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Thor: Ragnarok, la gran fiesta de Marvel

Pocas veces el estilo y la filosofía de un director han empatado tan bien con un estudio como lo es Disney - Marvel. Thor: Ragnarok es una fiesta y todos están invitados.
03/11/2017
05:52
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¿Cuántas películas han usado el clásico de Led Zeppelin, Immigrant Song? La canción se ha convertido en el último recurso del cineasta que, al ver que sus escenas nomás no generan la emoción necesaria, abren la cartera y compran Immigrant Song.

 

Taika Waititi lo hace, no una sino dos veces, en dos escenas de acción diferentes dentro de Thor: Ragnarok, el más reciente juguete del universo cinematográfico de Marvel. Habría que conceder que al ser una película cuyo personaje viene de la mitología nórdica, tiene mucho sentido que suene esta canción: “The hammer of the gods / We’ll drive our ships to new lands / To fight the horde, and sing and cry / Valhalla, I am coming!”

 

Al final, el asunto es el desparpajo. Waititi (de origen neozelandés), pareciera no pedir permiso. No sólo disfruta la gran bacanal que es Ragnarok, sino que además se fabrica un personaje (Korg, un La Mole de color gris) para unirse a la fiesta frente a la cámara y tirar unos chistes. Desde Jon Favreau (Iron Man) no pasaba eso.

 

Hay gozo y eso siempre es una gran noticia. Pocas veces el estilo y la filosofía de un director han empatado tan bien con un estudio y un modelo como es Disney y el Universo Marvel. Las ganas de hacer comedia se juntaron con la necesidad de hacer gracioso (y más mundano) a uno de los Avengers menos populares en términos de taquilla.

 

Recordemos casos recientes de directores que han corrido por, presumiblemente, pasarse de creativos (Ant-Man, Star Wars, la película de Han Solo). Aquí en cambio, el estilo desparpajado, humorístico, absolutamente desatado de Taika Waititi embona perfecto con la filosofía Marvel: hacer cine de superhéroes que antes que cualquier otra cosa debe ser divertido. Los fans de DC refunfuñan.

 

El resultado se ve en pantalla. Esta nueva entrega no tiene que ver nada con la solemnidad shakespeareana del primer Thor (Branagh, 2011), ni tampoco con la oscuridad impostada de la segunda The Dark World (Taylor, 2013).  Ragnarok es puro vacilón, acción y chistes, todo en una estética ochentera muy similar a la de Guardians of the Galaxy (Gunn,2014) mezclada con cualquier noche 80’s en el Patrick Miller. Chris Hemsworth desecha la solemnidad de ser un dios y navega en plan absolutamente cómico, con una ligereza y un gusto que se contagian.

 

La película en realidad es una anécdota, ¿dónde estaban Thor y Hulk mientras en la tierra los Avengers se agarraban a catorrazos entre ellos? Pues resulta que Thor estaba ocupado, junto con su hermano Loki (Tom Hiddleston) tratando de recuperar el reino de Asgard luego de que su hermana, Hera (una sexy Kate Blanchet en traje de cuero pegadisimo), toma por asalto el lugar, amenazando a toda la población.

 

Y si, suena aburridísimo, pero afortunadamente nadie se lo toma en serio, ni el director, ni los actores y mucho menos los guionistas (Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost) quienes escriben algunos de los diálogos y situaciones más divertidas que hayamos visto en una película Marvel. La cinta bien podría dividirse en dos posibilidades: escenas de comedia hilarante, peleas con CGI. No hay más. De hecho, suceden demasiados combates: Thor contra un demonio, Thor contra unos pepenadores, Thor brincando entre naves espaciales y claro, Thor vs Hulk.

 

Hulk es un caso aparte. El rapport entre Thor y su amigo verde es tan natural que no parece que Hemsworth esté hablando con un personaje que no está ahí y cuyo carisma proviene de los ceros y unos de una computadora. Hulk termina por robarse la película, ya sea en su versión fortachona o como el debilucho (aunque poseedor de 7 doctorados) Bruce Banner (Mark Ruffalo).

 

Todas las servidumbres obligadas de una cinta Marvel están ahí: cameos innecesarios de otros personajes, referencias a películas pasadas y futuras, la aparición de Stan Lee…, y sin embargo Waititi se las ingenia para hacer de esto no tanto una cinta Marvel sino otra pieza de comedia de su filmografía que incluye cintas tan hilarantes como What We do in the Shadows (2014) o Hunt for the Wilderpeople (2016). La farsa llega a tal nivel que por momentos pareciera que estamos en un mockumentary del tipo This is Spinal Tap (Reiner, 1984) o en algún sketch de Robot Chicken.

 

¿Es la mejor de Marvel? No. ¿Es la más graciosa? Tampoco, esa es Guardians of the Galaxy. Pero, sin duda, Thor: Ragnarok es la película más honesta de Marvel. Si los fans de DC le criticaban a la Casa de las Ideas que sus películas son pura broma, Marvel contesta: por supuesto, y a mucha honra.

 

Thor: Ragnarok es una fiesta y todos están invitados (suena Immigrant Song de fondo).

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Crítico de cine con 9 años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como 24 Horas, Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, Cambio, entre otros.

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