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El renovador de la lengua

Intelectuales de todo el mundo destacan la obra de Grass
Escritores, lectores y amigos evocaron ayer la trayectoria del autor (BORIS ROESSLER. EFE)
14/04/2015
04:42
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La comunidad cultural mundial expresó su pesar ante la noticia de la muerte del Nobel alemán Günter Grass, autor de la reconocida novela El tambor de hojalata.

El escritor húngaro Imre Kertesz, también Nobel de Literatura (2002), expresó su pesar por la muerte de Grass: “No nos ocupábamos de los mismos temas pero nos estimábamos en forma recíproca”.

Kertesz, quien ha vivido desde hace años en Berlín, está muy enfermo en un hospital de su natal Budapest.

El novelista angloindio Salman Rushdie calificó al autor alemán de “un verdadero gigante, inspiración y amigo”. Su fallecimiento “resulta muy triste”, escribió en Twitter.

Otra Nobel, la austríaca Elfriede Jelinek, se unió a las condolencias, reveló que Grass marcó su vocación hacia las letras: “Creo que entonces, ya desde las primeras páginas de la novela (El tambor de hojalata) tuve la sensación de que alguna vez sería escritora”.

El dramaturgo italiano Dario Fo, otro Nobel, describió ese libro como “un libro excepcional, realmente hermoso, muy importante” .

En 1999, la ganadora del Nobel Nadine Gordimer decía de Grass: “Su escritura tenía un gran significado político, especialmente en el renacimiento de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Nunca dejó de confrontar a los alemanes con lo que hicieron”.

Muchas más reacciones ante la muerte del autor del libro Pelando la cebolla se dieron a conocer ayer.

En el Cairo, el escritor egipcio Gamal Ghitany destacó que Grass ha sido el “más importante de la literatura contemporánea alemana”, después de su compatriota Thomas Mann.

Ghitany, que coincidió con Grass en Yemen hace más de una década, aseguró que el autor alemán era “una persona muy delicada, humilde, integra y respetable”. “Sabía escuchar y aceptar las diferencias”, subrayó el fundador del suplemento cultural Al Ajbar al Adab, para quien la muerte de su colega fue una “triste sorpresa”.

Mientras que el rumano Mircea Cartarescu calificó a Grass como “unos de los últimos grandes escritores vivos”.

Per Watberg, miembro del jurado que otorga el Nobel, la decisión dar al novelista en 1999 el último galardón del siglo en reconocimiento a su obra. “La decisión fue muy consciente. En la Academia lo vimos como la cima del siglo XX. Él fue el siglo XX, por lo menos después de Thomas Mann”.

Pero también el mundo del cine se mostró conmovido por el deceso del novelista. El director alemán Volker Schlöndorff, cuya versión para la gran pantalla de El tambor de hojalata ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1980 dijo que “la máquina de escribir era su tambor de hojalata. Sabía cómo usarla”.

La Academia de las Artes de Berlín indicó que la pérdida del escritor deja al mundo de la literatura “sin un autor de palabras poderosas” y a Alemania “sin su ciudadano más combativo”.

La Fundación Princesa de Asturias indicó que la obra de Grass era “ejemplo de calidad estética y escritura comprometida con su tiempo”. Recordó que el acta del jurado que concedió en 1999 el Príncipe de Asturias de las Letras a Grass, primer autor no iberoamericano en lograrlo, destacaba su condición de ciudadano europeo que considera inseparables el arte y la moral.

Respetado en México. Desde Londres, donde es parte de la delegación mexicana en la Feria del Libro de esa ciudad, Juan Villoro dijo que Grass es “uno de los grandes escritores de la posguerra alemana. Tuve la suerte de conocerlo y acompañarlo en México. Lo presenté en el auditorio Che Guevara de la Ciudad de México y en el Instituto Goethe”.

Aseguró que fue un renovador de la lengua, en un momento en que la mayoría no quería saber nada de la literatura alemana porque eran los años difíciles de la posguerra y ese idioma había sido distorsionado y envilecido por el nazismo. Se pensaba que el idioma que había servido para la propaganda del exterminio no podía servir para el arte, al menos no tan pronto. Y “él demostró a través de El Tambor de hojalata que la lengua alemana estaba viva y que podía seguir adelante. “Fue un hombre también muy comprometido con la realidad política. Se acercó mucho a la socialdemocracia. Siempre tuvo una actitud crítica independiente y sumamente interesante”.

En sus últimos años, agregó Juan Villoro, Günter Grass pasó por un conflicto difícil porque confesó que había sido parte de los grupos de la SSS en su juventud. “Lo fue a los 14 y 15 años, sin tener pleno conocimiento del holocausto; actuó como tantos alemanes, no les quedaba más remedio que incorporarse a los cuerpos militares del Reich. Lo extraño es que haya tardado tanto en revelarlo, lo hizo después de tener el Nobel, lo criticaron, pero eso se podría quedar como las contradicciones de alguien que fue un gran hombre y renovador de la literatura alemana en un momento especialmente difícil de la literatura alemana”.

Villoro dijo además que es difícil pensar en una influencia directa de Grass en nuestro país, pero que encuentra una gran sintonía entre su literatura y la de Gabriel García Márquez. “Esta literatura a través de las generaciones, que son grandes sagas y la reconstrucción imaginaria de un lugar. En el caso de Grass, la ciudad de Dánzig, en el caso de García Márquez, Macondo. Encuentro una familiaridad y una gran sintonía entre Fernando del Paso con su novela Palinuro de México, y El tambor de hojalata, Günter Grass, una novela con sentido del humor, por momentos enciclopédica, con cambios de vista del personaje”.

También en Londres, Elena Poniatowska, lamentó la muerte de Grass, escritor “extraordinario” a quien tuvo la oportunidad de conocer. Relató que en alguna ocasión, cuando el autor alemán visitó México, fue a su casa a comer y dijo que los mexicanos le deberíamos de por vida unos zapatos porque los suyos se los había desgastado visitando el Zócalo de la ciudad, el centro histórico y la Catedral, espacios con los que quedó fascinado.

Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, señaló en Twitter: “Las letras universales están de luto con la partida de Eduardo Galeano, autor de Memoria del fuego, y Günter Grass, de El tambor de hojalata”.

Información de Abida Ventura y Agencias

jrma

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