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ruben.migueles@eluniversal.com.mx
Contrario a lo que pasa en otras latitudes, en México la política económica se aprieta en épocas de debilidad, en lugar de flexibilizarse para ayudar a la economía.
Esta aparente contradicción tiene que ver con que mientras la economía pierde aceleración en 2017, la política fiscal y monetaria se hacen más restrictivas, advirtió Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics.
Cuando la economía enfrenta un choque negativo, la política fiscal puede agravar dicha debilidad.
En esta situación, la política fiscal es forzada a restringirse para evitar un mayor deterioro, y esto es lo que enfrenta la economía mexicana en 2017 con el recorte presupuestal, el cual ha golpeado más a la inversión que al gasto corriente.
Además, cuando la economía marcha muy bien, la política fiscal se expande a través de mayor gasto en lugar de generar ahorro. Esta naturaleza procíclica en lugar de beneficiar a la economía, la perjudica, advirtió Coutiño.
En 2017 la política monetaria también se mueve de manera procíclica, ya que mientras el crecimiento económico se modera, la política monetaria se hace restrictiva. A diferencia de otros países en donde las tasas de interés suben porque hay una mejoría económica, en México incrementan porque las condiciones se deterioran.
La política monetaria ha sido forzada a subir las tasas no sólo por el choque externo sufrido desde 2016, sino también por la ampliación de desequilibrios y distorsiones generadas por el mismo manejo de la política económica, dijo Coutiño.
Así, en el entorno de desaceleración que enfrenta el país, en lugar de flexibilizarse se restringieron las políticas fiscal y monetaria, lo que agrava la debilidad económica.
La prolongación de la expansión fiscal y monetaria en los pasados cuatro años no solo no levantó al crecimiento económico más allá de 2.1% en promedio, sino que generó desequilibrios fiscal, externo, e inflación a la alza. La economía no respondió a dichos estímulos porque su capacidad productiva está limitada a un crecimiento potencial alrededor de 2.2%.
Ayer el Inegi dio los resultados del Sistema de Indicadores Cíclicos, donde el indicador adelantado modificó la trayectoria descendente que venía observando, lo que implicaría una mejora de las perspectivas económicas del país.
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