Análisis. Los nombres no hacen la mejor selección

Un Consejo de Administración es una “selección” que refleja la habilidad del líder para agrupar profesionales
07/08/2015
00:04
Flor Unda Carbot
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César Luis Menotti, el legendario director técnico campeón del mundo con Argentina en 1978, dice que: “Armar un equipo, es una de las habilidades en las que un director técnico demuestra su capacidad estratégica y táctica para ganar un juego. Para lograrlo, debe reunir a un grupo de profesionales que trabajen juntos con disciplina, defiendan al equipo, sigan a su capitán, aguanten presión y produzcan los resultados esperados, todo, para lograr la victoria”.

Esta tarea es enorme. Hay que conocer el entorno competitivo, ubicar los peligros, prever escenarios, en fin, todo lo que ayude a decidir cuáles jugadores convocar para integrar la selección idónea.

Un director técnico enfoca su mirada en el triunfo, cuida de no excederse en defensas ni descuidar el ataque, incluye posiciones medias, evita protagonismo de estrellas, exhorta a jugar limpio para evitar sanciones y no perder elementos clave para futuras contiendas.

Es lo mismo para un Consejo de Administración. Su presidente, al igual que un director técnico, debe conocer profundamente la situación de la empresa, entender su entorno, plantearse alternativas y definir elementos que necesitará para impulsarla a la posición deseada.

En la empresa, la conformación del Consejo de Administración es la primera y más importante asignatura del Gobierno Corporativo. Aquí se aloja su mayor potencial. Es donde nacen las posibilidades reales de añadir valor con un sistema robusto de conducción estratégica y vigilancia de la sociedad.

Un Consejo de Administración es una “selección” que refleja la habilidad del líder para agrupar profesionales que le apoyen a construir la estrategia, anticipar riesgos y tomar decisiones en línea con las expectativas de los accionistas, pavimentando el camino dentro de la ley.

En la práctica, la mayoría de los órganos de gobierno son resultado de arreglos entre dueños. Agregan una colección de expertos, en su mayoría “cortados por la misma tijera”, que poco abonan a la diversidad y limitan ver el mundo desde una perspectiva más amplia.

En México, la mayoría de las empresas concentran su propiedad en un grupo familiar donde es común que varias posiciones dentro del Consejo estén ocupadas por sus miembros. Esto deja poco margen de maniobra. Dificulta la inclusión y selección de expertos independientes que traigan a la mesa su interpretación de la dinámica externa y refuercen con su especialidad la toma de decisiones en las áreas de mayor valor del negocio.

En la selección de Consejeros hay tres factores clave que se deben considerar: experiencia, especialidad y personalidad, esta última es un factor determinante para generar una buena dinámica y relaciones armoniosas, de entendimiento y complementariedad entre todos los miembros, es decir, hacer el equipo, algo difícil de lograr cuando se trata de un grupo de “estrellas” o demasiados expertos de la misma especialidad o directivos muy ocupados en sus propias iniciativas.

Visto como un activo, el Consejo de Administración puede alcanzar un enorme valor o tornarse en improductivo por su baja contribución al desarrollo de la compañía. Esto depende en gran medida de la integración de su “selección”.

En la tarea de conformar la “selección idónea”, el reto es entender lo que hay y lo que se debería tener de cara a las tendencias del sector y las oportunidades de la nueva economía, buscando un balance adecuado de experiencia y especialidades, profesionalismo y disponibilidad, entendimiento del rol y flexibilidad para integrarse al equipo.

En otras palabras, más que un listado de nombres con estrellas empresariales, un buen Consejo de Administración aglutina a los profesionales conocedores de los asuntos ligados con las necesidades y propósitos de la compañía.

Debe tener expertos, evitar redundancias, diversificarse, múltiples perspectivas, retadoras para contrastar opiniones y robustecer procesos de análisis y decisión con una visión holística en un horizonte ampliado.

Esto, porque sin importar el tamaño o situación, un buen Consejo de Administración es el que demuestra capacidad de liderar a la empresa, impulsarla hacia mejores niveles y responder a las expectativas de accionistas y otras legítimas partes interesadas. Lograrlo, en buena parte dependerá de los seleccionados.

 

*Presidenta del Comité Técnico Nacional de Gobierno Corporativo del IMEF
email: [email protected]

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