¿Hacemos Limpieza?

Yheraldo Martínez López

Cuando nos disponemos a realizar limpieza profunda en nuestro hogar, tendemos a limpiar y sacudir las cosas, sacamos un montón de basura donde en ocasiones creemos limpio, sacudimos los muebles, cambiamos sabanas de la cama, revisamos el closet, donde encontramos ropa que ya esta vieja, o que casi no nos ponemos, o incluso la que ya no nos queda, pero la seguimos guardando porque me gusta y además adelgazaré y me la volveré a poner (por lo menos eso pensamos), es bueno realizar todo este proceso, además que tienes múltiples beneficios psicológicos el realizar limpieza, es un desestresante natural, además que si hay ideas que no se logran conectar, es un buen ejercicio mental, ya que ayuda a crear conectores.

De la misma manera en que sacudimos, limpiamos, movemos los muebles de lugar, desempolvamos los objetos preciados y adornamos nuestra casa, de igual forma deberíamos sacudir nuestros pensamientos, limpiar nuestras ideas, mover nuestras creencias, desempolvar las emociones y adornar nuestros sentimientos.

Debemos sacudir nuestros pensamientos y examinar lo que sigue siendo vigente y lo que ya no me funciona, hay un concepto en la psicología conductual propuesto por Aaron T. Beck, un importante psiquiatra y profesor estadounidense, denominado “pensamiento disfuncional”; los cuales son producto de una situación pasada, por ejemplo si a mi de niño me mordió un perro, ahora de adulto le sigo teniendo miedo a los perros, aunque sepamos que no todos los perros son agresivos, sin embargo seguimos teniendo ese miedo cada que vemos un perro, ese es solo un ejemplo, pero crecemos con ideas erróneas, de que somos inútiles, que no servimos para esto o para aquello, por eso son pensamientos que nosotros tenemos que buscar muy bien y ponerlos en una balanza para determinar si es funcional o no, o es mejor cambiarlo.

Una idea es una representación mental que surge en una persona a partir de un razonamiento, aquí es donde podemos encontrar los prejuicios y estereotipos en función de lo que nosotros creemos de algo o de alguien, conforme vamos creciendo como personas debemos de preguntarnos si las ideas que tenía cuando era niño, siguen siendo vigentes en la actualidad, porque la sociedad va cambiando y con ella debiera ir evolucionando nuestra idea del mundo.

Con respecto a las creencias va muy encaminado a las dos anteriores, pero debemos saber y entender si nuestras creencias, están basadas en la lógica o si simplemente se tiene una creencia de algo sin alguna prueba contundente de ello. El origen de nuestras creencias siempre viene en dos direcciones: externas, que es cuando nuestro entorno nos las va enseñando; o internas, cuando surge de nuestros pensamientos, experiencias o convicciones propias.

Hay emociones que guardamos en nuestro corazón, algunas nos brindan buenas sensaciones y otras no nos agradan tanto. Se cuenta una historia que desconozco la veracidad de la misma, sin embargo el mensaje es contundente: “Charles Chaplin contó al público un chiste muy gracioso. Los presentes se rieron de buena gana. Entonces repitió el mismo chiste, pero apenas unas pocas personas rieron. Una vez más repitió el mismo chiste pero esa vez nadie rio. Entonces miró a las personas por un largo minuto y dijo: «Si no puedes reírte de un mismo chiste una y otra vez, por qué lloras una y otra vez por un mismo problema?»”. Cuando guardamos emociones en nuestro corazón somos más tendientes a guardar las negativas y una vez que las recordamos, volvemos a sentir el mismo dolor, a veces no solo debemos desempolvar las emociones, sino dejarlas ir.

Todo esto permitirá que haya sentimientos más sanos primero hacia nosotros mismos y por ende hacia los demás, no podemos amar si no nos amamos, y no lo haremos con plenitud si no hemos hecho la limpieza adecuada en nuestra mente y en nuestro corazón. Todos tenemos un espejo para poder vernos físicamente y determinar si nos vemos bien o no, si estamos bien peinados, pero nadie tiene un espejo para el alma, para nuestro corazón, para ver cómo nos vemos por dentro. El único espejo valido para ello, es la auto reflexión y el auto conocimiento. ¿cómo ves, hacemos limpieza?

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