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Nace la Fundación Leonora Carrington

Difundir la obra artística y literaria, promover su estudio y archivo, y protegerla son algunos objetivos de la nueva A.C.
Impulsores de la Fundación Leonora Carrington. Gabriel Weisz Carrington y Patricia Argomedo, acompañados por su gato Bakunin (Especial)
19/10/2015
00:30
Sonia Sierra
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Con el fin de que la artista Leonora Carrington sea más conocida por sus creaciones que por los chismes y anécdotas que aparecen en novelas; que se investigue su trabajo plástico y literario; que se consolide un archivo que documente su obra, y que se proteja esa obra, se ha creado la Fundación Leonora Carrington A.C.

Gabriel Weisz Carrington (hijo de la artista), su esposa Patricia Argomedo y el hijo de ambos, Daniel, crearon la Fundación que, además, es donataria autorizada. Weisz Carrington es el presidente; Argomedo es consejera y Daniel es el secretario.

Existe, por una parte, la necesidad de sacar a la artista de las historias y chismes en que la han ubicado algunos autores. Se persigue, por otra parte, consolidar un proyecto que impulse los estudios sobre sus esculturas, pinturas y escritura, y situarla en el contexto de creación del que formó parte: el movimiento surrealista, junto a otros artistas, culturas y formas de pensamiento que vivió y en medio de los cuales se desarrolló Leonora Carrington.

“Es muy importante no caer en la cuestión anecdótica cuando se trata de un artista —afirma en entrevista Gabriel Weisz Carrington, quien es maestro en el posgrado de Letras en la UNAM—. Es más complicado entrar en los aspectos artísticos de una obra, pero es más interesante que los amoríos que pudo tener. Un registro de la obra es fundamental para que la gente pueda verla directamente y no (ver) las falsificaciones que abundan”.

El punto de partida es promover un conocimiento de la obra y, como consecuencia, protegerla. Sin embargo, se pregunta el mismo Gabriel Weisz: “¿Cómo proteger la obra de una artista que ya murió y que tiene una cantidad de imitadores e imitadoras que quieren comerciar y ganar dinero con sus muy burdas reproducciones?”

La Fundación se propone también, a partir de exposiciones y eventos académicos, difundir el trabajo de esta gran artista inglesa (Chorley, 1917) que llegó a México en 1942 y que creó gran parte de su obra en este país, en el que murió en 2011.

Así mismo, impulsará la investigación: “No será o exclusivamente sobre Leonora —aclara Gabriel Weisz—. Se abriría un capítulo a los muy diversos intereses que surgieron dentro del espíritu surrealista. Sería un error pensar que sólo fue una persona, sería una especie de mitificación; se trata de que vayan coincidiendo elementos artísticos y que se vaya entendiendo la obra en un marco más amplio”.

Dado que ya está autorizada como donataria, la Fundación promoverá programas para becas a jóvenes estudiantes. Weisz explica esto: “Queremos buscar apoyo para becas para estudiantes de artes plásticas, literatura y teatro. Una fundación no sólo debe difundir sino ayudar a las personas desde el punto de vista creativo, de investigación y humano. Para borrar esta imagen de la Leonora divertida, entre comillas, vamos a transformar esto en un proyecto serio y comprometido con el arte que ella hizo”.

Otro de los programas que ofrecerá será de arte terapia. Patricia Argomedo, quien también es maestra en Literatura Dramática y Teatro de la UNAM, detalla que estará dirigido especialmente a personas de la tercera edad para que sea una terapia para enfermos de Alzheimer, demencia y Parkinson.

“Daniel ha estado trabajando esto, se capacitó en la Universidad de San Diego; ya estamos en contacto con los museos MET y MoMA, que trabajan con personas que tienen estas enfermedades. Hemos entrado en contacto con Gustavo Loreto, uno de los fundadores de Meridia, centro que en México trabaja con estos pacientes; y también hay otras personas interesadas en trabajar con la Fundación Leonora Carrington en arte terapia”.

Divulgación artística. Entre las primeras actividades de la Fundación se realiza un libro donde colaboran diversos autores (Gabriel Weisz, entre ellos), con un acercamiento a su arte literario y al plástico. El libro es Leonora Carrington and the International Avant-garde (Leonora Carrington y las vanguardias internacionales) y lo publicará en 2016 Manchester University Press; se buscará su traducción al español.

La conformación del archivo, explica Weisz es algo que está en proceso: “Hay obra desperdigada en distintos lugares, es el devenir diaspórico de todos los refugiados: Leonora dejó obra en Francia, Inglaterra, Estados Unidos y México. Se trata de reunir el mayor número posible de escritos e imágenes”.

“Lo empezamos a hacer de manera digital —agrega Patricia Argomedo—. Obviamente, si a futuro hubiera un espacio y se pudiera poner algo físico, sería maravilloso. Contendría documentos, escritos y correspondencia.”

Dado que hay obra de la artista en tantos lugares, se hace más difícil considerar que se realice un catálogo razonado, aunque existen diversos proyectos y personas interesadas, reconoce Weisz: “Es algo que funciona muy bien para artistas sedentarios, que no se han movido demasiado por las presiones diaspóricas a las que se enfrentó mi madre. Algunas cosas se pueden recuperar otras no... o se las robaron los franceses o los ingleses o los mexicanos. Con la guerra se perdieron cosas. La guerra es un destructor de obra”.

Weisz agrega que no es sencillo pensar en un catálogo razonado cuando hubo tal cantidad de obra: “Leonora tiene, por ejemplo, máscaras de cemento, muñecas, tapices, obra en barro, tejidos, gráfica, escultura, pintura... una monumentalidad”.

Contra la falsificación. La obra de Leonora Carrington se encuentra registrada ante la ARS (Artists Rights Society) en Nueva York, y ahí se maneja la sucesión (Gabriel y Pablo, sus hijos, son los sucesores).

Sin embargo, su escultura y su obra gráfica son objeto de muchas falsificaciones; Gabriel Weisz detalla: “Hay talleres de gente deshonesta; hay falsificación porque, en un momento dado no se destruyeron los moldes y había certificados también avalando la obra. Otras veces se utiliza el nombre de Leonora para fabricar objetos que no tienen nada que ver con sus concepciones de arte, pero que la gente compra porque cree que son de ella. También hay óleos, litografías que se han falsificado; reproducciones vergonzosas. Esto no ocurría cuando Leonora estaba viva. Otros buscan hacer una especie de collage, partes de aquí y de allá, y las propias que son de una vulgaridad increíble; están haciendo cosas que lo que consiguen solamente es vulgarizar algo que tenía una calidad mucho más grande de lo que ellos jamás pueden aspirar. La gente debe investigar con conocedores. No es ir a un supermercado y conseguir una botella de Coca-Cola, que es muchas veces la manera como la gente compra arte.”

Información oficial de la artista y de la Fundación, en: http://www.leocarrington.com; en facebook: Fundación Leonora Carrington o en el mail [email protected]

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