Aunque la economía mexicana se encuentra en mejor posición respecto a otras naciones no es inmune a la volatilidad que registran los mercados financieros internacionales, reconoció la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

En entrevista para el Grupo de Diarios de América (GDA), del cual forma parte EL UNIVERSAL, la representante del organismo internacional destacó la resistencia del país, pero consideró que es necesario que se adopten políticas económicas prudentes para enfrentar mejor los embates externos.

“México, como economía importante y abierta, no es inmune a los acontecimientos en los mercados internacionales. Hasta el momento, la nación ha mostrado resistencia frente a una recuperación lenta en Estados Unidos y frente a la volatilidad internacional posterior a la crisis financiera mundial”, dijo.

Lagarde manifestó que al FMI le complace el plan de consolidación fiscal que las autoridades gubernamentales de México han anunciado a partir del difícil entorno económico y la expectativa de que la caída de los precios del petróleo se prolongue.

El gobierno anunció a principios de este año que para enfrentar la coyuntura de menores precios del crudo y su menor impacto en las finanzas públicas se recortará el gasto, evitando así otras medidas como incrementar el déficit fiscal o la aplicación de nuevas o mayores tasas de impuestos.

“Nos complace el plan de consolidación fiscal que se ha anunciado, que será fundamental para preservar la confianza de los inversionistas en una coyuntura de condiciones financieras mundiales más restrictivas”, detalló la líder del FMI a preguntas expresas sobre México.

No subestimar cambios. La francesa, quien en los próximos días liderará como representante del FMI, junto con el Banco Mundial, las reuniones anuales de otoño en Lima, Perú, reconoció la concreción de las reformas estructurales en México y consideró que en el mediano plazo tendrán el potencial de darle un mayor impulso al dinamismo económico del país.

“No puede subestimarse la importancia de las reformas estructurales adoptadas por México. Pocos países han emprendido reformas de base tan amplia en tan poco tiempo”, detalló.

Las reformas de energía, telecomunicaciones y la financiera, agregó, están en proceso de ejecución, pero confió en que ayudarán a transformar la economía de México y a apoyar un crecimiento más dinámico e inclusivo a mediano plazo.

“Por ejemplo, la apertura del sector de las telecomunicaciones a una mayor competencia ha redundado en un abaratamiento de los precios de los servicios y en un aumento de la inversión extranjera directa en el sector”, dijo.

Lagarde mencionó que de acuerdo con las estimaciones actuales del Fondo, las reformas estructurales deberán dar un impulso al crecimiento de hasta 1% en el mediano plazo.

De acuerdo con el más reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá 2.4% este año, y se prevé una aceleración en torno a 3% para 2016.

Sin embargo, la próxima semana, durante las reuniones en Lima, el organismo internacional presentará una actualización de su informe de proyecciones, en el que puede mover los escenarios de la economía mexicana. En el mediano y largo plazos (entre 2017 y 2020), el FMI estima que el PIB mexicano tendrá una expansión entre 3.5% y 3.8%.

Una región mixta. El entorno económico mundial aún es frágil en las distintas regiones del mundo y América Latina no es la excepción, aunque con un contexto muy particular entre cada uno de los países, reconoció Lagarde.

Uno de los principales desafíos que deberá enfrentar la región, declaró, es la perspectiva de bajos precios mundiales en las materias primas.

“Los precios más bajos de las materias primas implican continuos desafíos para los exportadores netos de materias primas de América del Sur, que se verán reflejados, entre otros aspectos, en ingresos nacionales más bajos, disminución de la inversión y empeoramiento de los saldos fiscales.

“Además, como se prevé que los precios de las materias primas permanezcan en niveles bajos por el futuro previsible, junto con un deterioro de las perspectivas de inversión, el potencial productivo de la región también se ha contraído”, dijo.

En ese sentido, consideró clave que para restablecer el crecimiento y diversificar sus economías, los países de América del Sur deberán emprender reformas de gran alcance. Esos cambios, explicó, deben centrarse en la aún amplia brecha que existe en infraestructura, y la mejora del capital humano. Entre las economías de América Latina con las perspectivas más complejas, afirmó que Brasil es una de ellas, pues enfrenta graves dificultades.

“Se prevé que la economía se contraiga notablemente este año debido a la caída de la inversión y el consumo, y es probable que permanezca en territorio negativo en 2016. Además, la crisis política causada por la investigación en curso de Petrobras ha creado incertidumbre, lo que a su vez ha tenido un impacto en la confianza de los consumidores y las empresas.

“Por lo tanto, sin duda el país atraviesa momentos difíciles, esto ya se está traduciendo en un aumento de las tasas de desempleo y el deterioro de las condiciones crediticias”, dijo.

También consideró un difícil entorno económico para Argentina y Venezuela. Sin embargo, Lagarde destacó la fortaleza de otros países como Colombia, Perú, Costa Rica, así como México.

Aún hay espacio para avanzar. Lagarde reconoció que la economía global se encuentra en mejores condiciones que hace cinco años, pero para anticiparse a cualquier eventualidad es necesario que haya más avances. “Por ejemplo, el modelo de bancos gigantes, que son demasiado grandes para quebrar, sigue siendo una cuestión problemática. Persiste el problema de la opacidad de los balances; la banca paralela sigue siendo un sector que parece concentrar el riesgo.

También necesitamos una regulación y una implementación internacional más congruentes, incluso en áreas críticas como la resolución bancaria. Ya se ven países que se están moviendo en distintas direcciones en algunos ámbitos, por ejemplo, en la forma de calcular el riesgo de los activos y de restringir los excesos de la banca”, destacó.

Por ello, insistió en que si bien hay avances importantes luego de la crisis financiera internacional de 2008-2009, “para asegurar que el sistema financiero mundial apoye la estabilidad y el crecimiento, es crucial que la reforma del sector financiero quede concluida”.

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