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El Servicio de Administración Tributaria (SAT) mantiene la alerta por el riesgo que representa el lavado de dinero en las aduanas, foco que se enciende también ahora en las empresas fachada que son las que operan sin una estructura ni personal, reconoce el jefe del organismo, Osvaldo Santín Quiroz.

Un caso reciente fue la detección de un pagaré no negociable por 450 millones de dólares, una cantidad sin precedente, en la aduana del aeropuerto de la ciudad de Toluca, en el Estado de México, que llegó como envío desde Estados Unidos. Ahora lo que sigue, dice el funcionario, es verificar que ese dinero expresado en un documento tenga un origen lícito.

Otro riesgo que ve el es el fraude con firmas electrónicas o la e.firma, en perjuicio de contribuyentes. Advierte que confiársela a cualquier persona, incluso al contador, es como darle el número confidencial de la tarjeta de crédito.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Osvaldo Santín habla también acerca del impacto que pueden tener las elecciones en Estados Unidos en el tratado de intercambio automático de información conocido como FATCA, de ganar el republicano Donald Trump.

De la detección de los 450 millones de dólares en la aduana de Toluca cuenta lo siguiente:

“Tenemos información de todos los envíos de mensajería que entran y salen del país; sabemos quién manda y quién recibe. Cuando se identifica a través de modelos de riesgo que es una construcción analística para procesar grandes cantidades de información, nos dice que hay determinados envíos que requieren cierto nivel de revisión y este modelo arrojó que ese envío debía ser revisado con más detenimiento.

“No fue una casualidad, una vez que se identifica se usan medios de revisión no invasivos como los rayos X, a nadie se molesta, pero si hay una irregularidad se abre el paquete”, señala.

“En este caso era un pagaré no negociable, es decir que no lo puede cobrar el gobierno federal. No era dinero físico, venía en un sobre y entraba de Estados Unidos a México. Ya de ahí lo que sigue es verificar que los recursos tenga origen lícito, que no sea lavado de dinero, que no sea evasión fiscal”.

Si se comprueba que el origen es legal se tiene que sancionar a la persona que envió el documento sin haber declarado el valor del mismo. Dice que la forma en que se encontró esto, no es nueva porque de manera cotidiana se identifican así armas, sustancias prohibidas y narcóticos entre otros.

“YA TE VÍ”

Afirma que la parte más poderosa que tiene el SAT para ayudar a las autoridades antilavado a combatir las operaciones con recursos de procedencia ilícita es a través de la identificación de empresas fachada que en la mayoría de los casos pueden tener como propósito el lavado de dinero.

“De ahí la importancia de combatir de forma directa, permanente y enérgica la creación de estas empresas. Lo vamos a combatir con todas las capacidades que tiene el SAT y que son muchas”, advierte contundente.

“Cuando sospechamos que una empresa está en esta situación, el primer paso es verificar su existencia material, es decir que tenga domicilio y que esté bien constituida con las capacidades materiales de dar un servicio y producir. Esto es que tenga empleados, máquinas, computadoras todo lo que se requiere para hacer lo que dice que hace. De lo contrario la boletinamos como una empresa que cae en los supuestos y de ahí se les suspende el sello digital lo que quiere decir que no puede emitir facturas y después vemos a quién le dio facturas; le mandamos una carta y le decimos: ‘Ya te vi’, le mandamos una carta y le decimos que lo invitamos a que te acerques conmigo para aclarar todas las transacciones que tuvo con esa empresa y si no se inician facultades de revisión, como auditorías”.

EL RIESGO TRUMP

Sobre el riesgo de que con un eventual triunfo de Donald Trump no se mantengan convenios para combatir la evasión fiscal firmados con otros países como Estados Unidos, así como el conocido como FATCA, por sus siglas en inglés, mediante el cual se intercambia información de manera automática y recíproca de cuentas financieras de mexicanos para verificar si pagaron los impuestos correspondientes por las ganancias obtenidas dijo:

“Riesgos siempre existen, pero creo que es un riesgo pequeño y es porque este intercambio de información es mutuamente beneficioso; es útil para ambas partes y en este caso el IRS, el SAT de Estados Unidos, también le sirve mucho tener la información que nosotros le proporcionamos. Está en el mejor interés de ambas partes, preservar este intercambio más allá de la retórica de los procesos políticos”.

Hizo ver que no sólo es importante el acuerdo con Estados Unidos sino lo es el FATCA multilateral que promueve la OCDE entre 50 países porque genera mayores capacidades porque antes se iban (los evasores) a Estados Unidos, pero ahora van a Panamá y se podra acceder a la información.

Afirma que ahora el SAT tiene mucha información y cada vez mejor capacidad para procesarla y hacer un uso inteligente de ella para que puedan ser más certeros contra los evasores.

CAPACIDAD DE ALMACENAMIENTO

Para ilustrar esta capacidad, Osvaldo Santín resalta que el SAT tiene una capacidad de almacenamiento de ocho petabites. “Para dimensionar qué es lo que representa esto, Facebook consume dos petabites para las fotos que se suben a la plataforma; lo que te dice es que la capacidad que tiene y procesar información, no es ilimitada, pero es muy grande y la estamos recibiendo y nuestro siguiente paso es explotarla de mejor manera”.

La ciencia de datos está generando las herramientas y los instrumentos para usarla de manera más eficiente, comenta orgulloso.

DE TEMOAYA A AV. HIDALGO

Durante la entrevista, Osvaldo Santín cuenta quién es, en dónde ha trabajado, cómo conoció a José Antonio Meade y Luis Videgaray entre otros personajes. La charla tuvo como marco sonoro los cohetes por el festejo de San Judas Tadeo, templo que se encuentra cerca de las oficinas del SAT, el santo de las causas difíciles al que no se encomienda en la parte del cumplimiento voluntario que se observa en la gran mayoría de los contribuyentes pero no deja de reconocer que hay retos.

“Es la parte de cumplimiento voluntario, que representa el 95% de la recaudación, es decir, casi toda la recaudación se lleva de manera automática. Lo único que tenemos que hacer es asegurarnos que todo funcione y el contribuyente va a llegar y cumplir con su obligación. Queremos un SAT más amable con el contribuyente y creemos que podemos avanzar. No todos están en ese supuesto”.

¿Nació en el Estado de México?

—Sí, yo nací en Temoaya. Toda mi vida hasta la preparatoria, viví en Toluca; fui a escuelas públicas en Toluca. Yo quería estudiar Administración Pública, no Economía y lo quería hacer en el Colegio de México; sin embargo, los periodos en el Colegio de México son cada dos años y cuando terminé la preparatoria no había ingresos, pero como típico adolescente no hice ninguna previsión y no había aplicado a más universidades y mi papá preocupado porque me veía perdido mencionó: ¿Por qué no investigas el ITAM? Nunca había escuchado del ITAM y con mi Guía Roji literalmente llegué, ya con los exámenes de admisión que ya habían pasado. Preguntando había una sesión a un examen adicional a los tres días y ahí pagué para el examen y a los tres días acudí a presentarlo y resultó que me aceptaron y me cambió la vida.

De su primer trabajo recuerda que tuvo como compañero a José Antonio Meade, el actual titular de la Secretaría de Hacienda:

“Llegamos con nuestro trajecito los dos. Y nuestro jefe era Fernando Solís Soberón, fue nuestro primer jefe allá en la Comisión de Seguros y Fianzas. Estábamos en el último semestre de la carrera y la Comisión tenía muy poco de que se había creado y apenas se estaba comprando el mobiliario, no había equipos de cómputo.

A nosotros nos sentaron en una mesa vieja de trabajo y nuestro jefe llevó su computadora que en ese entonces eran la de flopy, 286, eran de las primeras PC’s. Nos las puso en la mesa, y en un ratito trabaja él, y yo leía o yo le dictaba y yo capturaba o viceversa. Nos hicimos muy amigos, muy cercanos, compartimos esa primera etapa de la vida
profesional”.

Después Osvaldo Santín se fue a estudiar al extranjero:

“Me fui a Londres a estudiar y él (Meade) se fue a Yale y regresando, volvimos a coincidir con Fernando (Solís) en la Consar. Nos volvió a recibir, él era el director general de Planeación en la Consar y yo era el coordinador de asesores. Cuando sale Fernando Solís, Pepe (Meade), se va al IPAB y ahí me invita a integrarme a su equipo; ahí fue mi jefe en el IPAB estuvimos trabajando un tiempo”.

Su relación con Aristóteles Núñez, su antecesor, es buena porque se conocían desde antes y así lo cuenta:

“Me quedé a trabajar cinco años más y del IPAB me fui a laborar al Estado de México. El doctor Videgaray me busca y me pide que lo acompañe y me invita como subsecretario de Ingresos; en aquél entonces tenía poca experiencia en materia tributaria, pero le decía que tenía un amigo que había trabajado conmigo en el IPAB que sí tenía experiencia en esta parte y que si me dejaba invitarlo, porque yo creía que podíamos tener buenos resultados y esa persona era Aristóteles Núñez que lo invitamos al Estado de México y en dos años que estuvimos con esa responsabilidad y nos fue muy bien. Duplicamos los ingresos propios, fundamentalmente la tenencia tuvo un impacto muy importante, el impuesto a la nómina y un proceso de facilitación de cumplimiento. En aquél entonces las oficinas de recaudación recibían pagos, básicamente era lo único que hacían de manera muy ineficiente y cuando era la temporada alta del pago de tenencia las oficinas eran insuficientes y lo que hicimos fue que mandamos todos los pagos a los bancos, desarrollamos todas las líneas de captura y uno de los grandes logros en esa época fue la bancarización de todos los pagos de las contribuciones locales. En aquel entonces se incorporó con nosotros el actuario Luna que es el administrador de Auditoría Fiscal y desde entonces trabajamos con él y es muy efectivo en su trabajo, responsable, honesto que de alguna manera es lo que nos hemos encontrado en el SAT.

GRILLA ESTUDIANTIL

“A Videgaray lo conozco en la grilla estudiantil, no éramos compañeros de banco. Ese famoso grupo, no era un grupo así unido, eran bandos diferentes. A mí me tocaba estar…”

¿De los rudos o de los técnicos?

—De los…. era una discusión que teníamos….Nosotros éramos con un enfoque más social, esa era como la corriente o posición en el ITAM, pero nunca tuvimos mucho éxito jajaja.

¿Les ganaban los rudos?

—No tan rudos, pero sí estaban mejor organizados, eran Virgilio Andrade fue presidente, Luis Videgaray, Jaime González, Jaime Gutiérrez, Luis Miguel Montaño; ellos fueron los presidentes que me tocaron de la Sociedad de Alumnos y dentro de ese grupo de esa generación Andrés Conesa, Jaime González, el senador Cordero sí efectivamente coincidimos en la universidad en las aulas y en la política estudiantil. Y ahí nos conocimos y tuvimos una relación cercana con Meade y con Videgaray nos conocíamos pero fue hasta el Estado de México que ya en la relación de trabajo generamos un vínculo cercano (con Videgaray).

PLANEACIÓN ACCIDENTAL

Aplicó para cinco universidades del Reino Unido para el posgrado como Oxford, Cambridge, pero la London School of Economics era la que le llamaba más la atención y era la única que no le había contestado.

Sin embargo, una semana antes de irse a la universidad de Warwick llegó la carta de aceptación de la London y cambió los planes.

“El año en la Maestría fue tan intenso, que pensé que para mí era suficiente, me regresé a México y volví a contactar a Fernando Solís. Ya contratado y a dos días antes de presentarme a trabajar llegó un telegrama del Conacyt para informarme que le autorizaban la beca al doctorado”.

Ahí realizó su tesis doctoral sobre las reformas estructurales, enfocada en la reforma financiera de Carlos Salinas. Fue un estudio de economía política en cómo los factores políticos inciden en la política económica. Analizó la privatización de la banca comercial, el diseño del banco de México y cómo se realizaron las operaciones financieras en los mercados bursátiles después de la crisis de los 80 y la banca de desarrollo.

Osvaldo Santín es hijo de un notario reconocido en el Estado de México que proviene de una familia humilde y que lee a diario EL UNIVERSAL; su mamá estudió para educadora pero se dedicó al hogar. Tiene cinco hermanos varones, él es segundo; el más grande es abogado como su papá, otro es contador, uno más estudió Relaciones Internacionales y el más chico estudia Ingeniería. Todos los domingos comen juntos.

Está casado y tiene dos hijos. Su papá siempre quiso participar en la vida política, pero “nunca se inclinaron los astros a su favor”. Osvaldo es simpatizante del PRI, pero no tiene credencial del partido.

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