El calentamiento global y la evolución se están combinando para cambiar los cuerpos de algunos abejorros en Estados Unidos, de acuerdo con un nuevo estudio.

Las lenguas de dos especies de abejorros en las Montañas Rocosas son aproximadamente un cuarto más cortas que lo que eran hace 40 años, evolucionando así porque los cambios climáticos alteraron la diversidad de flores silvestres de las que se alimentan, según el estudio publicado el jueves en la revista Science.

En una de esas especies, la lengua había sido la mitad de larga que el cuerpo —el equivalente a una lengua humana llegando a la cintura. Pero como las flores en las que se requería la lengua larga han ido desapareciendo, los abejorros no la necesitaban ya. Tener una lengua larga requiere que el abejorro use más energía, así que los insectos desarrollaron una lengua más corta que les permite probar una variedad más amplia de flores, dijo la autora principal del estudio, Nicole Miller-Struttmann, de la Universidad del Estado de Nueva York en Old Westbury.

Aunque los biólogos han rastreado cómo el calentamiento global ha alterado el desarrollo, la migración, el calendario y otros aspectos en plantas y animales, lo que hace inusual este estudio son los cambios físicos en los abejorros, indicó la coautora Candace Galen, de la Universidad de Missouri.

"Refleja la magnitud del cambio climático, que afecta la evolución de los organismos", dijo Galen. "Es una hermosa demostración de evolución adaptiva".

Sydney Cameron, de la Universidad de Illinois, no participó en el estudio, pero lo elogió, diciendo que fue bien conducido y es significativo para el ecosistema de flores silvestres.

El equipo de biólogos estudió los abejorros en tres cumbres aisladas en las Rocosas, donde habían sido la especie dominante. Ya no es así, señaló Miller-Struttmann. Una de las dos especies, el abejorro de cinto dorado, redujo su presencia de 50% de todos los abejorros a apenas 20%, dijo.

Como esos hábitats estaban tan aislados y a tanta altitud —más de 3 mil metros— los pesticidas y patógenos, a menudo la causa de declinaciones en las poblaciones de abejas y abejorros, no fueron un factor, dijeron los científicos. Otra cosa tenía que ser la causa. Los científicos compararon los abejorros con los de hace 40 años y descubrieron que las lenguas eran drásticamente más cortas.

Descubrieron además que la temperatura en el área se había elevado unos 3,6 grados Fahrenheit desde la década de 1960 y que el tipo y cantidad de flores había cambiado.

Al inicio, los científicos pensaron que las flores estaban evolucionando junto con los abejorros, como sucede a menudo en largos períodos de tiempo en la naturaleza.

"El rayo de luz es que (los abejorros) están evolucionando muy rápidamente", dijo Miller-Struttmann. "La historia para las flores no es tan optimista".

A Galen le preocupa que sin los abejorros con lenguas largas, algunas flores vayan a desaparecer. Además, dijo, los abejorros con lenguas cortas a menudo "hacen trampa", mordiendo un agujero en el costado de la flor, lo que no ayuda a la planta a diseminar sus semillas.

kal

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