Jóvenes a la calle

Rogelio Gómez Hermosillo M.

Jóvenes en la calle puede conducir la imaginación al 68, o más recientemente a #YoSoy123. Pero también puede evocar temores: jóvenes en pandillas callejeras, con diferentes grados de violencia y criminalidad. En este caso quiero referirme, a otra situación, distinta: al incremento de los despidos de jóvenes durante esta crisis.

A los primeros que corrieron fue a jóvenes. En las primeras semanas de la emergencia sanitaria, durante marzo, el 70% de empleos formales perdidos en el IMSS fueron jóvenes menores de 30 años. Hoy las personas jóvenes representan más de la mitad del millón 110 mil empleos formales perdidos, siendo que representan solo 1/3 del total.

El cierre masivo de espacios de trabajo a raíz del Covid-19 y la crisis económica asociada, ha afectado de manera desproporcionada a jóvenes. Considerando el conjunto de trabajos, subordinados y por su cuenta, con y sin afiliación al IMSS, más de 4 millones de jóvenes quedaron fuera del trabajo durante marzo y abril. Y 1.3 millones más redujeron su jornada y quedaron en el subempleo. (Datos INEGI, ETOE Abril 2020).

La brecha de desempleo entre jóvenes y no jóvenes ya era grande antes de la pandemia. Había 10 puntos de diferencia:18% de desempleo para jóvenes vs 8% para no jóvenes (edad 30-64). Con estos nuevos datos de abril, la brecha se abrió más: 41% de desempleo para jóvenes vs 28% para no jóvenes. 13 puntos porcentuales más.

Esto es, 4 de cada 10 jóvenes en condición de trabajar no tiene trabajo. (Datos del Observatorio de Trabajo Digno, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza en www.frentealapobreza.mx)

Por eso tiene razón la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno al alertar sobre el grave riesgo de cerrar las puertas a jóvenes ante esta crisis económica. En comunicado presentado el 17 de junio, explican: “La falta de oportunidades de trabajo para jóvenes representa un riesgo no solo para su desarrollo personal, sino también para sus familias, para las comunidades donde viven y para el país en su conjunto.” (Ver www.jovenescontrabajodigno.mx)

La Alianza hace un llamado especialmente a quienes toman decisiones en empresas y gobiernos: “Sabemos que habrá dificultades económicas y que se van a requerir nuevos y mayores esfuerzos para la recuperación económoica y generar empleos.  Sin embargo, no podemos dejar de lado principios y certezas que eran ya vigentes, y que ahora, por la crisis, se vuelven más urgentes aún: No podemos olvidar que la inclusión económica de jóvenes es condición indispensable para un crecimiento sostenible y con equidad. No debe haber cálculo económico o meta de corto plazo que obstaculice la inserción laboral a las y los jóvenes”.

Cada año más de un millón de jóvenes requieren oportunidades para trabajar. Aspiran con pleno a derecho a trabajos con remuneración suficiente, seguridad social y condiciones de trabajo acordes con la ley. Es decir trabajos con respeto a derechos laborales. Hasta ahora el país no ha generado esas oportunidades.

Y esta crisis va a complicar las cosas. Habrá que analizar la evolución del desempleo, en especial para jóvenes. Su situación les coloca en una vulnerabilidad especial. Por su juventud, viven una etapa de cambios y transiciones, que pueden verse truncadas y generar nuevas condiciones de riesgo y mayor vulnerabilidad al no poder trabajar.

Por eso resulta tan importante que se entienda que urgen generar apoyos específicos frente al desempleo y la pérdida de ingresos. No bastan los programas sociales actuales. Y no porque estén mal, sino porque esos programas no fueron creados para enfrentar estos casos que afectan  a millones de familias.

Quienes apoyamos la propuesta de ingreso vital desde la sociedad civil (ver ingresovital.org), nos referimos a una medida temporal, especial y únicamente a quienes perdieron su trabajo y fuente de sustento. Es urgente que se aplique, por el bien de todos.

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