Volkswagen Golf 2017: el auto-emblema logra mantenerse vigente

Su sólido motor y la caja DSG lo impulsan en una competencia reñidísima.
20/05/2017
11:00
Christian Pérez Vega
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Es uno de los mejores coches en el mundo. Como se suele decir, un ícono. ¿Te parece exagerado? Ha logrado grandes reconocimientos como la máxima calificación para la protección de sus ocupantes en pruebas de impacto de Latin NCAP; poco antes de esa evaluación, fue nombrado el Auto Mundial del Año en 2013, superando a modelos como el formidable Porsche Boxter, Mercedes-Benz Clase A y el Toyota GT86. Ni hablar: seas fan o no de la marca, es un orgullo de la industria automotriz. Por supuesto, se trata del Volkswagen Golf, el cual tuvimos a prueba esta semana.

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Aunque parezcan ya un poco lejanos esos méritos y medallas, con la séptima generación que ves aquí, el Golf se mantiene con vigencia plena gracias a que la receta ganadora de todos estos años ha sido aderezada lo suficiente como para conservarlo entre las mejores opciones en el tropel de los hatchback.

En realidad, hay pocos puntos débiles en el Golf que merezcan reseña. Todos quedan de lado al mirar su carta de presentación: un desempeño casi perfecto para andar sobrado en la ciudad y en carretera gracias a su pequeño pero poderoso motor 1.4 litros TSI, combinado con la reconocidísima caja manual robotizada de doble embrague DSG, misma que permite aprovechar al máximo el potencial del bloque. Si una aceleración puede describirse como ‘sólida’, esa es la del Golf. Así: constante y confortable. El Golf te hace fácil el día a día en las calles de la ciudad.

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En cuanto a diseño, el Golf no es el auto más atractivo del segmento, pero fusiona una serie de estilos capaces de atraer la mirada. Su silueta invita a considerarlo atlético mientras que las líneas en la carrocería, añaden toques limpios y elegantes. Digamos que tiene un código de vestimenta business casual.
Su hábitat es la carretera. El desempeño dinámico es uno de sus principales argumentos. En el Golf, tenemos una posición de manejo que nos recuerda a un auto deportivo; la dirección es muy precisa, lo que lo hace muy controlable. 

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El empuje rápido del motor permite agilidad y diversión en la ciudad, aunque en la carretera es donde se notan sus maravillas. Allí se comporta como un juguete para los rebases rápidos y seguros. Es estable, todo un transmisor de confianza incluso en curvas muy cerradas. Hay que reconocer el grado de confort del modelo que se puede resumir en un espacio amplio para todos sus pasajeros y el excepcional diseño de la consola, un poco inclinada hacia el conductor para dar acceso a la pantalla táctil con el sistema de entretenimiento. Todo un curso de ergonomía. A eso, hay que sumarle la calidad de los materiales: destacan los asientos en textil Alcantara; los insertos decorativos en tecla de piano negra en la consola y ciertos detalles, como el volante y la palanca de velocidades en piel y la iluminación ambiental intimista. La versión que probamos es la tope, la Highline.

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Llegó el momento de compararlo con los competidores del segmento. En el apartado del precio, junto con el Peugeot 308, es de los más elevados (alrededor de 383,900 pesos) en su tope de gama (exceptuando el GTI y GT). El más accesible es el KIA Forte (340 mil 900 pesos). Hay que cuestionar algunos renglones de equipamiento como la ausencia de la llave inteligente y del botón de encendido que ya está presente en sus contendientes. Otro elemento ausente en el Golf es la cámara de reversa, la cual creemos que debe estar presente en este tipo de unidades casi de manera obligada (aunque tampoco el Mazda 3 la tiene). Eso sí, para facilitar las maniobras de estacionamiento, cuenta con sensores alrededor del auto que detectan obstáculos. Los faros de halógeno ya están un poco fuera de tono, pues contrincantes como el Mazda 3 y el 308  tienen LED. Fuero de eso, el modelo se defiende de forma excelente.

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En el apartado de las motorizacíones, en este segmento encontramos una amplísima variedad de desplazamientos y alimentaciones, tanto turbos como atmosféricos. El más pequeño es el 1.4 litros TSI de este Golf que desarrolla 150 hp; le sigue el 1.6 litros THP del 308 que tiene la misma potencia que el modelo alemán. De ahí, siguen los atmosféricos de 2.0 litros, como el del Forte con 150 hp y el Mazda con su 2.5 litros y  188 hp, el más potente del segmento.

En fin, en el segmento de los hatchbacks compactos, las decisiones de compra son muy complicadas; cada uno tiene virtudes destacables que impiden determinar cuál es el mejor. El argumento demoledor del Golf sin duda es el manejo, gracias al motor y la caja DSG.

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