Solidaridad y Civismo

Paola Félix Díaz

A las mexicanas y mexicanos:

Una frase muy profunda del escritor uruguayo Eduardo Galeano apunta que la solidaridad es vertical e implica el respeto mutuo. Nada más acertado para los tiempos que vivimos. Los desafíos que todos enfrentamos hoy requieren del respeto entre sí para generar un bien común, en este caso el de la salud colectiva.

Los efectos de la Covid19 nos ha tocado vivirlos y padecerlos a todos, a unos a acosta del deterioro de su salud o  de la cancelación de proyectos, del confinamiento en casa, a costa de la movilidad tradicional, la cancelación de empleo y hasta la lamentable pérdida de seres queridos, amigos, conocidos y compañeros de trabajo.
Por tal motivo, este espacio convoca a una reflexión colectiva respecto al papel que nos toca desempeñar como simples ciudadanos, más allá de ideologías, intereses partidistas o filias y fobias. La reflexión necesaria en estos momentos de crisis sanitaria en México, como ocurre también en muchas partes del mundo, requiere de nuestra solidaridad y respeto para con el otro.

La historia nos demuestra que las grandes calamidades y problemas que ha enfrentado la humanidad han sido superadas gracias a la acciones más nobles y sencillas que han emprendido los seres humanos, una toma de postura que se ha traducido en  acciones,  una a una, hasta conformar una  gran transformación. En México los sismos de 1985 descubrieron más allá de la tragedia, la cara más noble de su gente que emprendió acciones de solidad incondicional.

Ya desde la edad media, origen de lo que hoy conocemos como la solidaridad,  las sociedades enfrentaban los grandes problemas comunes mediante la acción colectiva, aquella que nace, más que como una obligación, como un sentimiento genuino y natural del ser humano para con sus semejantes. Solidaridad es hoy el reto post-covid.
En el caso de nuestro país entiendo que es muy fácil pedirle a la población que se quede en casa cuando muchos no pueden permitirse ese lujo, pero, por otra parte, si bien es cierto que la secuela económica puede resultar ser mucho peor que la propia enfermedad, también es un hecho que la economía nunca sanará del todo si no detenemos la epidemia cuanto antes.

Por otra parte, cabe mencionar que los hechos han comprobado el gran compromiso del gobierno de la CDMX para con sus ciudadanos. Ha cumplido con su parte y lo seguirá haciendo, con más de 800 mil pruebas realizadas, lanzando la App COVID CDMX que transmite en tiempo real la ocupación hospitalaria, los casos activos, que muestra los servicios disponibles para la población y toda la información referente a la pandemia; lo mismo que su evolución dentro de los límites de nuestra ciudad.

También se duplicaron las pruebas rápidas, se agilizó la reconversión hospitalaria para poder atender todos los casos covid posibles, y el código QR para identificar si estuvimos en el mismo sitio de alguna persona que haya dado positivo, entre otras medidas.

Nosotros como ciudadanos también estamos en condiciones de poner nuestra parte. La esencia del dicho “La unión hace la fuerza” la traemos en la sangre.

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 Armando Romero

Sabemos que el cubrebocas es incómodo y tedioso, por decir lo menos; que el aislamiento social ya está arrojando sus repercusiones psicológicas; que el estrés de las niñas, niños y adolescentes aumenta con cada minuto que transcurre; que el desgaste para las madres y padres de familia raya en el agotamiento; que estamos muy preocupados por nuestros adultos mayores y demás seres queridos; y que, en suma, queremos retomar la vieja normalidad lo antes posible, sin dejar de lado los aprendizajes que hemos acumulado a lo largo del monumental desafío que nos ha deparado el virus, de una manera tan súbita e inesperada.

Ha llegado el momento de sacar a relucir esa nobleza de espíritu y solidaridad incondicional. Una solidaridad que ahora debe expresarse con orden y disciplina, para así ofrecer otra muestra categórica de nuestro civismo y humanismo, tan característico de nuestra idiosincrasia como pueblo.

Les pido, con la humildad que suponen los favores, hagamos juntos un esfuerzo más para contrarrestar la feroz embestida de este virus, con lo que esté al alcance de nuestras manos. Utiliza el cubrebocas, aplica la distancia interpersonal y, lo más importante, evita  salir a la calle a menos de que sea realmente necesario.

Un acto de humanidad es el que todos, sin excepción, debemos  ofrecer a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Seamos solidarios, de manera especial para los médicos, especialistas,  las enfermeras y enfermeros, lo mismo que por el personal de primeros auxilios y todas las personas que componen el cuerpo de los profesionales de la salud, quienes han estado en la primera línea de combate en su loable y heroica labor para salvar nuestras vidas.

Su compromiso, profesionalismo y dedicación son realmente invaluables. Frente a su cansancio físico y emocional,  la preocupación por el incremento de número de enfermos de Covid19, la extenuante carga de trabajo y su propio aislamiento de su familia, ofrendemos a todos ellos un acto humilde y sincero de solidaridad, que es respeto.

Les deseo una feliz navidad de todo corazón, conservemos la esperanza de que el próximo año nos deparará cosas mejores.

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX; activista social y exdiputada federal.

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