Contratos de protección estancan salarios en industria automotriz: analistas

Firmar contratos antes de que operen plantas automotrices es una práctica común en México que mantiene los sueldos artificialmente bajos y es ilegal en EU, reveló un informe de la agencia Bloomberg
ARCHIVO HISTÓRICO/ EL UNIVERSAL
05/05/2017
13:11
Sara Cantera
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Dos años antes de que comience a operar la nueva planta de BMW en San Luis Potosí, un representante del capítulo estatal de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la confederación sindical más grande del país, avalado por un funcionario de la Secretaría del Trabajo, firmó un contrato de protección, el cual establece los salarios iniciales de los trabajadores, de acuerdo con la agencia Bloomberg.

El documento establece un salario inicial de 1.10 dólares por hora y un salario máximo de 2.53 dólares para trabajadores de la línea de ensamblado.

El sueldo inicial es sólo un poco más de la mitad de los 2.04 dólares la hora que es el promedio en las plantas automovilísticas mexicanas, dijo Alex Covarrubias, profesor de la Universidad de Sonora en Hermosillo.

Los llamados contratos de protección son acuerdos negociados entre una empresa y un sindicato que no representa legítimamente a los trabajadores son ilegales en Estados Unidos y Alemania.

Pero Lance Compa, conferencista sénior de la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de Cornell, dijo que son procedimientos operativos estándar en México, donde los acuerdos se establecen fábrica por fábrica en lugar de colectivamente para toda la empresa o industria.

Los expertos dicen que esta es la principal razón por la que los salarios en el sector automotriz se han estancado en los últimos años, a pesar de una nueva ola de inversiones de fabricantes extranjeros, y más recientemente de fabricantes alemanes y japoneses.

Los jefes sindicales y políticos de México están más interesados en mantener a las empresas felices que en elevar el nivel de vida de los trabajadores, sostiene Covarrubias.

“Los contratos de protección son una forma de mantener los salarios artificialmente bajos”, indicó.

Los trabajadores mexicanos de la línea de ensamblado ganan alrededor de una décima parte de lo que ganan sus homólogos estadounidenses.

Ajustados por productividad, los salarios base de los trabajadores de plantas que fabrican equipo de transporte subieron 20% en México entre 2006 y 2016, según cálculos de Boston Consulting Group Inc.

En China aumentaron 157%, en el mismo período.

La agencia encontró el caso de Alejandra, una trabajadora que gana alrededor de 1.45 dólares por hora trabajando en una fábrica en el estado de Guanajuato propiedad de Hirschmann Automotive GmbH, un fabricante austríaco de autopartes.

La operadora de maquinaria no tiene idea si ella y sus compañeros de trabajo están representados por un sindicato.

Una búsqueda en los registros públicos reveló que una afiliada de la CTM registró un contrato en julio de 2015, casi dos años antes de que la fábrica fuera oficialmente inaugurada.

Tal vez Alejandra no sabe de su existencia porque el sindicato cobra las cuotas a Hirschmann y no a los empleados, una práctica común en México.

En campaña, Donald Trump se comprometió a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), para impedir que los fabricantes estadounidenses de automóviles y otros trasladen su producción a México.

Sin embargo, ajustar las tarifas y reestructurar las normas de contenido local quizá no hagan mucho por frenar el traslado de empleos del sector automovilístico a México.

“Los contratos de protección están en el centro de la presión sobre los salarios fabriles en Estados Unidos y otros países”, dijo Harley Shaiken, profesor de temas laborales en la Universidad de California en Berkeley.

Los contratos se remontan a los años treinta, cuando las leyes laborales permitían a los sindicatos iniciar una huelga en una fábrica, tuvieran empleados afiliados en la planta o no, explicó Héctor Barba, abogado laboral de la Unión Nacional de Trabajadores, rival de la CTM.

Esto permitió a los sindicatos extorsionar a las compañías para conseguir dinero a cambio de evitar paros laborales.

Pero para proteger a los inversionistas, México introdujo leyes en los años ochenta que permiten a los empleadores inscribirse en un sindicato, evitando así que otros sindicatos organicen huelgas en sus plantas.

Ford dio a conocer sus planes de construir una planta de 1,600 millones de dólares en San Luis Potosí en abril de 2016, y firmó un contrato colectivo de trabajo en julio aunque la empresa canceló ese proyecto en enero de este año.

El portavoz de BMW, Jochen Frey, dijo que “Revisamos con detenimiento qué sindicatos están presentes en el área de San Luis Potosí, y quedó muy claro que la CTM era el más común”.

Frey aseguró que el fabricante de automóviles “se esfuerza por pagar los salarios que están en el tercer nivel más elevado de lo que es típico para el área”, y que México no es la excepción.

Los salarios en el sector automovilístico de México se han estancado porque los contratos no dan voz y voto a los trabajadores sobre la paga.

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