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Pseudomatismos es la mayor exposición monográfica para un museo que ha presentado Rafael Lozano-Hemmer. Son 42 obras hechas a lo largo de 23 años, donde están los diversos soportes con que ha creado el artista junto a sus colaboradores: fotografía, escultura sonora, video, arte interactivo, robótica, vigilancia computarizada, y donde se advierte esa cada vez más marcada intención suya de que el público no sólo forme parte de la obra sino que contribuya a que ésta sea un arte vivo.

Se trata de que las piezas cambien y se transformen de acuerdo con lo que hacen o cómo son quienes las ven, las oyen, las respiran, las tocan y las caminan.

“Lo que prima en estas obras no es tanto un discurso histórico, formal o político, sino las pequeñas relaciones que se pueden establecer en un espacio expositivo ante una obra que se presenta al público con condiciones excéntricas de audición, de interacción o de edición; las obras tienden a ser pequeños universos con unas condiciones. Habrá quien se interese por saber cómo funcionan y otros las verán sólo como un fenómeno, y eso está bien”, dice el artista nacido en el DF en 1967 y quien fue representante oficial de México en la Bienal de Venecia de 2007.

Acompañado por 10 personas que trabajan con él en Montreal, Canadá, más el personal del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde hoy a las 19 horas inaugurará la exposición, Rafael Lozano-Hemmer ha realizado en las últimas semanas el montaje de la muestra que dista de ser la puesta tradicional de colocar las obras para esperar al público; más bien hay aquí todo un trabajo de programación matemática, de cientos de cámaras, computadoras, bocinas y luces; todo pensado precisamente para que el público pueda responder a esas invitaciones que le plantea cada una de las obras.

“Me interesa la idea de que las obras recaudan algo efímero de nuestro aliento, de nuestra presencia, nuestro corazón, nuestros signos vitales. Es una forma de que la exposición quede personalizada por el público”.

Algoritmos, programación y vigilancia; así como las manifestaciones de los sentidos en distintos medios y tecnologías forman parte de esta exposición que confronta al espectador a asumir una actitud participativa frente al arte.

“No es retrospectiva, es un panorama con unos conceptos particulares. Somos bastante prolíficos, muchas piezas se quedaron fuera. Tengo dos líneas de trabajo: arte público y arte para fundaciones o museos; esta es la más grande para un museo o fundación. No siento que esas dos líneas se excluyan. Muchas veces los mismos dispositivos, tecnologías, conceptos, se aplican a intemperie o en espacios cerrados”.

Previo a la inauguración de la exposición (curada por José Luis Barrios y Alejandra Labastida), habrá, a las
17 horas de hoy, una conferencia de Rafael Lozano-Hemmer en el auditorio del MUAC: “Antimonumentos y Subesculturas”, en la que hace un repaso panorámico de la obra de arte público que viene desarrollando desde hace 20 años.

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