Hojalatería y pintura, versión 2.0

Como salidos de la fábrica. Una visita al taller de carrocería más grande de Latino américa de Nissan.
08/07/2017
11:23
CARLOS CAVAZOS
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La experiencia del usuario con las reparaciones tras una colisión puede ser la diferencia entre seguir con la marca o cambiar para siempre. ¡En cuántas ocasiones nos llegan historias de autos atorados por meses en el limbo hojalatero, esperando partes de colisión tan básicas como una fascia, o bien entregadas con unos acabados más en el rango del papel maché que de un auto!   

Consciente de este punto sensible para el comprador, Nissan vigila y mejora constantemente las operaciones de hojalatería y pintura de 160 talleres especializados en su red de concesionarios de todo el país. El volumen manejado es un sueño para cualquier aficionado a la logística, pues 260 mil unidades por año reciben servicios de reparación por colisiones en talleres Nissan.
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La armadora abrió las puertas de su centro especializado Nissan Jidosha en Monterrey, para mostrar algunos de los mecanismos de control de calidad con los que mantienen la satisfacción del cliente al tope: Nissan maneja un índice del 97% en este indicador. 

Este taller de carrocería y pintura es el más extenso de Latinoamérica, con un área de 10 mil metros cuadrados y una capacidad de 400 unidades por mes. Sus operaciones iniciaron hace apenas ochos meses pero ya es un referente.

Basándose en sistemas de calidad muy semejantes  a los de un proceso estándar de manufactura, los centros de reparación Nissan en México buscan igualar tanto en acabados como en seguridad el nivel de un auto recién salido de fábrica.
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Técnica con criterio humano. En el taller Jidosha Monterrey descubrimos algunos trucos técnicos. Por ejemplo, los bancos de enderezado hidráulico: por medio de una prensa apalancada de tecnología francesa, el operador puede aplicar a las piezas afectadas una tensión controlada de hasta 5 mil kilogramos, con el fin de recuperar la geometría original de los componentes afectados. 

Estos ‘tirones’ no son a ojo: sistemas digitales 3D de monitoreo vectorizado permiten al operador regresar la pieza a sus dimensiones de fábrica dentro una tolerancia de 1 a 3 milímetros, invisible al ojo humano. Los puntos de control parten de una base de datos que contiene vectores de 115 mil vehículos; eso les brinda a los técnicos la capacidad de dar monitoreo en una extensa gama, que puede ir desde un B210 de 1974 hasta el más reciente GT-R.

Ojo: el uso de estos recursos está regido por criterios de seguridad; si en opinión de los técnicos el componente a estirar no cumple con las capacidades originales de absorción de impactos, se declara irreparable.
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Si un componente mayor como un costado, poste o bastidor están deformados, los técnicos tienen la capacitación para ranurar y volver a soldar partes nuevas completas, en base a criterios de planta que marcan el sentido de la línea de corte y los tramos de soldadura específicos para realizar la unión sin perder rigidez ni durabilidad. Si el volumen de componentes a reparar excede criterios de costo, el auto es calificado para entrar a proceso de reciclaje de materiales: sí, se le declara pérdida total.

Del enderezado pasan a pintura, donde las capas de recubrimiento base agua son igualadas al tono original del auto por medio de equipo óptico. Su aplicación y secado se realiza en una de las tres cabinas ecológicas que captan la partículas de pintura y secan por medio de sopladores y radiación infrarroja por zona. Pura alta tecnología. Una compleja maquinaria de trabajo, bien aceitada y mantenida. 

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