El dilema de tu empresa: ¿continuar o cerrar?

Éstos son los signos a evaluar
Especialistas aseguran a empresarios que una señal que nadie debe de menospreciar es el que el mercado esté comprando menos su producto
12/05/2015
05:31
Mariana F. Maldonado
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Ya no te quieres levantar en las mañanas, no quieres atender llamadas y no revisas tu correo electrónico ni por equivocación. Ruegas para que el fin de semana se termine ya que sabes que algo anda mal en tu empresa pero no lo has querido enfrentar directamente.

Éste es tan solo un ejemplo de una señal personal de que quizá el camino es cerrar tu negocio en definitiva.

Leticia Gasca, una de las creadoras de la iniciativa global Fuck Up Nights, la cual buscar crear una conciencia sobre lo que significa fracasar en los negocios y aprender de ello, enlista en su próximo libro Sobrevivir al fracaso ésta y otras señales de alerta que te dicen que tu negocio va en picada.

Las señales son de todo tipo, pero principalmente financieras y de mercado. Ellas pueden estar gritando que hoy es un buen momento de cerrar las puertas de tu organización.

Es duro, pero de fracasos y éxitos está hecha la vida. No es una decisión fácil desprenderte de tu creación, por supuesto. Pero, ¿cómo detectar que tu empresa está en riesgo y a un paso del fracaso?

Aquí puede aplicarse una frase: “el mercado tiene la última palabra”.

“La decisión del millón es, mi empresa está en problemas, ¿qué hago? ¿Intento rescatarla, o cierro con todas las de la ley? Un buen criterio para rescatarla o no es darte cuenta porqué cerraría el negocio. Porque el mercado no quería ese producto o servicio: es mejor cerrarla. Pero si el negocio no funciona por problemas de gestión, por hacer proyecciones financieras poco realistas, pero el mercado sí quiere el producto o servicio, entonces la empresa sí puede sobrevivir”, asegura Gasca.

Así que si sientes que algo no va bien, es momento de empezar a analizar por qué. En este sentido, Nolo, una consultoría dedicada a orientar profesional y legalmente, explica que las empresas están basadas en ciertos principios fundamentales y que para seguir, éstos tienen que seguir vigentes.

Por ejemplo, un taller de coches parte de que los conductores necesitan que sus vehículos cuenten con el mantenimiento y la reparación adecuada. En este sentido, es necesario analizar si estos preceptos fundamentales se siguen cumpliendo en tu empresa.

“Si los supuestos fundamentales que subyacen a tu negocio ya no son válidos, el cierre podría ser la opción correcta para ti”, señala.

Lo financiero

Cuando produces u ofreces un bien o servicio estás buscando ganar. Por supuesto: quieres ofrecerle un valor adicional a tus clientes o satisfacer un deseo; sin embargo, fundamentalmente tienes que obtener más de lo que te cuesta producir tu producto.

En este sentido, si tu negocio no va bien, una de las cosas que tienes que preguntarte es, ¿eres capaz de producir todavía a un precio por debajo de su valor de venta? Si no es así, es claro que “estás trabajando para perder”.

“Si el costo directo de fabricación o de prestación de servicio no libra el valor de mercado, está clarísimo que no hay nada que hacer. Estás fabricando monedas de un peso a un costo de 1.20”, explica Juan Manuel Ferrón, especialista de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle.

Efectivo

¿Hasta cuándo tienes dinero para que tu empresa siga funcionando?

Los temas financieros son la causa número uno de fracaso de muchas empresas, de acuerdo con El libro del fracaso. Este estudio encontró que los emprendedores no lograron alcanzar el flujo necesario para subsistir, es decir, que no midieron suficientemente bien el tiempo que tardarían en alcanzar el punto de equilibrio.

Una revisión

“A través del análisis del flujo de efectivo a 18 meses, por ejemplo, puedes darte cuenta que no vas a tener el dinero suficiente para mantener el negocio operando a menos de que le metas capital o tomes deuda. Pero, si le metes más capital, ¿es o no viable seguirle metiendo dinero?”, se cuestiona Juan Manuel Ferrón.

Desgraciadamente, no hay un tiempo establecido que se pueda considerar como adecuado para que continúes invirtiendo capital, ya que eso depende del tipo de negocio que tengas, pero el consejo es que realices un análisis de por lo menos 18 meses en adelante y te establezcas metas. Si no se cumplen, entonces sí es momento de cerrar.

“A lo mejor tomas la decisión a los seis o a los 18 meses, pero tienes que tener claro el panorama a través de esta planeación de flujo de efectivo y en cuánto tiempo vas a recuperarlo, ahí es donde dices ‘tengo que conseguir tanto volumen de ventas’ o ‘tanta ciclicidad de cobranza de mis clientes’. Si no funcionó hay que cerrar”, explica el experto de la Universidad de La Salle.

Ten mucho cuidado con lo que estás dispuesto a hacer para que tu empresa funcione. En muchas ocasiones los empresarios adquieren préstamos personales o han hipotecado su casa para lograr que su negocio funcione, señala Leticia Gasca. En este sentido, éste también es un foco de alerta que debe de llevarte a realizar una evaluación seria y a considerar seriamente cerrar las puertas de una vez.

Relacionado con las finanzas, ten cuidado si no conoces: cuál es la utilidad tanto bruta como neta de tu negocio, los costos, las ventas al mes y al año, el punto de equilibrio (cuanto tienes que vender para quedar al menos “tablas”, de dónde viene 80% del trabajo y de la utilidad y quién es tu competencia en el mercado. Todo esto según lo encontrado por Leticia Gasca y la iniciativa Fuck Up Nights.

Si tu banco te ha rebotado cheques porque tu cuenta bancaria no tiene fondos, si esta institución financiera te niega a darte un préstamo, si en más de dos ocasiones no has cumplido con los términos de pago que acordaste con tus proveedores o acreedores o si ya de plano éstos te han amenazado o demandado, definitivamente es un foco rojo que te dice que tu negocio está en riesgo y con un pie en la tumba.

Otra vez, el mercado

Una señal que nadie debe de menospreciar es el que el mercado esté comprando menos tu producto. Es una situación clave porque una empresa sencillamente vive del mercado y si se queda sin éste no tendrá ingresos para subsistir. Este fenómeno suele acelerarse gracias a la tecnología, la cual cada minuto revoluciona la manera en la que el mundo se desarrolla.

“Si tus clientes están reduciendo su compra, es momento de plantearte si quieres seguir aquí sentado en un año cuando ya no vengan. Puede ser que dependas de 10 clientes, pero aunque tus ventas pudieran mantenerse estables con ellos, si tú comienzas a dejar de ser fundamental para ellos, te tienes que cuestionar dónde vas a estar”, explica el especialista.

En estos casos si tienes el deseo de continuar con tu empresa, el consejo es que te anticipes a estos cambios del mercado y que empieces a desarrollar innovación, quizá puedas migrar a un tipo de producto o servicio cercano al que ahora haces, el cual esté en consecuencia con las necesidades de mercado. No pierdas de vista que esto incluirá una nueva planeación de negocios que tendrás que plantearte, con más costos y giros dentro de la propia empresa que tendrás que contemplar.

El ‘hombre orquesta’

Si en el negocio existe una persona clave que es la que lo hace funcionar y su permanencia no es segura, también es un buen momento para pensar en cerrar y dar vuelta a la página.

Esta situación en el terreno ideal no ocurriría ya que una compañía debería estandarizar sus prácticas y realizar planes de sucesión que le permitan a los fundadores retirarse. Pero la realidad es otra y las empresas suelen depender de una persona fundamental.

“Si es tu empleado y no tienes amarrada su permanencia o si peor aún, es un familiar, hay que considerar que se hará viejo y llegará el momento en el que ya no pueda estar. Es un claro signo de riesgo”, explica el especialista de La Universidad La Salle.

Si a esto se aúnan situaciones como el que los inversionistas o socios ya no tengan reuniones regulares para saber la situación de la empresa, es un signo de alerta.

“Fracasamos porque los socios nos peleamos, han dicho en las Fuck Up Nights. Una señal de alerta de que la relación entre ellos no va bien es que no se reúnen para ver cosas del negocio”, asegura Gasca.

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