El regente que cayó por la construcción del Estadio Azteca

Mochilazo en el tiempo

Como regente capitalino Ernesto P. Uruchurtu construyó mercados, escuelas, grandes vialidades como el Anillo Periférico, el entubamiento de la mayoría de los ríos aledaños a la ciudad, entre otras acciones; sin embargo, la construcción del Estadio Azteca le costó el cargo, aquí la historia

Texto: Aída Castro Sánchez

¡Muera Uruchurtu! ¡Que renuncie! gritaban desde las galerías de la Cámara de Diputados los colonos del Ajusco y Santa Úrsula desalojados de sus casas el día que se anunció que el jefe del Departamento del Distrito Federal, Ernesto P. Uruchurtu sería investigado.

Hace más de medio siglo Uruchurtu ordenó el desalojo violento de colonos, acción que fue condenada por la Cámara de Diputados la cual solicitó investigarlo, por lo que el funcionario presentó su renuncia al cargo en el que duró 14 años.

 “¡Obras públicas sin sentimientos humanos y sociales, nunca! La política de los buldozer debe terminar. ¡Buldozer contra los hogares, no! Venimos a esta tribuna a decir que protestamos por estos hechos y que nunca habrá ni silencio ni complicidad en esta Cámara para los actos que lesionan profundamente al pueblo” expresó el diputado priísta Enrique Ramírez y Ramírez.

Ramírez fue el primer orador aquel 13 de septiembre de 1966, cuando en la Cámara de Diputados de la XLVI Legislatura se instaló una comisión para investigar la violencia con la que fueron retiradas más de 400 casas de las colonias Santa Ursula y del Ajusco y se implicó  a las autoridades capitalinas.

“Expresamos nuestra fraternal solidaridad a las familias que fueron arrojadas de sus hogares y que no confundan los acontecimientos que en México hay un gobierno y sobre todo un Jefe del Ejecutivo recto y limpio”, afirmó Ramírez quien al final de su intervención planteó enjuiciar a Uruchurtu.

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Ernesto Peralta Uruchurtu nació en Hermosillo, Sonora en 1904. Fue el primer secretario general del PRI. Murió el 8 de octubre de 1997 y sus restos fueron llevados al panteón Español.

El diputado Jacinto Silva lanzó contra el regente enconados ataques avalados por la diputación panista y lo llamó: “Bonaparte, inhumano, déspota y dictador”.

Dos años antes el regente había mandado destruir con buldozers humildes viviendas ubicadas en terrenos de la colonia Avante, recordó el diputado Jacinto Silva. “Si tantita verguüenza tiene Uruchurtu, que renuncie inmediatamente”.

A su vez, el diputado Luis G. Olloqui Guerra pidió la inmediata renuncia del regente o que se presentara a la asamblea a justificarse de los graves cargos de atropello y violación a la ley que se le hicieron en la tribuna.

Por su parte, el diputado del PPS Francisco Ortiz Mendoza acusó al regente de ser el único responsable de la destrucción de las viviendas de la colonia proletaria del Ajusco.

El diputado Francisco Ortiz Mendoza se unió al coro de recriminaciones: “El día de ayer se cometió una agresión más contra los desvalidos de nuestra Patria y eso puede volver a acontecer si quedan impunes los agresores y el licenciado Ernesto P. Uruchurtu es el único responsable de este delito”.

Gonzalo Martínez Corbalá subió a la tribuna y anunció que el Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz,  atento al problema de los colonos de Santa Úrsula había tomado las siguientes medidas inmediatas en favor de los atropellados.

"A partir de estos momentos todas las personas afectadas pueden provisionalmente y mientras se reparan los daños causados, ocupar una casa en San Juan de Aragón, precisando que esta es una medida de emergencia, porque la diputación mayoritaria quiere y espera ser atendida por el Jefe del Ejecutivo para que se reconstruyan las casas derribadas en las propias colonias en donde fueron destruidas.

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Imagen aérea del Anillo Periférico, una de las obras que fue impulsada por Uruchurtu. Archivo de EL UNIVERSAL.

La comisión investigadora que enjuició al funcionario en desgracia fue integrada por los diputados del PRI, Enrique Ramírez y Ramírez, Gonzalo Martínez Corbalá; Ramón Centella, Juan Moisés Calleja y Manuel Orijel Salazar, del PAN; Jacinto Guadalupe Silva; del PPS, Francisco Ortíz Mendoza, y del PARM, general Marciano González.

Esta comisión inició desde el 13 de septiembre sus actividades. Los diputados visitaron las colonias destruidas e informaron que eran más de 400 casas afectadas.

Escucharon el testimonio de los afectados, comprobaron que ropa, sustento y albergue fueran llevados a las familias afectadas, “gracias a la intervención del Presidente Díaz Ordaz”, de acuerdo con las notas publicadas.

 “Los mexicanos sienten su caída como un triunfo de ellos mismos. A pesar de que hubo una época donde fue muy elogiado porque se atrevió a transformar a la Ciudad de México, prescindiendo de tradiciones y prejuicios, se vio en él al gran constructor”, escribió el articulista de este diario Salazar Mallen, días después de la caída del funcionario.

La obra de Uruchurtu

En casi 14 años las obras que fueron impulsadas por el regente capitalino fueron la construcción de más 120 mercados, casi 200 escuelas en la ciudad, decenas de avenidas y el Anillo Periférico, la iluminación de la metrópoli y decenas de parques y jardines, los colectores y el entubamiento de la mayoría de los ríos aledaños a la capital de la República.

Con Uruchurtu varias obras contribuyeron a la modernización de nuestra ciudad como el entubamiento de los ríos Consulado, Churubusco y de la Magdalena, la renovación de la calzada de Tlalpan, la planeación del Periférico, la ampliación del Bosque de Chapultepec, así como las Unidades habitacionales como San Juan de Aragón y del Peñón, entre otras.

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Otra característica del estilo de gobernar del regente capitalino fue clausurar bares o cabarets. Uruchurtu clausuró todos los cabarets famosos, incluyendo al Waikiki o el Salón México, antros que solíamos frecuentar con varios amigos antes de irme a París, escribió en un artículo Margo Glantz (2007).

Uruchurtu combatió el género vodevilesco en el teatro, prohibió besarse en la calle, decir piropos, los desnudos en escena y en las películas, disminuyó los horarios de cantinas, cabarets y salones de baile, mencionó Amparo Sevilla en un texto publicado en 1996.

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Uruchurtu clausuró todos los cabarets famosos, incluyendo al Waikiki o el Salón México.

La renuncia del Regente de Hierro

El 14 de septiembre de aquel 1966 el regente Ernesto Peralta Uruchurtu presentó su renuncia por al presidente Gustavo Díaz Ordaz. En su carta de dimisión, expresó: “He puesto siempre, en el desempeño de este honroso e importante cargo, toda mi capacidad de trabajo, mi buena fe y un sostenido empeño de servir a mi país, a mis conciudadanos y al gobierno de la República”.

Desde el 1 de diciembre de 1952 el Presidente Adolfo Ruiz Cortines había nombrado al sonorense Jefe del Departamento del Distrito Federal, cargo que le fue ratificado seis años después durante el gobierno de presidente Adolfo López Mateos el 1 de diciembre de 1958.

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En el último año del gobierno del presidente Adolfo López Mateos (izquierda) se inauguraron numerosas obras en la capital, impulsadas por el jefe del Departamento del DF, Ernesto Uruchurtu (derecha), como fue el alumbrado público, escuelas y ampliación de avenidas.

En 1964 al asumir la Presidencia Gustavo Díaz Ordaz lo ratificó por segunda vez y fue él mismo quien decidió sacarlo de la escena política dos años después, de acuerdo con algunos escritores que retomaron este episodio.

La caída de Uruchurtu fue una decisión tomada por el presidente Ordaz tras el abucheo que recibió aquel 29 de mayo de 1966, cuando inauguraron juntos el Estadio Azteca. El mandatario llegó hora y media tarde a propósito. Cuando quiso hablar, los asistentes sentados desde las ocho de la mañana le chiflaron.

El día de la inauguración del Estadio Azteca Díaz Ordaz iba acompañado de una comitiva que se encontró con un grupo de personas sostenía una manta solicitando “el reconocimiento oficial” de las colonias Ajusco, Santa Úrsula y Coapa ubicadas en el Pedregal de Monserrat, frente al Estadio Azteca.

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Inauguración del Estadio Azteca donde estuvieron presentes el mandatario Gustavo Díaz Ordaz, empresarios y el regente Uruchurtu. Archivo de EL UNIVERSAL.

Este asentamiento urbano estaba ocupado por “paracaidistas”, con más de 4 mil pobladores que habían comprado a 12 pesos por metro cuadrado de terreno a fraccionadores clandestinos.

A esta protesta se unió la rechifla contra el Jefe del Ejecutivo por la tardanza, agravio que se cobraron con creces las autoridades cuando meses más adelante los pobladores de las colonias Ajusco y Santa Úrsula.

Ordaz recriminó a Uruchurtu: “Usted es el responsable de esta rechifla, don Ernesto”. Episodio que no le perdonó y dio paso a su salida de la regencia capitalina cuatro meses después de que la misma Presidencia le diera permiso para desalojar a los colonos en las inmediaciones del Estadio Azteca, de acuerdo con Fabrizio Mejía Madrid en su libro: Díaz Ordaz: disparos en la oscuridad.
 

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El desalojo

Sin previo aviso, el 12 de septiembre de 1966 en las primeras horas de la mañana, grupos de trabajadores dependientes del Departamento del D.F., acompañados por fuerzas de distintos cuerpos de la policía preventiva, se presentaron a las Colonias Ajusco y Santa Úrsula y demolieron centenares de casas-habitación.

La demolición de las casas-habitación se efectuó empleando primero la piqueta y más tarde equipo mecanizado y con violencia no sólo contra las casas y los muebles de los vecinos, sino contra las personas que se encontraban en el lugar, publican las notas.

El desalojo lo ejecutaron de manera violenta trabajadores del Departamento del Distrito Federal, que llegaron junto con bulldozers, con doscientos granaderos y otros cuerpos policiacos para derribar las más de cuatrocientas casas y expulsar a sus residentes.

Raúl Mendiolea Cerecero, subjefe de la policía metropolitana, declaró que el desalojo se había hecho en beneficio de la población, porque se encontraba siempre en peligro debido a las explosiones de dinamita de las minas de piedra volcánica del Pedregal de Monserrat.

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El desalojo fue debido a que se construyó el Estadio Azteca y esos terrenos los requerían para estacionamiento del lugar, explicó el señor Rafael Romero Solís ex vecino del lugar y quien presenció hace décadas el hecho Archivo de EL UNIVERSAL.

Sobre este hecho consultamos vía telefónica con el señor Rafael Romero Solís, técnico automotriz, quien presenció el desalojo de sus vecinos a los13 años porque vivía enfrente, en la colonia Ejidos de Huipulco, frente al Estadio Azteca.

“Ese día llegaron los granaderos y sacaron a golpes a la gente de sus casas, que eran chozitas hechas de madera con lámina de cartón, con todas sus cosas, salían llorando, con sus camastros, colchones, ollas”, recordó el señor Romero.

 “En esos terrenos no vivía mucha gente porque fueron terrenos comunales y ejidales. Vivían algunas personas que cultivaban los terrenos porque eran ejidales y otros eran pedregales, éstos terrenos eran de los comunales de la gente originaria del pueblo de Santa Úrsula Coapa, ellos eran poseedores no propietarios”.

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En 1960 ante la cripta del presidente Venustiano Carranza rindieron homenaje el secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, y el regente de la ciudad, Ernesto P. Uruchurtu. Archivo de EL UNIVERSAL.
 
En el pueblo de Santa Úrsula había poca gente que tenía propiedad privada escriturada, la mayoría era comunal o ejidal. La mayoría tenía espacio de tres mil metros, no había mucha gente, explica este vecino que vivó más de 30 años en el lugar.

“El desalojo fue debido a que se construyó el Estadio Azteca y esos terrenos los requerían para estacionamiento del estadio porque no consideraron la afluencia de gente, los únicos estacionamientos que tomaron en cuenta fueron los de enfrente, los de la explanada”, concluye el testigo.

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El veredicto

De acuerdo con una nota publicada el 20 de septiembre de 1966, la Cámara de Diputados dictaminó que el licenciado Ernesto P. Uruchurtu, ex jefe del Departamento del Distrito Federal, fue el único responsable de los hechos acaecidos en las colonias Ajusco y Santa Úrsula.

El veredicto en contra de Uruchurtu fue presenciado por los colonos desalojados desde las galerías, quienes desplegaron un gran cartel de agradecimiento a los diputados por haberlo enjuiciado y condenado sin apelación.

Días después de la renuncia no faltaron las voces a favor y en contra del ex funcionario que fueron plasmadas en las páginas de este medio, como la opinión de Rubén Salazar Mallen, quien afirmó: “la caída de Uruchurtu conmovió al país entero, no sólo a la Ciudad de México, y es todavía el suceso más comentado en estos días”.

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En la imagen el mercado de la Merced, el cual fue inaugurado por el regente Uruchurtu y el presidente Adolfo Ruiz Cortines, el 23 de septiembre de 1957. Archivo de EL UNIVERSAL.

“Hubo una época en que Uruchurtu fue el funcionario público más querido. Se le admiraba por la obra que iba haciendo al vencer todos los obstáculos. La caída de Uruchurtu ha sido por lo general celebrada”, opinó Rubén Salazar Mallen.

Para otros, Uruchurtu fue “un funcionario déspota y arbitrario”, tal y como lo señaló Alfredo G. López Portillo.

“Se alabó el implacable rigor con que cumplía sus proyectos y se acabó por llamarle el “regente de hierro”, expresión con la que se quiso indicar que Uruchurtu iba a sus fines y para llegar a ellos vencía cualquier oposición, así lo describió Rubén Salazar Mallen en un texto publicado en este diario.

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La prolongación de Avenida Reforma se inauguró el 21 de noviembre de 1964. Archivo de EL UNIVERSAL.

Las obras públicas que quedaron pendientes cuando Uruchurtu renunció fueron la prolongación, hasta Xochimilco, del Anillo Periférico, y la reconstrucción de Xochimilco, incluyendo los canales y las chinampas. La regeneración de la zona de La Candelaria de los Patos y la construcción de 3 mil casas más en San Juan de Aragón.

Fue Arturo García Torres quien quedó como encargado del Departamento del Distrito Federal y después fue designado Alfonso Corona del Rosal.

Uruchurtu fue un funcionario que durante varios sexenios dejó como sello personal no sólo la modernidad en la capital, inaugurando obras a diestra y siniestra también censuró los besos en la calle, prohibía desnudos en las películas, clausuró cabarets.

Muy cercano al poder Ejecutivo el regente renunció al parecer tras aplicar demasiado su “mano de hierro” a los  colonos de Santa Úrsula, hace 54 años de aquel episodio que hoy recordamos.
 

Fuentes:

  • Archivo y Hemeroteca de EL UNIVERSAL.
  • Entrevista al señor Rafael Romero Solís, técnico automotriz, ex vecino de la colonia Ejidos de Huipulco.
  •  “Uruchurtu y el valor civil”, artículo de Rubén Salazar Mallen, EL UNIVERSAL, 20 de septiembre de 1966.
  • “Servir tanto a la ciudad como a los ciudadanos”, artículo de Alfredo G. López Portillo, EL UNIVERSAL, 20 de septiembre de 1966.
  • “La caída de Uruchurtu”, artículo de Rubén Salazar Mallen, EL UNIVERSAL, 24 de septiembre de 1966.
  • “Anécdotas y recuento”, artículo de Margo Glantz en la Revista de la Universidad en 2007.
  • “La valorización sociocultural y el proceso de transformación del centro de la Ciudad de México en tiempos de Ernesto P. Uruchurtu, 1952-19690”. Tesis de Maestría de Carlota Zenteno Martínez del Instituto de Investigaciones Dr. José Luis Mora, 2016.
  • Díaz Ordaz: disparos en la oscuridad, de Fabrizio Mejía Madrid, 2012.
  • “Aquí se siente uno como en su casa: los salones de baile popular de la ciudad de México”, texto de Amparo Sevilla publicado en la revista Alteridades en 1996.

 

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