La desigualdad hacia las mujeres en el mundo laboral

Salvador Ferrer Ramírez

En los últimos días en la discusión pública el tema se ha centrado en la violencia hacia la mujer y los feminicidios. Sin duda es un tema importante que tiene una complejidad y varias aristas que abarca aspectos culturales, educativos y jurídicos que deben ser reflexionados y analizados por el conjunto de la sociedad para encontrar las vías que nos ayuden a entender y encontrar propuestas para avanzar en reducción de la violencia, los feminicidios y la desigualdad hacia la mujer.

Sin duda será una discusión difícil y compleja que requiere un análisis multidisciplinario. Precisamente se requiere que abramos espacios para discutir y reflexionar sobre esta problemática. Las universidades deberían ser lugares para profundizar en esta discusión mediante debates abiertos de cara a la comunidad y al país. Cerrar escuelas sin el consentimiento de la comunidad o destruir mobiliario, salones de clase o agredir a maestros no ayuda a encontrar las vías para encontrar soluciones a esta problemática. Estas acciones no sólo no ayudan al movimiento de las mujeres sino que lo desvirtúan.

En este artículo me centraré en señalar algunos aspectos de cómo se reproduce la desigualdad hacia la mujer en el mundo laboral.

Por ejemplo, el salario que recibe una mujer por el mismo trabajo que realiza un hombre es aproximadamente 70%. Esto también se refleja en los diferentes niveles salariales. De los trabajadores que ganan entre 2 y 3 salarios mínimos el 71.66 por ciento son hombres y sólo el 28.34 por ciento son mujeres; de los trabajadores que ganan entre 3 y 5 salarios mínimos el 70% son hombres y el 30% son mujeres y sólo el 27 por ciento de los trabajadores que gana más de 5 salarios, mínimos son mujeres . (INEGI, 2019)

Otro elemento que incrementa la desigualdad es una doble jornada. En su centro de trabajo y en la casa con los quehaceres doméstico, el cuidado de hijos y de adultos mayores.
Cuando el trabajo doméstico es remunerado se paga mal y en condiciones laborales muy por debajo de la ley. El 98% de las trabajadoras domésticas no tiene contrato, sólo 5% recibe vacaciones y el 15% aguinaldo. Esta situación se extiende a las mujeres migrantes o de origen indígena que realizan pesadas jornadas de trabajo, además de hacerse cargo de su hogar y familia. (Oxfam, 2020)

El trabajo doméstico y de cuidados conforman un pilar fundamental para el bienestar de la sociedad, sin embargo, la forma en la que hoy en día se organizan socialmente, reproduce la desigualdad y condiciones desfavorables hacia las mujeres.

Un primer paso en la dirección de reducir la desigualdad sería que se estableciera a trabajo igual salario igual; un segundo paso, sería medidas para reducir la doble jornada de las mujeres.
En este contexto, Oxfam México, en su informe, La crisis de cuidado y la crisis global de la desigualdad propone varias medidas para reducir la desigualdad, entre las cuales tenemos:

1. Invertir en un Sistema Nacional de Cuidados, fondeado con impuestos progresivos a la riqueza, que permita reducir la desproporcionada responsabilidad de trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres y niñas.

2.- Implementar un sistema de Centros de Desarrollo Infantil con personal capacitado para desarrollar las habilidades de los niños.

3.- Un sistema de Casa Hogar con profesionales para la atención médica, física y psicológica para los adultos mayores.

4.-Reconocer en la Constitución el derecho al cuidado como un derecho universal garantizado por el Estado.

Este paso es fundamental para transferir la sobrecarga de trabajo de cuidados no remunerado que hoy recae en las mujeres hacia los servicios públicos.

La petición de “salario igual a trabajo igual” está reconocida en el artículo 56 de la Ley Federal del Trabajo, que señala, que en la cuestión salarial no puede haber discriminación de género, religión o estado civil.

Por otra parte, a finales de 2019, México ratificó el Convenio 189 de la OIT sobre la protección de las trabajadoras y los trabajadores del hogar.

Entonces, la cuestión es abrir y ampliar el debate y tomar acciones que garanticen que estos derechos se hagan realidad y avancemos en la reducción de la desigualdad hacia las mujeres que repercutirá en crear condiciones de vida digna para toda la sociedad.

Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Xochimilco.

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