Cáncer bucal: cada vez más frecuente en jóvenes

Hace una década no se observaba en mexicanos de 25 años. Su prevalencia, entre los 55 y 60 de edad, según la OMS
Hay que revisarse las diferentes estructuras de la boca y, si se observa algo ext ra ñ o, recurrir al especialista. (ESPECIAL)
03/02/2017
00:22
Fernando Guzmán Aguilar
-A +A

El cáncer bucal, grave problema de salud pública en México, es cada vez más frecuente en jóvenes. Desafortunadamente, en el país sólo hay estudios aislados sobre neoplasias malignas bucales, la mayor parte realizados en la Ciudad de México.

“En las casuísticas mexicanas viejas, la prevalencia del cáncer bucal representa entre 2.5 y 3% de todas las neoplasias malignas”, asegura Constantino Ledesma, investigador del Laboratorio de Patología de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.

“En la práctica clínica cada vez se detectan más casos de cáncer bucal en jóvenes. Hace 10 años se observaban pocos casos de esta neoplasia en sujetos de 25 años. La OMS establece su prevalencia entre los 55 y 60 años de edad”, dice Juan Carlos Hernández Guerrero, jefe del Laboratorio de Inmunología de la FO.

Quizás en niños y adolescentes no sea el principal problema de salud bucodental, pero en la adolescencia muchas personas comienzan a exponerse a factores de riesgo como el alcohol, el tabaco y el virus de papiloma humano, los cuales están asociados al cáncer bucal.

“Una infección durante la adolescencia por un tipo de virus con potencial oncogénico puede manifestarse 10 ó 15 años después, cuando ya el paciente tiene 25 ó 30 años, es decir, cuando está en plena edad productiva”, señala María Dolores Jiménez Farfán, investigadora del Laboratorio de Inmunología de la FO.

 

Efectos en todo el país

El patólogo bucal Alejandro Macario Hernández, también del Laboratorio de Inmunología de la FO, ha participado en estudios epidemiológicos en estados como Guerrero, Sonora, Tlaxcala e Hidalgo, y ha observado que una de las neoplasias malignas bucales de pacientes de 15 a 16 años es el osteosarcoma, un tipo de cáncer en hueso que también puede afectar los huesos craneofaciales.

“En un contexto laboral, este problema de salud pública tiene efectos en todo el país: entre más jóvenes enfermos haya, la carga económica y social será más grande”, agrega Jiménez Farfán.

La frecuencia del cáncer bucal en la población mexicana se desconoce, ya que sólo hay estudios aislados (unos en lengua o paladar, otros en glándulas salivales y encía), la mayor parte llevados a cabo en habitantes de la Ciudad de México.

“También se desconoce el pronóstico de esta neoplasia maligna. No sabemos cómo se comporta en los labios o en la base de la lengua en las diferentes poblaciones de México, debido a que los factores de riesgo asociados son diversos. Incluso no es lo mismo un cáncer bucal en Perú que en México”, indica Ledesma.

Asimismo, su tratamiento no está bien institucionalizado, pues no se trata de igual forma en el Instituto Nacional de Cancerología que en el Instituto Nacional de Pediatría o en la práctica privada.

“No sólo tabaco o alcohol, sino también alimentos envasados y tratados con químicos contienen componentes potencialmente cancerígenos. Hay más de dos mil 500 sustancias generadas por la combustión del tabaco, muchas de ellas relacionadas con la génesis del cáncer, incluido el bucal”, apunta Hernández Guerrero.

 

A nivel de biología molecular

Son pocos los laboratorios que, a escala nacional, trabajan el cáncer bucal a nivel de biología molecular. En México, el Laboratorio de Inmunología de la FO es pionero, particularmente en lo que tiene que ver con moléculas de adhesión, receptores tirosina cinasa y mucinas.

Hace dos años, Claudio Viveros Amador, profesor de la FO, ganó el primer lugar de investigación de la Asociación Mexicana de Patología y Medicina Bucal, y de la Academia Iberoamericana de Patología y Medicina Bucal, en Chile, con su investigación de doctorado “El efecto de las moléculas de adhesión sobre los mecanismos de invasión y metástasis en carcinoma bucal”.

Viveros Amador estudia el papel de las claudinas y de las moléculas de adhesión en el desarrollo de carcinomas de cabeza y cuello. Lo novedoso de este proyecto es que no se había estudiado la relación de estas importantes moléculas con el cáncer bucal y su participación en los procesos de migración e invasión. Una siguiente etapa será corroborar dicha relación en un modelo animal.

Estos resultados permitirán avanzar en la comprensión del comportamiento biológico de las neoplasias de cabeza y cuello, incluida la cavidad bucal. Al conocer mejor cómo se desarrollan, habrá mayor probabilidad de encontrar herramientas más efectivas para su tratamiento.

 

Prevención

Si bien la caries, la fluorosis y la periodontitis son los principales problemas bucodentales entre la población mexicana, en la cavidad bucal, además de neoplasias malignas, ocurren otras patologías relacionadas con deficiencias en la nutrición y la pobreza alimentaria.

Macario Hernández ha colaborado con la Secretaría de Salud en la realización de estudios epidemiológicos en distintas poblaciones de México. Al revisar la cavidad bucal de niños y adolescentes, observó alteraciones en la mucosa asociadas a la nutrición, así como afecciones virales, ulceraciones, nodulaciones y aumentos tisulares sin causa aparente que no pudieron ser diagnosticados de manera precisa.

También encontró múltiples alteraciones morfológicas en la dentición de niños y adolescentes, así como dientes supernumerarios (que sobran), sobre todo entre la población de algunas zonas del estado de Morelos.

“Nos topamos con dientes supernumerarios restaurados con algún tipo de amalgama o corona. Falta diagnóstico porque, en vez de extraerlos, los odontólogos los tratan como si fueran dientes normales. Por lo tanto, al permanecer en la boca y desalinear los otros dientes, causan alteraciones en la oclusión y la articulación temporomandibular”, afirma Macario Hernández.

De acuerdo con Jiménez Farfán, así como las mujeres deben hacerse una autoexploración para prevenir el cáncer de mama, todas las personas deberían revisarse las diferentes estructuras de la boca: el paladar, la lengua, debajo de ésta... como una medida de prevención. De este modo, si observan un cambio de color o de textura en tejidos blandos, una bolita, algo extraño, hay que recurrir al especialista.

“En el rubro de la prevención, los odontólogos tenemos mucho que hacer para orientar y enseñar a los pacientes a autocuidarse. La salud bucal refleja lo que es nuestra salud sistémica. Es como un libro que nos da información de lo que está ocurriendo en el resto de nuestro organismo.”