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Los significados de la caída del Muro

Por 28 años el Muro de Berlín fue símbolo de la división del mundo socialista y el capitalista. Hoy, 30 años después de su caída, sigue siendo interpretado por nuevas generaciones. Aquí un breve relato de los motivos de su construcción y de su destrucción
Caida del Muro de Belrín
09/11/2019
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Texto: Susana Colin Moya
Diseño web:
Miguel Ángel Garnica

“Tras 28 años de existencia física la Cortina de Hierro es nuevamente un símbolo, pero ahora de esperanza, de libertad y de un nuevo orden político internacional, de más tolerancia y menos hostilidad”, se escribió en las páginas de este diario el 10 de noviembre de 1989.

Un día antes, como consecuencia de una larga serie de demandas y sucesos políticos, el gobierno de la “Alemania Roja” había abierto sus fronteras, permitiendo que sus habitantes pudieran hacer viajes e incluso, partir definitivamente al extranjero, algo que durante 40 años les fue casi prohibido.

Los alemanes de ambos lados de la frontera no esperaron las autorizaciones gubernamentales, acudieron a la calle para derribar el muro de hormigón dividía en dos a la ciudad de Berlín. Esta estructura fue símbolo de la Guerra Fría, el enfrentamiento ideológico entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
 

La noticia trascendió fronteras. A México llegó a través de teletipos; unas máquinas telegráficas que imprimían la información en rollos de papel. Adriana Barraza, entonces reportera del desaparecido diario electrónico Tevescom, recuerda con emoción haber cortado “el cable” o “despacho” (fragmento de papel que tenía impresa información) con una regla.

Mientras tanto, en la televisión se trasmitían las imágenes que hasta la fecha acompañan el recuerdo de este suceso: gente con picos rompiendo el muro, familias rencontrándose, jóvenes celebrando…

 

Para comprender el júbilo y la importancia de este hecho es necesario remontarse en el tiempo y el espacio. Hoy realizaremos ese viaje, conscientes de que “nos movemos en un terreno de gran densidad simbólica, que ha terminado por sepultar los hechos históricos”, según el internacionalista y politólogo, Luis Alfonso Gómez.

La división de Alemania se remonta al fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, cuando los países aliados, ganadores de la guerra, la dividieron en 4 zonas de ocupación repartidas entre Francia, Reino Unido y Estado Unidos y la URSS. Dentro del territorio de ésta última se localizaba la ciudad de Berlín, la cual a su vez se dividió en 4 secciones repartidas en las mismas naciones.

Tal división formó parte de las medidas de desarme y de castigo impuestas a Alemania por su papel en el conflicto bélico.

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División de Alemania en 4 zonas de influencia. Dentro del territorio rojo, perteneciente a la URSS, se nota la subdivisión de la ciudad de Berlín. Wikimedia.

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Cartón publicado en EL UNIVERSAL el 1 de agosto de 1945.

Pocos años después, en 1949, las zonas pertenecientes a Reino Unido, Francia y Estados Unidos se fusionaron, formando un solo territorio que después se llamó República Federal Alemana (RFA). Por su parte, la zona ocupada por la URSS se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA), dentro de la cual se encontraba la “mitad” de Berlín perteneciente a la RFA.

Las tensiones entre los países de occidente (específicamente Estados Unidos) y la URSS crecieron, ambos encabezaban ideologías políticas y económicas contrarias: el capitalismo de lado occidente y el socialismo-comunismo del lado oriente.

A este enfrentamiento se le llamó Guerra Fría, pues no sucedió un encuentro directo entre ambas potencias. Fue a través de otros países, como el caso de Alemania, donde ambos sistemas políticos se disputaban el poder, además de la carrera armamentista y espacial.  

“Huye una pareja en un camión de basura”, era el título de una nota internacional en EL UNIVERSAL el 13 de septiembre de 1961. Hacía un mes Alemania Oriental había comenzado la construcción de un muro para impedir la migración de sus habitantes al lado occidental.

La joven pareja, de quienes se refería la nota, estrellaron un camión de basura en el muro recién construido por los comunistas. Aunque el vehículo quedó deshecho, ellos resultaron ilesos y pudieron atravesar a Berlín Oriental, donde recibieron asilo político.

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Construcción del Muro de Berlín, 1961. EFE/ STR

Con el tiempo el Muro de Berlín se fue haciendo una frontera más difícil de burlar. “Al inicio contaba con postes de hormigón, barreras de alambre de púas y vallas; después fue construyéndose el muro con torres de control, sistemas de alarma, reflectores, perros guardianes, postas de cuatro policías armados con bayonetas caladas”, cuenta Luis Alfonso Gómez.

No todos tuvieron la suerte de aquella pareja; muchos perdieron la vida al intentar cruzar el aparato de control que del lado socialista cuidaba el tránsito de un lado a otro.

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La muralla construida por la República Democrática Alemana en 1968. Hemeroteca de EL UNIVERSAL.

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Mapa de la ciudad de Berlín en 1963. Por en medio atraviesa el muro. Mapas-del-mundo.net

Fueron 28 años los que duró esta división. A mediados de la década de los 80 todo comenzó a cambiar. Mijaíl Gorbachov subió al poder del Comité Central Partido Comunista de la Unión Soviética y, teniendo por objetivo reformar el sistema socialista, implementó una serie de transformaciones que se llamó la Perestroika (en ruso reestructuración).

“Se abrieron las fronteras de la URSS, empezó a entrar capital extranjero, retiraron apoyos del Estado”, apunta Adriana Barraza, no sin antes recordar la otra política que acompañó a la Perestroika, la Glásnost (en ruso transparencia), la cual pugnaba por una apertura en la comunicación de la situación en el mundo socialista.

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Fotografía de archivo sin fechar que muestra el puesto fronterizo controlado por Estados Unidos en Berlín (Alemania), el 'Checkpoint Charlie'. EFE/Konrad Giehr.

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Trabajadores colocando alambradas de púas sobre el muro de concreto del sitio de misiles en Hasselbach, Alemania Occidental, 25 de septiembre de 1986. Archivo  EL UNIVERSAL GRÁFICO/AP.

Poco a poco “el maíz socialista se comenzó a desgranar”, dice Barraza al referirse a los aliados socialistas que poco a poco cuestionaron el poder de la URSS.

“Wir sind das Volk!, Wir sind ein Volk!” (“Nosotros somos el pueblo“, “Somos un pueblo”), eran las consignas de los manifestantes contra Alemania del Este, refiere Luis Alfonso Gómez. Inspirados en los hechos recientes, como la victoria de Solidaridad, sindicato libre del poder del partido comunista nacido en 1980 en Polonia, la reforma del Partido Comunista en Hungría, y las protestas democráticas en Rumanía, Checoslovaquia, Lituania, Letonia, impulsaron el deseo de un cambio, de apertura en Alemania, afirma el especialista.

De hecho, según Gómez, el Papa Juan Pablo II fue clave para el fin de los regímenes comunistas por haber alentando la apertura de libertades políticas y sindicales en su Polonia natal.

Cuando el gobierno de Alemania del Este informa de la apertura de sus fronteras, los alemanes se lanzaron al muro para atravesarlo, romperlo o intervenirlo con consignas y pinturas.

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11 de noviembre de 1989,  cientos de personas celebran la apertura de las fronteras que unen a Alemania sobre el Muro de Berlín. EFE/STR.

Los guardias del lado oriental no podían creerlo. Según se reportó en este diario, en el cruce Checkpoint Charlie, uno de los jóvenes guardias, dijo: “La gente cuando lea esto en los diarios va a decir que debe haber un error”.

La noche del 9 de noviembre de 1989, millares de personas cruzaron en una y otra dirección de las dos Alemanias. La Policía de Berlín Occidental reportó que más de 50 mil berlineses orientales atravesaron la frontera, de quienes sólo un millar proyectaba quedarse.

Según guardias fronterizos de la RDA, los viajeros atravesaban el muro para beber una cerveza y volver; en los bares se ofrecían tragos gratis a los alemanes orientales que no conocían Berlín Occidental.
 

¿Triunfo, pérdida o reconciliación?

Del otro lado del planeta, los estudiosos del mundo recibían información a cuentagotas. Así lo recuerda Adriana Barraza, entonces reportera de la fuente internacional: “No había internet como ahora, entonces en la tele te pasaban una parte, en la radio otra, la información de las agencias informativas te llegaban por cables”.

“En esa época Estados Unidos tenía mucha preminencia, el discurso era ¡¡ganamos!! No se hablaba de otra cosa… aunque la gente de a pie no decía ‘ganó el capitalismo’, sino ‘ganó la libertad, la democracia’”, afirma Barraza, convencida de que la posición de México respecto a Estados Unidos determinó nuestra postura al respecto de este evento.

Por otro lado, Luis Alfonso Gómez, quien actualmente estudia un doctorado en la Universidad de Heidelberg, Alemania, opina que “la caída del Muro de Berlín se leyó más bien desde una idea de reconciliación de Alemania con su propia historia”.

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Mensajes en todos los idiomas para que se derribara el Muro de Berlín eran escritas por miles de personas que anualmente visitaban el lugar. 1 de diciembre de 1988. Archivo/EL UNIVERSAL.

En la editorial de este diario el 11 de noviembre de 1989, se afirma: “Lejos de significar la obsolescencia de la ideo­logía socialista, las profundas transformaciones iniciadas en la Europa del Este parecen más bien en­caminadas a la rectificación de los graves errores cometidos en el pasado, y que significaron un peli­groso distanciamiento de los principios humanistas y democráticos de esa doctrina”.

Más allá de las interpretaciones según la conveniencia de cada quien, la caída del Muro de Berlín marcó un antes y un después en la historia reciente: “con esto se da por terminada la Guerra Fría. A partir de ahí empieza el proceso de la Unión Europea, acaba el mundo bipolar y empieza el multipolar”, dice la comunicóloga y doctora en educación Adriana Barraza.
 

A 30 años, un pedazo de ruina en México

Posterior a la caída del Muro de Berlín, muchas personas tomaron pedazos de él como recuerdo. Tal es el caso del sociólogo Héctor Castillo, quien aprovechando su estancia en Europa en noviembre de 1989, aprovechó para presenciar lo que sucedía y de paso, guardar un pedazo de cemento como memorial.

Un elemento que le llamó la atención al académico de la UNAM, fue que el muro estaba intervenido con grafiti sólo del lado occidental; en el lado oriental apenas se estaba pintando. “Más que la caída de una ideología, lo que sucedía era una apertura de espacios para jóvenes y sus expresiones”, asegura el estudioso.

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Varios niños juegan sobre un enorme montón de escombros del muro de Berlín, frente al edificio Reichstag, un día después que Alemania del Este comenzó a desmantelarlo. Archivo EL UNIVERSAL/Reuter.

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Fotografía publicada en este diario el 11 de noviembre de 1989.

 

Uno de esos fragmentos del muro arribó a México casi un año después. Víctor Esquivel, encargado del acervo del Museo de Memoria y Tolerancia (MyT), cuenta que el 7 de agosto de 1989 llegó al puerto de Veracruz este pedazo de hormigón armado. Había sido adquirido por el coleccionista Luis Alonso Sordo Noriega para ser exhibido en un museo privado de la colonia Roma.

En el 2018 este museo cerró y el fragmento del Muro de Berlín fue comprado, a través de una subasta, por el MyT, quien como primer paso buscó su restauración.

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Fotografías del traslado del muro al Museo de Memoria y Tolerancia. Cortesía MyT.

Nahja Ramírez era estudiante del seminario-taller de Arte Moderno y Contemporáneo de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía cuando les fue asignado este bien mueble para intervenir.  

“Sentí sorpresa al saber que iba a restaurar algo así. Lo conocía por mis clases de historia, pero no me era cercano”, comenta quien, durante un mes estabilizó las escamas de pintura que se iban a caer,  y unió pedazos del muro que estaban frágiles.

“Respetamos el estado de ruina en el que se encuentra, porque es parte de la historia que representa”, afirma en entrevista telefónica.  

Nahja está convencida de que los objetos hablan, pues al observar y entender su materialidad es posible aproximarse a un momento concreto. Así fue que esta restauradora pudo conectarse con un pasado que le era ajeno. 
 

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Restauran fragmento del Muro de Berlín exhibido en México

Uno de los principales problemas del bloque era el deterioro importante de la pintura, había corrosión de las armaduras de metal y microorganismos en la base
Restauran fragmento del Muro de Berlín exhibido en MéxicoRestauran fragmento del Muro de Berlín exhibido en México

Actualmente la pieza se exhibe en la entrada del MyT; no es necesario pagar el boleto de entrada para apreciarla. A un costado, se lee la frase “No olvidemos la tiranía de quienes construyeron este muro, así como el amor a la libertad de quienes lo hicieron caer”. Detrás se reproduce un video que cuenta a grandes rasgos la historia de este objeto.

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Así luce el fragmento del muro en la actualidad. Se ubica en la entrada del Museo de Memoria y Tolerancia, en la Ciudad de México. Foto: Susana Colin.

El lado del muro que se aprecia en primer plano es el occidental; el intervenido con grafiti. El lado oriental, pintado de blanco y con el número 266, permanece mirando hacia atrás, casi escondido; muestra de la postura que el museo tiene al respecto de este hecho.

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Parte trasera del muro, aquella que daba hacia la RDA. Foto: Susana Colin.

En la opinión de Nahja, a la pieza le hace falta más contexto histórico para ser entendida a cabalidad.

Así como en el MyT se privilegia la visualización de una cara de este objeto, así en Berlín, los recorridos turísticos entorno al muro se centran en puntos específicos.

En palabras del internacionalista Luis Alfonso Gómez, la zona del Checkpoint Charlie está llena de turistas que compran pedazos del muro encapsulados y se toman fotos con los gendarmes.

Por el contrario, el monumental boulevard Karl Marx-Allee, de casi 90 metros de ancho y 2 kilómetros de largo, bordeado con edificios de ocho pisos diseñados con el estilo socialista de la Unión Soviética, está fuera del programa turístico, refiere el doctorante en Filosofía política.  

Han pasado 30 años de la caída de este multifacético símbolo y aún faltan muchas narrativas por ser creadas y hechos históricos por re-escribir. “Lo cierto es que existe cierta nostalgia por el mundo comunista y un desencanto con el modo de vida capitalista”, concluye Alfonso Gómez.

Nuestra foto principal ilustra el momento en que jóvenes alemanes destruyen el Muro de Berlín en 1989. Las comparativas son del muro en 1965 y 1989. Archivo del EL UNIVERSAL.

Fuentes:
Entrevistas a Adriana Barraza, Luis Alfonso Gómez, Nahja Ramírez, Héctor Castillo y Víctor Esquivel.
Hemeroteca y Fototeca de EL UNIVERSAL.