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Los famosos calendarios Galas de antaño

Al interior de este recinto se produjeron decenas de imágenes que dieron a conocer a las artes gráficas de México en Latinoamérica y Estados Unidos, en gran parte del siglo XX. Entre la población aún hay mucha aceptación de este tipo de calendarios artísticos
Edificio Galas
23/10/2019
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
David Sánchez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

Durante finales del siglo XIX y gran parte del XX, varias fueron las empresas y talleres litográficos que se distinguieron por la impresión de etiquetas, envolturas o propaganda para marcas o productos que buscaban diferenciarse y tener una identidad propia, de mano de las artes gráficas.

Una de las empresas de la industria gráfica más importantes que tuvo la capital durante el siglo XX fue Galas de México, adquirida por Santiago Galas en 1913, cuyo imponente edificio de ladrillo rojo sigue contrastando con el estilo moderno del Metro San Antonio y de los comercios que están sobre la Calzada San Antonio Abad.

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La foto principal es el edificio Galas sobre Calzada San Antonio Abad en los años 30. La imagen es del INAH.

En el libro La leyenda de los cromos: El arte de los calendarios mexicanos del siglo XX en Galas de México, diversas plumas escriben la importancia de ésta empresa en el desarrollo de la industria gráfica del país. De acuerdo a Alfonso Morales, fue a partir de la década de 1930 cuando publicistas e impresores descubrieron “la eficacia comercial de los calendarios de pared”; por ello, Santiago Galas estableció en su empresa un departamento especial en el que estaría un grupo de pintores para crear las imágenes que fueran solicitadas por los clientes.

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Foto de la tradicional papelería La Helvetia del año 1922, propiedad de Santiago Galas que se ubicaba en la calle de Coliseo Viejo , hoy 16 de septiembre. En ese mismo edificio estuvo uno de los cinematógrafos más antiguos de la ciudad, el “Palacio Encantado”, que abrió sus puertas el 1 de noviembre de 1901 con el nombre de “Salón de Variedades El Palacio Encantado”. 

“De esta manera, entre los años 30 y 70 -del siglo XX-, Santiago Galas adornó miles de salas, recámaras y oficinas mexicanas con hermosas mujeres, bellos paisajes, épicas y románticas escenas que tenían duración anual y que eran cortesía de la ferretería, cremería, papelería y estanquillo de la esquina”, escribió Morales.

Las imágenes fueron creadas por artistas como: Jesús de la Helguera, Jorge González Camarena, Josep Renau, Eduardo Cataño, José Bribiesca, Armando Drechsler, Jaime Sadurní, Luis Amendolla y decenas de pintores más.

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Cromo de Galas de México, de la autoría de Fernando Cataño.

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Cromo de Galas de México, de la autoría de Aurora Gil.

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Cromo de Galas de México, de la autoría de Jorge González Camarena, uno de los pintores que también figuró en el Muralismo mexicano y que cuenta con un mural al interior del Palacio de Bellas Artes.

Entre las temáticas de las ilustraciones que se creaban en los estudios de Galas, estaba el nacionalismo, temas religiosos, los mitos prehispánicos, las historias de romance, oficios, deportes, humor, escenas del cine mexicano y las distintas regiones y costumbres del país; los diseños se creaban tal cual una agencia publicitaria de hoy en día, bajo la línea del cliente.

Mónica López, explica en el mismo libro que “los pintores que crearon las imágenes para los calendarios de Galas tenían un horario fijo y un espacio más como trabajadores de la fábrica. Interactuaban en algunos casos con el Señor Santiago Galas, con vendedores, con los técnicos que para ajustar los alcances cromáticos de la máquina de impresión, solían pedirles que simplificaran su paleta. En algunos casos, los soportes se utilizaron por ambos lados y también las imágenes se usaron para múltiples y diversos productos.”

Asimismo, cuenta que tanto obreros como los mismos pintores llegaron a ser modelos para la creación de las imágenes y que se solía trabajar en soporte a gran formato porque resultaban más atractivos ante la vista del cliente.

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Interior del taller de Galas de México a mediados del siglo XX. Tomada de Wikipedia.

Clemente Dávila, otro de los autores del libro, explica que pocas fueron las veces que Don Santiago Galas vendió o colgó los lienzos que daban vida a un empaque o calendario: “las pinturas antes de considerarse objetos de arte, fueron imágenes que podían cambiar sobre las necesidades del cliente. Los artistas agregaron partes sobrepuestas, como humanos, frutas, productos promocionales o leyendas; de la misma manera se cubrían partes con recipientes y reusados soportes.”
 

La importancia del calendario en la actualidad

En llamada telefónica con un empleado del Museo del Calendario, en el estado de Querétaro, Manuel M. comenta a El Gran Diario de México, que desde su perspectiva, el calendario sigue teniendo una gran fuerza en la vida cotidiana de la sociedad mexicana:

“Quizás para los jóvenes sea más sencillo utilizar los calendarios en sus celulares, pero la realidad es que en cualquier oficina, empresa o casa siempre habrá alguien que prefiera un calendario impreso para recordar una fecha importante o hasta para saber el santoral. Es un producto muy arraigado y sigue funcionando como medio publicitario al mismo tiempo que funge como un obsequio o recuerdo de la empresa hacia el cliente”.

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Así luce actualmente el edificio Galas el cual se encuentra justo frente a la estación del metro San Antonio Abad de la línea azul del Metro. Ruth Gómez /Cortesía.

Por mencionar un ejemplo, en la Ciudad de México -y seguramente en otras partes del país-, los calendarios siguen siendo un “detalle” de decenas de locatarios de mercados, tlapalerías, verdulerías u otros locales tradicionales, para sus clientes por su lealtad con el puesto; independientemente de si las imágenes que lo acompañan sean como los cromos producidos en Galas de México.

La foto principal es tal vez uno de los cromos más populares de Galas de México en los calendarios. La autoría es de Jesús de la Helguera.

Nuestra foto comparativa antigua es Calzada de San Antonio Abad cerca de 1930, donde se aprecia el edificio Galas en construcción del lado derecho. Frente a él se observa la fábrica de harinas y galletas “Tres Estrellas”, propiedad de los hermanos Lance. Crédito: Colección particular. 

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.

Fuentes: Libro “La leyenda de los cromos. El arte de los calendarios mexicanos del siglo XX en Galas de México” que fue editado por el Museo Soumaya con el motivo de la exposición “Época de calendarios” que se hizo para conmemorar el centenario de la fábrica en 2013; que reunió a más de mil 500 ejemplares producidos en la empresa. Museo del Calendario.

 

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