Se encuentra usted aquí

Crean maquillaje para dar alternativas a trabajadoras sexuales

Con una línea de cosméticos naturales llamada Lady Meche, las egresadas de la UNAM colaboran con mujeres involucradas en la prostitución para brindarles otra alternativa de trabajo seguro para ellas y sus familias.
Natalia, Paulina, Karina y María Elena son las fundadoras de Lady Meche, una empresa que inició como un proyecto escolar
21/12/2019
00:51
-A +A
Texto: Patricia Ramírez
Fotos: Iván Stephens
 

Comenzaron a los 13 o 14 años. Vivían en Puebla, Veracruz o Tlaxcala, cuando se enamoraron de un hombre que les prometió una vida diferente en la capital. Pero lejos de casa, las convencieron de rondar en las mismas calles del barrio de La Merced para comerciar con lo único que tenían: su cuerpo.

"Son  víctimas de explotación sexual que crecieron en hogares de pobreza y machismo. Originarias de lugares donde  es normal que las niñas se casen. Sin historial laboral ni estudios, carecen de opciones para mantenerse de una actividad distinta", narra Natalia Martínez, quien desde hace cinco años con sus compañeras Karina López, Paulina Flores  y la profesora María Elena García iniciaron Lady Meche.

Lady Meche es una empresa de cosméticos naturales y artesanales destinada a las mujeres que se dedican al comercio sexual en La Merced, quienes participan activamente en la creación de los productos para tener una alternativa laboral mediante una economía circular que beneficie a todas.

Natalia, Karina y Paulina se conocieron cuando cursaban la licenciatura Trabajo Social de la UNAM. Su empresa comenzó en 2014 como un proyecto de la materia Práctica Comunitaria impartida por la docente María Elena. 

El trabajo escolar se convirtió en una marca: Alba Malva. Cuentan que escogieron ese nombre para referir un "despertar morado", color simbólico del movimiento feminista. Su colección se llama Sonora por el mercado capitalino del mismo nombre.

Su primer producto es un bálsamo para labios, natural y artesanal, elaborado con materia prima de productores locales del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca. El resto de la colección son artículos de higiene personal como cremas, jabones, aceites y mascarillas.

Realizan ventas en línea mediante un sitio web llamado Kichink y anuncian en sus redes sociales sobre las fechas que se presentan en bazares.

Lady Meche apuesta por la reducción de daños, es decir, que los riesgos a la salud e integridad que enfrentan las mujeres en situación de prostitución sean mínimos.

"Cuando terminamos la licenciatura, nosotras decidimos seguir de manera independiente. Ya no teníamos ninguna obligación o compromiso pero seguimos con presencia en la comunidad, explicando cómo podían estar en la empresa. Decidimos buscar con Lady Meche soluciones a las problemáticas que habíamos visto y escuchado", afirma Paulina Flores.

lady_meche_web2.jpg
 

Un laboratorio propio

La primera vez que juntas escucharon a una trabajadora sexual del barrio de La Merced fue mientras pintaban sus uñas en un sencillo puesto ambulante en la calle Limón, cerca de Circunvalación, una de las avenidas más frecuentadas por mujeres en situación de prostitución.

Para establecer contacto con ellas, acordaron hacerlo mediante un servicio gratuito de manicura. Una "estrategia gancho", le llamaron las fundadoras de Lady Meche, que les permitiera crear un diagnóstico. Funcionó.

Durante seis meses, el puesto ambulante se convirtió en un sitio de historias, motivaciones, dudas y preocupaciones que las trabajadoras les confiaban durante el tiempo invertido en el cuidado de sus manos.

"En aquel entonces no teníamos un conocimiento profundo de cómo viven. Nosotras solo conocíamos La Merced para realizar compras. Pero descubrimos calles repletas de historias sobre comercio sexual. También sabemos trata de personas y explotación de menores de edad", narra Natalia.

En las calles del barrio, las fundadoras escucharon  las problemáticas detrás del comercio de todos los días: consumo y venta de drogas, robo, asaltos, extorsión (cobro de piso) por parte dela  delincuencia organizada.

El trabajo en La Merced se ejerce plagado de violencia, dice Natalia. Más allá de la que reciben por dedicarse a la actividad sexual, las mujeres son agredidas de manera verbal, acosadas sexualmente por hombres que las graban o fotografían y estigmatizadas por otros comerciantes.

A pesar de las condiciones, el peligro y desgaste físico-emocional donde trabajan, las fundadoras de Lady Meche han escuchado miles de veces: "no me gusta, pero lo hago por mis hijos".

Esa es una de las principales motivaciones de la mayoría. Las mujeres inmersas en el comercio sexual también son madres solteras, quienes buscan que sus niños reciban una educación, tengan cubiertas sus necesidades básicas como salud, alimento, vivienda, y disfruten una vida digna.

lady_meche_web3.jpg

La principal apuesta de Lady Meche es la reducción de daños, explican las fundadoras, la cual se entiende como estrategias de intervención que buscan disminuir los riesgos a la salud e integridad física que pueden enfrentar sectores como las trabajadoras sexuales al no dejar la actividad que realizan.

Esta estrategia empleada por la empresa de cosméticos está acompañada de la denuncia por los derechos que les han sido negados desde que eran unas niñas obligadas a ser víctimas de explotación sexual.

"La reducción del daño no apuesta por la prohibición pero tampoco queremos que el comercio sexual se decrete como un trabajo. No consideramos un fracaso si ellas deciden seguir ejerciendo. Lo que buscamos es ayudarlas y brindarles una alternativa segura para cuando sean mayores", asegura Natalia.

Lady Meche tiene el apoyo de la Incubadora de la UNAM, la cual las puso en contacto con asesores financieros, de marketing y de diseño para poder lanzar su primer bálsamo. Actualmente, destinan una parte del año para elaborar lotes de 200 piezas.

Sin embargo, comentan que aún no logran los resultados esperados. Su dificultad es el financiamiento para comprar materia prima. Además, la producción y contratación de especialistas es complicada por la falta de recursos económicos.

"Nuestro propósito siempre ha sido poder establecer nuestro laboratorio en el barrio de La Merced para estar en contacto con las mujeres, pero necesitamos un financiamiento mayor para poder acondicionar un espacio que cumpla con la calidad e higiene específica", afirma Natalia.

lady_meche_web5_0.jpg
 

Dignidad y castigo

No hay cifras exactas para la prostitución ejercida en La Merced o datos que la diferencien de la trata de personas en el barrio. La mayoría de las veces, el cliente ignora si la mujer ejerce de manera independiente o es víctima de explotación sexual. 

Pero de acuerdo con la organización Brigada Callejera, se calcula que hay un promedio de 3 mil 500 mujeres en el comercio sexual. Pese a que esto significa que lo ejercen sin realizar pago a un padrote, todas se enfrentan al cobro de piso.

En la Ciudad de México, el diputado Temístocles Villanueva presentó una iniciativa para reformar la Ley del Trabajo No Asalariado, que incluye a sectores como aseadores de calzado, organilleros, fotógrafos, vendedores de revistas pasadas, músicos norteños y propone una regulación de las mujeres en situación de prostitución.

“El trabajo sexual ya es reconocido como no asalariado, por eso se contempló. Al día de hoy en el Congreso de la CDMX se han presentado seis iniciativas. La nuestra  tiene el objetivo de atender la desigualdad en la que viven las personas trabajadoras sexuales. Además, busca crear una mejor relación con las distintas autoridades”, afirma el diputado Villanueva en entrevista con El Universal.  

Sin embargo, la iniciativa ha presentado quejas por los diversos gremios, quienes el pasado 12 de noviembre se reunieron afuera del Congreso capitalino para entregar un pliego de peticiones a la diputada Isabel Rosales Herrera, presidenta de la mesa directiva.

En éste, incluyeron puntos como rechazo al cobro de impuestos (debido a la baja remuneración que obtienen diariamente por sus oficios, un promedio de 150 pesos), el pago por uso del espacio público y la discriminación que les impide instalarse en zonas remodeladas. Exigieron contar con derechos laborales como seguridad social.
De manera particular, algunas mujeres dedicadas al comercio sexual acudieron a la manifestación acompañadas de Brigada Callejera para exigir no pagar impuestos y no someterse al control sanitario.

Villanueva informó que, tras siete mesas de diálogo, se rechazó un  cobro del espacio público a estas mujeres por parte de cualquier autoridad. Sin embargo, algunas de las otras iniciativas sí contemplan impuestos.  

Para Rosi Orozco, presidenta de la organización Unidos vs Trata la solución no está en legalizar y regular el comercio sexual. "No hablo jamás de  criminalizar la prostitución o a quienes lo ejercen. El castigo debe estar en la demanda. Países como Suecia, Noruega, Islandia y Francia han realizado acciones para cambiar la cultura patriarcal machista del hombre que se cree con el derecho de comprar el cuerpo de una mujer. No podemos permitir la explotación de la prostitución ajena, es ir contra la ley de trata", afirma en entrevista con El Universal.

"El gobierno que de verdad quiere acabar con la violencia hacia las mujeres, cerrará todos los lugares donde una mujer sea explotada, comprada, vendida, humillada y mucho menos cobrará una parte de la prostitución", asegura Rosi Orozco.

Sin embargo, aunque exista un debate político que apele a la regulación o la abolición, las fundadoras de Lady Meche comentan que “la mayoría de las mujeres con las que trabajamos no tiene una postura política al respecto. Lo que tienen es mucha desconfianza. Notamos que hay desilusión, piensan que las leyes no servirán de nada porque siempre las están violentando”. Natalia agrega que sin importar el contexto político, ellas seguirán trabajando en la reducción del daño. 

La violencia es el principal factor que vulnera, no solo a las trabajadoras, también a las integrantes de Lady Meche, quienes han empleado medidas de seguridad cuando acuden al barrio. Además de recibir constantemente comentarios ofensivos y misóginos en sus redes sociales.

“El riesgo siempre está presente. Hemos sido blancos de ataque por el propio estigma y machismo de otras personas. Pero eso no nos importa, creemos que las ofensas no son la realidad. Tal vez ellas tienen un pasado, pero estamos aquí para ayudar a mejorar su calidad de vida”, concluye Natalia.

lady_meche_web4.jpg

 

Comentarios

 
 

MÁS EN OPINIÓN