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El arte de contar cuentos tiene mucho de arte ancestral y de arte moderno. Se mantiene fiel a esa tradición de los contadores que llevaban a mundos imaginarios a los escuchas sentados en torno de la hoguera; pero es moderno es cuanto al lenguaje, el gesto y la actualización o reinvención de las historias de la tradición oral, los cuentos las leyendas, los mitos y la literatura.

Ayer, como en tiempos pasados, juglares modernos sedujeron con sus historias a decenas de personas que se dieron cita en la primera sesión del XXVI Festival Internacional de Narración Oral “CuentaLee”, que con el tema de “Las voces de la oralidad y la literatura”, fue inaugurado en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Durante la ceremonia inaugural, la mexicana Elsa Oralia González Olguín, y la venezolana Graciela Anzola, recibieron el Reconocimiento FINO-México, por “su contribución al desarrollo de la cultura, la comunicación y el mejoramiento humano, y por su trayectoria como narradores orales”.

La fiesta de los narradores orales arrancó con un reconocimiento a los 26 años que lleva realizándose este festival “que ha dado madurez y vigencia a este arte milenario, el arte de la memoria y del imaginario”, afirmó Armando Trejo, director del Foro Internacional de Narración Oral (Fino) México, quien dijo que CuentaLee 2015 también es un homenaje a la memoria de María Eugenia Llamas “La Tucita”.

“Una gran mujer, actriz, narradora y querida amiga, pilar de la narración oral en México”, dijo Trejo, quien celebró la labor de Llamas en la narración oral y su compromiso con la palabra, la identidad, la ética y la estética del hacer cultural cotidiano.

“María Elena contribuyó al engrandecimiento y transformación de nuestras sociedades potenciando la calidad de vida desde la comunicación profunda, esencial e insustituible en el ser humano de todos los tiempos”, señaló Armando Trejo.

Fue él también quien dijo que CuentaLee convoca a los narradores orales profesionales a encontrarse con el público mexicano, que desde hace 26 años “nos sigue prestando sus oídos, su corazón y su razón confiando en nuestra palabra, voz y gesto que evoca cuentos, mitos, leyendas y anécdotas de todas las tradiciones orales, y de la literatura que a lo largo del tiempo nos ha nutrido”.

Tras la breve ceremonia de arranque del festival que se realizará hasta el 25 de julio en distintas sedes de la ciudad de México, entre ellas el Centro Cultural de España, Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, Papalote Museo del Niño y Faro de Oriente, los narradores orales comenzaron a dar cuenta del potencial que tiene la palabra hablada.

Así el costarricense Moises Mendelewicz narró la historia de un contador de cuentos y de su abuelo; la francesa Alexandra Beugnet, ayudada de su acordeón habló de la importancia de los narradores orales a través de la historia de Juan sin problemas o Juan sin historias, para concluir con la sentencia de los narradores orales: “elige bien las palabras porque de ellas sale lo fabuloso, lo maravilloso, y salen también los cuentos y crecen los cuenteros”.

Hoy, continua el Festival Internacional de Narración Oral con narradores de Argentina, Costa Rica, Cuba, Francia, Panamá, Venezuela y México, se darán cita en el encuentro que se realiza durante una semana en la ciudad de México; para luego encontrarse en Jalisco del 27 de julio al 1 de agosto, y en Puebla, del 3 al 8 de agosto.

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