La primera mujer profesionista de América Latina fue mexicana

Mochilazo en el tiempo

Margarita Chorné nació en tiempos de Maximiliano de Habsburgo. Joven vio llegar a Porfirio Díaz a la presidencia y no se conformó con las labores del hogar como era costumbre para las mujeres de su época. Su carácter y constancia la llevaron a ser, entre críticas, la primera mujer profesionista no solo en México, sino en América Latina

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Texto: Ruth Gómez y Carlos Villasana

Al día siguiente de que Margarita Chorné presentara su examen profesional para titularse como odontóloga en la Escuela de Medicina, su nombre de apareció en diversos diarios: los articulistas la criticaron por poner en riesgo la estabilidad del matrimonio y el cuidado de los hogares mexicanos, además de mostrar un mal ejemplo para otras mujeres. Aquel día de enero de 1886 ella pasó a la historia como la primera mujer que ejerció una profesión en toda América Latina.

Margarita Chorné y Salazar, hija de Agustín Chorné y Paz Salazar nació en la Ciudad de México el 22 de febrero de 1864. La familia estaba compuesta por cinco hijos —cuatro mujeres y un varón— quienes por tradición continuaron con los oficios de los Chorné: la orfebrería y la joyería.

Sin embargo, el padre de Margarita y su hijo Rafael, hermano de ella, empezaron a practicar la odontología, que en el siglo XIX aún no era parte de las profesiones que se estudiaban en las aulas: la odontología se aprendía de forma empírica leyendo materiales especializados de Francia o de Estados Unidos, países donde la odontología se desarrollaba de manera profesional.

De acuerdo con Jacqueline Alarcón, guionista e investigadora, sólo aquellos que podían adquirir estos materiales y dominaban el inglés o el francés podían estudiar y practicar lo suficiente para convertirse en odontólogos: “los periódicos se llenaban de anuncios donde se prometían extracciones sin dolor o limpiezas profundas, acompañados de ilustraciones de dentaduras hermosas”.

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En la imagen antigua, un retrato de Margarita Chorné publicado en el libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri; en la actual una dentista del IMSS. Foto: Cesar Gómez / Archivo EL UNIVERSAL. Diseño web: Alejando Sandoval.

Para regular el oficio, en 1841 se dispuso de manera gubernamental que quien tuviera la intención de convertirse en odontólogo debía de presentar y aprobar un examen al interior de la Escuela de Medicina —que en ese entonces estaba en el Centro Histórico—; siendo los primeros en aprobarlo algunos franceses y estadounidenses que vivían en México, quienes a su vez impartieron clases a mexicanos que buscaban aprobar el examen.

Uno de los primeros dentistas mexicanos fue Mariano Chacón y como él, tanto el papá de Margarita como su hermano aprobaron el examen para poder ejercer como odontólogos. Los Chorné tenían su consultorio: “La Casa Dental Mexicana” en Mesones #24, en el Centro Histórico, que tiempo después cambió de sede.

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Anuncio publicitario de “La Casa Dental Mexicana” y del hermano de Margarita, Rafael, consultorio ubicado en la callde de Tacuba #4, en el Centro Histórico. Crédito: Libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina, de Martha Díaz de Kuri.

Educación básica y el hogar, únicas opciones para la mujer

“Margarita nació durante el Imperio de Maximiliano, vivió la llegada de Porfirio Díaz al poder quien fue el encargado de habilitar el alumbrado público en la capital. En una de sus tantas caminatas diarias por el Centro, atestiguó la demolición del Teatro Nacional de México y después vio la aparición del actual Palacio de Bellas Artes”, narra Jaqueline, mientras comenta que la historia de Margarita está íntimamente ligada con cambios que hoy en día son parte de la cotidianidad capitalina.

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Azoteas de la calle de 5 de Mayo, al fondo de la calle, y de frente, el Teatro Nacional, finales siglo XIX. Colección Carlos Villasana.
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Postal de la Catedral Metropolitana con alumbrado especial por el Centenario de la Independencia de México. La iluminación eléctrica en la capital mexicana se estableció por Porfirio Díaz en 1881. Colección Carlos Villasana.

Desde pequeña, Margarita demostró su gusto por la escuela y como pasatiempo favorito tenía la lectura. Al finalizar la primaria tuvo que convencer a su familia para que le permitiera estudiar más, ya que en ese tiempo lo “normal” era que la mujer —de cierta clase social—  finalizara la educación básica para después aprender sobre economía y labores propias del hogar.

La idea no agradó del todo a su madre, pero al final la apoyó. Margarita pasaba sus tardes en el consultorio de su papá y su hermano, en las que leía las revistas odontológicas estadounidenses y francesas y, con el tiempo, se acercó a la práctica.

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Crédito: Libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri.

Entre sus primeros trabajos en el consultorio estaban la limpieza de los utensilios, recibir a los pacientes o labores de laboratorio —como la construcción de prótesis—; después de tres años de trabajo continuo, logró convencer a su papá para que le permitiera atender a los pacientes ella sola. Fuera del consultorio familiar, Margarita realizaba trabajos para el reconocido dentista Ignacio Chacón, hijo de Mariano Chacón.

“Decidida, como siempre, se puso como meta presentar su examen de titulación para cumplir su segundo sueño, tener su propio consultorio”, narró Jaqueline. Los requisitos para presentar el examen eran: una carta de solicitud dirigida al rector de la Escuela de Medicina, tres cartas de personas reconocidas y dignas de confianza, el aval de un maestro y el pago de 100 pesos de “aquellos tiempos”.

Una vez cubiertos los requisitos, Margarita tuvo el apoyo incondicional de su papá y su hermano Rafael, que se había graduado en 1881 como dentista, y quien la ayudó a estudiar anatomía, piezas dentales y demás temas sobre el funcionamiento del cuerpo, que seguramente le preguntarían los sinodales.

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El antiguo Palacio de la Inquisición en los años veinte, ubicado en la esquina de las avenidas República de Brasil y República de Venezuela. En la toma se aprecia el tercer nivel que le fue retirado en 1968; hoy es el Museo de la Medicina Mexicana. Colección Carlos Villasana.

Una mujer que hizo historia

El día de su examen, un día de enero de 1886, Margarita se dirigió hacia el actual “Palacio de la Escuela de Medicina” ataviada en un vestido hecho por su madre, quien sabía que su hija estaba haciendo historia.

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La Plaza de Santo Domingo y el templo del mismo nombre en los años cuarenta. Al frente está la escultura de Josefa Ortiz de Domínguez instalada en este sitio en 1900; al fondo el monumento al doctor Carmona y Valle que ahora está en el Jardín de las Artes Gráficas y, a la derecha, el edificio de la Escuela de Medicina con un piso agregado que ya no existe. Colección Carlos Villasana.

“El salón de actos de la Escuela de Medicina estaba lleno de estudiantes expectantes, el lugar estaba repleto de hombres, como pocas veces sucedía en un examen de titulación. La acompañaron Mariano e Ignacio Chacón. Entre los sinodales se encontraba quien alguna vez atendió a Maximiliano de Habsburgo, el Dr. Rafael Lucio; todos fueron en extremo exigentes con Margarita incluso mucho más que con el resto de los hombres aspirantes al título”, afirmó Jaqueline.

A pesar de ello, durante la hora que duró el examen Margarita se mostró segura de sus conocimientos y hasta dio gala de su francés al responder a ciertas preguntas; cuando consiguió aprobar el título no pudo evitar llorar de emoción, no sólo ante los aplausos, sino también por saber que pasaría a la historia como la primera mujer en tener una profesión.

Los vitoreos y los reproches ante este acontecimiento no se hicieron esperar en la prensa y, teniendo en cuenta la ideología y el contexto sociocultural en el que vivía Margarita, varios articulistas buscaron desprestigiar el hecho diciendo que una mujer profesionista podría poner en riesgo no sólo la estabilidad de los matrimonios, sino también de las familias y se preguntaban quién cuidaría de los hogares si las mujeres buscaban lo mismo que Margarita.

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Título de dentista de Margarita Chorné. Crédito: Libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri.

Después de graduarse, Margarita no buscó convivir con otros colegas hombres fuera de su papá y su hermano; aún hasta cuando tuvo su propio consultorio, todo lo realizaba ella misma. Su poder de decisión era transversal ya que también tenía claro lo que prefería en su vida personal, sobre cualquier compromiso social, estaban sus pasatiempos como la lectura o sus caminatas por el Centro Histórico disfrutando de sus dulces favoritos, que compraba en la Dulcería Celaya.

“No era fácil para los hombres de la época acercarse a una mujer independiente”, comenta Jaqueline, pero en una reunión a la que asistió con agrado conoció a Alfonso Trillanes a quien consideró el “amor de su vida”. En el libro Margarita Chorné y Salazar de Martha Díaz de Kuri, se dice lo siguiente sobre este noviazgo:

Por varios años, Alfonso la visitó en su casa después de las seis de la tarde, hora en que Margarita terminaba sus labores, y se retiraba antes de las nueve de la noche, según las reglas de su casa. Con él asistía, después de la misa del domingo, al café de La Concordia, en la esquina de San José el Real y Plateros, a tomar chocolate y pastelillos. También iban a las fiestas y kermeses en El Tívoli del Eliseo y a los festejos nacionales, así como los de La Covadonga y del 14 de julio. "Estas tertulias eran muy alegres. A las tres empezaba a tocar la banda del Estado Mayor o la orquesta Vega y se iniciaba el baile. Alfonso la tomaba entre sus brazos, siempre a distancia prudente para no dar de qué hablar a las amistades. Con Alfonso compartió la inolvidable emoción de ver elevarse a Joaquín de la Cantolla en su globo Vulcano.”

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Alfonso partió a San Francisco, California, y después de años de noviazgo epistolar, Margarita dejó de recibir noticias de él y ella se dedicó por completo a su profesión. Contrario a lo que pensaba su familia, un día de 1905 anunció que se casaría con el abogado Antonio Dromundo.

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Criticada también por casarse a los 41 y divorciarse

Margarita se casó a los 41 años de edad rompiendo, una vez más, con las reglas de la sociedad en la que creció y, a pesar de estar embarazada, decidió separarse de su marido tras descubrir que le era infiel. Se convirtió en mamá el 6 enero de 1906 del pequeño Baltasar Dromundo, quien recibió ese nombre en honor del día en el que había nacido, el “Día de los Reyes Magos”.

Hubo un tiempo entre el matrimonio y el nacimiento de su hijo que Margarita se distanció de su familia, ya que ellos no estuvieron de acuerdo con su fugaz compromiso, ni con su decisión de separarse de Antonio; sin embargo, tras el nacimiento de Baltasar, Margarita volvió a casa de sus padres en la que todos criaron al pequeño.

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En 1908 recibió un reconocimiento en la Embajada de Francia por ser la primera mujer titulada en una profesión “de hombres” en América Latina; el nombramiento lo entregó el diplomático Paul Lefaivre, quien mencionó que ella había abierto la puerta a la población femenina con inquietudes científicas.

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Reconocimiento otorgado a Margarita Chorné por la Embajada de Francia en México. Crédito: Libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri.

Margarita presenció con su hijo la llegada victoriosa de Francisco I. Madero en 1911 al Centro Histórico y, a pesar del agrado que le tenía a Porfirio Díaz, vistió al pequeño Baltasar de soldado revolucionario.

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En la publicación Blue book of Mexico. A directory in english of México City se enlistaba a Margarita como una de las dentistas en la ciudad, cuyo consultorio estaba en la calle de Tiburcio #2, actualmente República de Uruguay. Colección Carlos Villasana.

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En las calles de Bolívar y República de Uruguay se encuentran placas conmemorativas que indican que el nombre de ambas calles era “Damas” y “Tiburcio”, donde Margarita tuvo su propio consultorio. Colección Carlos Villasana y Google Maps. 

Después de muchos años de pérdidas familiares —entre ellas la de su aún esposo, su hermano Rafael, su mamá y su papá—, de luchas ante una enfermedad que sacudió la salud de su hijo y con ello una gran inestabilidad financiera, Margarita siguió ejerciendo su profesión hasta que su hijo, ya bastante recuperado de salud y con una estabilidad financiera considerable, le dijo que era tiempo de descansar. 

Murió rodeada del amor de su familia a los 98 años de edad, el 2 abril de 1962, orgullosa de su trabajo y el de sus colegas mujeres, que para el siglo XX ya eran decenas de egresadas de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Retrato de Margarita Chorné. Crédito: Libro Margarita Chorné y Salazar la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri.

Para Jacqueline, historias como la de Margarita son dignas de buscarse y contarse, ya que fueron mujeres que empezaron a luchar para ser tratadas con dignidad, de manera justa y con la oportunidad de elegir sus propios destinos como lo hacían los hombres:

“Aquellas que con sus batallas íntimas sin pensarlo abrieron espacios académicos para otras y que, posteriormente, contribuyeron al impulso de políticas públicas a favor de las generaciones venideras y que gracias a ellas, a  su valor, hoy derechos como el voto han sido reivindicados. El camino hacia la reducción de la brecha entre hombres y mujeres es, sin duda, largo, nuestro deber es no bajar la guardia y crear en la medida de lo posible espacios donde estas y más historias puedan ser rescatadas”, expresó la investigadora.

Jacqueline invita a los lectores, especialmente a las mujeres, a seguir creando espacios donde se comparta el conocimiento profesional o personal con otras, para que el esfuerzo que históricamente han venido realizando las mujeres beneficie la vida de futuras generaciones y “sobre todo, podremos tener conciencia de la importancia de construir nuestra memoria para las mujeres de hoy, mañana y siempre”.

La fotografía principal es una composición que muestra, en su ángulo superior izquierdo, el retrato de Margarita Chorné, y el resto de la imagen es del antiguo Palacio de la Inquisición en los años cuarenta, ubicado en la esquina de las avenidas República de Brasil y República de Venezuela, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ese lugar fue antiguamente la Escuela de Medicina donde se graduó Margarita Chorné en 1886. Colección Carlos Villasana.

Fuentes:

  • Jacqueline Alarcón. Guionista y locutora egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Xochimilco. Tallerista en elaboración de guiones para radio y televisión con perspectiva de género, interesada desde hace más de ocho años en el rescate de la memoria colectiva de la Ciudad de México, especialmente de la historia de las mujeres.
  • Libro Margarita Chorné y Salazar, la primera mujer titulada en América Latina de Martha Díaz de Kuri, Documentación y Estudios de Mujeres, A.C.

 

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