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La caja manual y sus lujos

La transmisión “estándar” ya no es el estándar. Apología por la transmisión manual.
27/05/2017
10:00
CARLOS CAVAZOS
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Apesar de coexistir en un mundo en el que las transmisiones automáticas y sus variantes se convierten con rapidez en el estándar, la caja manual es aún la preferida por un número reducido de automovilistas, pero con convicciones fuertemente instaladas.

Una de las bases de la sociedad consumista es la llamada hiperpersonalización, ¿qué no? En todo caso, es la clave del éxito para empresas de la economía digital con estrategias disruptivas, como Netflix y Amazon. Esta amplia gama de opciones está ahogando el comercio tradicional y la televisión abierta, pues la multitud de usuarios que eligen opciones dispersas en amplia gama ya es mayoría. Pero, ¿esta estrategia de personalización es posible más allá del ámbito digital? Si el gran número de colores y acabados que ofrecen Bentley y Maybach son una señal, podría interpretarse que sí, pero considerando que esto sería en un rango de precios acorde... Así que a quien desee una transmisión manual, seguramente se le venderá.

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Por ello, en cuanto al aspecto de los costos, de entrada e irónicamente para algunos segmentos, la transmisión manual puede volverse una opción de lujo con un sobreprecio basado en estrategia comercial y no en dificultad técnica. Pero al menos durante algunas décadas, la opción manual seguirá siendo viable en el segmento de autos de menor precio: para un fabricante que busca ofrecer una opción de acceso al mundo automotor orientada a un consumidor de ingresos reducidos, la economía de partes que implica una transmisión manual sigue siendo un factor francamente ineludible.

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Sobre la tecnología obsoleta. En una escala de sucesión tecnológica más amplia, no es tanto la transmisión manual por sí sola la que tiende a desaparecer contra la automática, sino la transmisión entera. El crecimiento de opciones a propulsión eléctrica tiende a convertir al motor de combustión interna en una reliquia, una curiosidad para entusiastas, y con este a su acompañante ineludible, la transmisión. Ya sea manual, automática, automanual, robotizada o puntos intermedios. 

Siempre puede haber lugar para cajas reductoras que mejoren el comportamiento de un motor eléctrico e incluso de un motor a reacción para aeronaves, pero la ventaja técnica que significa sustituir un componente metálico pesado, complejo, caro y voluminoso no puede negarse, en especial, en un mundo donde la evolución de modelo energético para el consumo es cada vez más apremiante.

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El rumbo que puede seguir la transmisión manual podría parecerse al que siguió la forma de transporte individual de dos generaciones previas: el caballo. Dejo de ser el estándar, continúa existiendo, pero únicamente es usado por tres segmentos específicos: los aficionados más ricos, los usuarios rurales (ocasionalmente urbanos) de menor ingreso y los usuarios originales que conservan la preferencia, es decir, caporales, agricultores y ganaderos para quienes resulta una opción más práctica. 
Al describir a los diversos tipos de jinetes también hicimos un dibujo (¿una caricatura?) de los automovilistas que en el futuro conducirán con transmisión estándar. Serán aquellos que tengan la capacidad de pagar las ineficiencias de la tecnología anterior; los que por falta de recursos, no pueden incorporarse al estado tecnológico actual... Y quienes sencillamente por gusto personal, no desean hacerlo.

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En México, según información de la consultora JATO de un total de 312 modelos disponibles en el mercado mexicano, alrededor del 47% ofrecen, ya sea como especificación o de forma opcional, la transmisión manual. Aunque ni la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores ni el INEGI manejan cifras oficiales respecto al porcentaje de manuales contra automáticos en México puede asumirse que con el volumen de VW Sedán y Nissan Tsuru circulando en nuestro país pues vivimos en un reducto de la transmisión estándar.

No se puede ignorar, además, el valor didáctico de la transmisión manual al día de hoy. Eugenio Muñoz, de la Escuela Panamericana de Manejo, comenta: “El que no sabe manejar manual no puede usar muchos de los autos disponibles en nuestro país; no puede manejar un vocho”. Contraargumento automático: ¿y cuántos vochos quedan hoy?, ¿cuántos quedarán en 10 años?

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Pero tampoco se trata de defender una preferencia subjetiva: la transmisión manual cuenta con ventajas técnicas y prácticas ineludibles. Entre ellas está, insistimos, su gran economía de producción. Mientras el componente conste de menos partes que la alternativa por definición tendrá menor costo, ni hablar.
La precisión es el nombre del juego. Otra ventaja es la precisión que brinda al conductor, quien a su juicio aplicará el poder que elija en el rango de revoluciones que mejor estime necesario en el asfalto o fuera de este. Y aunque una DSG puede brindar el control de qué cambio utilizar, la gradualidad de su aplicación y el control que brinda un embrague, no están disponibles bajo esa solución técnica. Control que puede buscar, si así se desea, factores que no necesariamente a una computadora le parecerán óptimos como lograr un derrape controlado para driftear en una curva, salir de un banco de arena, o bien levantar una nube de humo blanco proveniente de unos neumáticos castigados.

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Es innegable también la facilidad de reparación de la caja manual en caso de problemas, pero aún más notable: la marcadamente menor probabilidad de que la manual presente una descompostura comparada a sus contrapartes automatizadas. En una economía de crisis recurrentes progresivamente más intensas como la que estamos viviendo en estas décadas, la opción del superviviente puede orientarse también a esta alternativa, que difícilmente nos traicionará cuando más la necesitemos.

La transmisión manual tenderá a mantenerse en sus segmentos naturales para entusiastas y ahorradores pero en donde no es requerida, es decir, en los segmentos de comodidad o para uso familiar difícilmente encontraremos esta opción. Y todos tan contentos. 

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  • MANUAL

Los cambios de relación del engranaje son seleccionados a voluntad por el usuario con una palanca y para poder realizarlos gradualmente, se activa un embrague por medio de un pedal en automóviles.

  • AUTOMÁTICA

Utiliza un convertidor de torque y mecanismos como bandas, embragues y válvulas para realizar los cambios dentro de rangos predeterminados de revoluciones y carga. Opcionalmente, puede brindar cierto grado de control al conductor por medio de un juego de palancas a los lados del volante o en la palanca de selección de modo para bajar o subir una posición el cambio.

  • AUTOMANUAL 

Esta opción opera de manera semejante a la manual, pero prescinde del pedal del clutch realizando el embrague por sí misma por actuadores mecánicos o neumáticos. Se conoce también como DSG y permite que el conductor seleccione el cambio por medio de palancas o botones.

  • CVT

En esta opción, el cambio de relación se logra con un mecanismo basado en cinturones montados en conos encontrados por lo que no es necesario un salto de uno a otro engrane prescindiendo por completo de las pausas o brincos asociados a los otros tipos de transmisión. Opera en base a sensores y control manteniendo el rango de trabajo en la parte óptima de la curva, por lo que es el tipo más eficiente de transmisión y el que se ha desarrollado más vertiginosamente.

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