Caminamos por senderos de la vida que nos llevan a donde queremos o a donde lo permitimos. De tanto seguir el camino me doy cuenta de que estoy en un lugar desconocido, al seguir mis pasos de manera más lenta, conforme más me hago consciente de mi entorno, empiezo a sentir en mis pies lo que piso y el crujir de las ramas con mis pasos. A lo lejos, puedo ver un lago muy grande, me dirijo hacia él, de tanto andar, un poco de agua me caería bien, pienso dentro de mí. Empiezo a perder la atención de mis pisadas para enfocarme cada vez más en el lago, y puedo observar cómo se mueve el agua en aquel lago, al llegar a la orilla, me acerco, me inclino para tomar el agua con mis manos, y me percato que es demasiado clara, que puedo reflejarme como si fuera un gran espejo, primero sumergí mis manos juntas para sacar un poco y beberla, de esa manera puedo saciar mi sed tranquilamente, una vez saciada, contemplo lo bello del paisaje que esta frente a mí, no puedo evitar acercarme todavía más al agua y poder ver mi reflejo en ella. Cuando logro mirarme me doy cuenta, que soy diferente al que yo pensaba, ya no soy el mismo ¿qué me pasó? ¿es la edad? Por supuesto que ha estado pasando el tiempo en mí, ¿si no soy yo, entonces quien es esa persona qué veo?

A veces podemos mirarnos y no reconocernos, algo en nosotros ha cambiado, pero si ya te percataste de esto, diste un gran paso, porque hay gente que jamás se pone atención a si misma y nunca llegan a pensar en quienes son, y si en ese momento no nos reconocemos quiere decir que hubo un lapso de tiempo en el que cambiamos, solo tenemos que encontrarlo.

En esa búsqueda, pueden surgir muchas respuestas, posiblemente fueron las circunstancias de nuestra vida, las que nos obligaron a ir cambiando poco a poco nuestro carácter, temperamento, forma de pensar y sobre todo de sentir, entonces ¿lo que somos ahora es consecuencia de lo vivido? de manera consciente o no pero si no logramos reconocernos se debe a que fue de forma inconsciente.

Podríamos tal vez responder, que las personas a nuestro alrededor fueron las responsables de lo que soy ahora, esto puede tener algo de cierto, pero llega un momento de nuestra vida en que nosotros decidimos quien esta y quien no en nuestra vida, entonces si las personas fueron las causantes de convertirme en alguien que no conozco es porque yo les di ese poder.

Me gusta mucho una frase de Pablo Neruda: “no culpemos a nada ni a nadie, cada quien es lo que quiere ser”. Más que culparnos a nosotros mismos debemos de considerar y entender que no éramos conscientes de ello, pero ahora que lo somos es importante, porque a partir de ahora se empieza el entendimiento de quien soy.

Es importante que durante el recorrido de nuestra vida, jamás nos perdamos de vista a nosotros mismo y siempre nos reconozcamos y entendamos de forma clara, con ese conocimiento de nosotros mismos es como siempre seremos los responsables de nuestra vida, dejaremos de ser víctimas, para ser los hacedores de nuestro destino.

Es recomendable hacer un alto, de vez en cuando, para poder hacer un recuento de nuestra historia, vernos a nosotros mismos y preguntarnos, ¿en qué parte de mi camino se quedó aquel que fui? ¿por qué cambié? ¿para qué lo hice? ¿qué me hizo ser lo que ahora veo en mí? ¿en qué momento dejé de ser eso que conocimos de nosotros para llegar a ser lo que soy ahora? a veces cambiamos tanto, que ya ni siquiera nos reconocemos. Y tú ¿te reconoces?

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