que se les antoje, prácticamente sin limitaciones,  y tener una respuesta instantánea a lo que hacen, cosa que era inconcebible para un sector que vivió como en un gueto por décadas, son las opciones que encuentran ahora con las redes sociales, en especial Facebook.

“Días de papel”.

Tania Camacho es la creadora de “Jours de Papier” un webcomic que cuenta su vida cotidiana junto a Esteban, su compañero y productor editorial en el proyecto que ha conseguido tener en Facebook 274 mil likes (me gusta) en dos años y medio, y que además es página, tienda en línea, y ha derivado en la creación y venta de  productos como playeras, tazas, postales, libros, mini libros, peluches, libretas, stickers, postales, separadores y hasta el libro de recetas y el mandil con que se ve en el comic a Esteban cuando cocina.

“Jours de Papier” es la vida de ellos en un departamento de la ciudad de México, al lado de dos gatos, sus rutinas y las eventuales apariciones de la familia, algunos amigos o personas del barrio.

Tania tiene 27 años, nació en Toluca, vivió 15 años en Canadá donde estudió Animación, en el Cégep du Vieux-Montréal. Después de conocer a Esteban fue dibujando en una libreta lo que vivían; luego, los amigos les propusieron hacer un web comic con ese diario, y, de pronto, lo empezaron a compartir muchas personas. Así nació, en 2012, el proyecto que hoy les permite dedicarse por completo a ello, haber publicado tres libros, fondear a través de una página de Internet con miras a reeditar esos libros y publicar un cuarto, acudir a encuentros internacionales y nacionales, y mucho más.

Cada dos días, en promedio, suben una de las historias de tres cuadros que Tania crea sobre una tableta digitalizadora; atrás quedaron el lápiz, la goma y el papel. La comparten hacia las 10 de la noche ¿por qué a esa hora? Precisamente porque en Facebook tienen las estadísticas  acerca del tipo de personas a las que le gusta su sitio –edades, géneros, lugares de origen-, horarios de mayor tráfico (las 10 de la noche). Esto les mostró que sus mayores fans están en el DF (luego en Bogotá, Colombia); que esos fans no son los hombres 40 años, como pensaban inicialmente pues es el promedio de edad de los amigos de Estaban, sino mujeres de 18 a 24 años, con pareja, a partir de ahí han tomado decisiones para generar o no ciertos productos.

“Nos ha ido muy bien –dice Tania, sentada en una silla al lado de su mesa de trabajo mientras que en medio se pasean sus gatos Almohada y Papas, viejos conocidos de los fans de “Jours de papier” (que significa “Días de papel”) -. En México empieza a haber un poco más de web comics y todo esto ha sido por las redes sociales. Te permiten subir imágenes, videos, libros, sin tener que ir, por ejemplo, a una editorial y esperar a que te publiquen”.

“Sin darnos cuenta se transformó de ser sólo un web cómic a una marca. Nos buscan empresas grandes que piden una tira pero nos dicen que pongamos su marca en la página; es algo que evaluamos. Nos buscan a través de despachos de publicidad que están viendo el tráfico que tenemos”,  explica Esteban.

Si su web comic ha generado tal interés es también por las veces que aparece la tira en muros a la semana: alrededor de un millón.

Otras historias.

Alejandra Gámez abrió en Facebook “The mountain with teeth” hace dos años y medio; a veces es una tira cómica, en otras un cartoon con una historia fantástica de seres solitarios, pesimistas. Ha publicado un libro también a través del fondeo, donde incluyó materiales extra, no sólo lo que la gente ve en el sitio web.

“Mi mayor interés es contar historias; mi público ha crecido porque hago variaciones”, comenta Gámez, cuyo web cómic tiene casi 90 mil likes.

Ella es bióloga, pero al terminar de estudiar quiso aprender algo más y llegó al mundo de la ilustración: “El cómic es mi herramienta para esas historias que quiero contar, la diferencia ahora es que sin las redes sociales no hubiera llegado a tanto público. Han hecho posible proyectos independientesque de otro modo no existirían”.

El diseñador gráfico Sergio Neri tiene 35 años, vive y trabaja en Mérida, aunque es originario del DF. Es el creador de “La tuya en vinagre” un web comic creado hace cuatro años que “jaló” a Facebook hace dos. Es un cómic con pocos personajes que se caracteriza por su humor ácido y por historias que, lo dice él mismo, “a menudo dejan un mal sabor de boca”. Los personajes son una mujer loba, Lobaberta Sullivana,  sus hijos viciosos y mutilados, un brujo que es un  huaychivo y un pulgar bastante promiscuo.

Neri quiere explorar una gama de emociones que van más allá de contar un chiste; busca experimentar: “No me interesan asuntos de la inmediatez, sino cuestiones sobre amor, muerte, religión; los temas que no caduquen. En Facebook es más fácil la interacción con gente, saber a cuántos les gusta o molesta algo. Estar en la web es abrir una ventanita al mundo, y no sabes quién se va a asomar. Yo era renuente a eso, pensaba en el periódico como el lugar al que pertenecían los comics, pero aquí pudo crecer de manera orgánica”.

A partir de su cómic vende productos adicionales como los peluches de los cachorros de la loba, pero Neri es consciente de que el proyecto tiene un límite y quiere concluirlo; lo hará entonces con un libro.

A los 26 años, Luis Soto, artista plástico de Ensenada, tiene su web comic “Living with you”, que inició en enero de 2014 y donde presenta pequeñas historias cotidianas. Lo había iniciado en periódicos, ahora es digital, aparece en Facebook: 

“Llevarlo a web cambió bastante, en los medios escritos las personas casi no tienen contacto contigo: una vez que lo subí, en las primeras semanas, alcanzó 500 seguidores. Tener una “fan page” permite que se comuniquen con uno. Se convierte en una plataforma donde hay intercambios, reclamos, toda clase de comentarios”.

Además de sus cartones cotidianos, crea seriados, uno de los cuales, curiosamente, fue sobre el bullying contra lectores y seguidores de los comics. Al publicar un seriado al respecto, se llenó de mensajes de personas se sintieron identificadas, cuenta el artista, quien es maestro en varias escuelas de Ensenada y que ya prepara un segundo cómic: Calabozos y Barbones.

“Hasta hace unos años la única manera era adquirir las tiras, era estar comprando; las redes permiten que todo sea más directo, no te cobran, intercambias con el creador y hay un contacto vivo”, opina Soto.

Jonathan Rosas es autor de “El curioso mundo ilustrado de Nathan y Joo”. Hace dos años que publica su comic, pero, y este es un caso muy peculiar, desde hace un año lo tomó “más en serio cuando dio el salto a la versión impresa”. Entonces mejoró la historia, la narrativa y el dibujo. Su comic es sobre las aventuras de Nathan y su perro Joo en un lugar llamado Donde quiera que fuere. Cada semana sube una página, aunque los demás días ofrece ilustraciones; prepara un segundo libro en su versión impresa.

Para publicar su primer libro invirtió parte de sus recursos, y también se apoyó en el fondeo como forma de financiación. “Para mí el contenido en redes es muy efímero, a mí me interesa generar un público que siga prefiriendo un libro impreso, pero ofrecer mi trabajo libre en Internet contribuye a dar a conocer mucho más mi proyecto”, apunta Rosas.

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