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Así era el trenecito de Chapultepec

En la primera y segunda secciones del Bosque de Chapultepec, los trenecitos escénicos fueron por 50 años la atracción de chicos y grandes. Hoy solo son recuerdos de quienes disfrutaron sus recorridos
Trenecito de Chapultepec
20/10/2019
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Texto y fotos: Ariana Paredes Rivas 
Diseño web:
Miguel Ángel Garnica


Si de las secciones del Bosque de Chapultepec hablamos, seguro nos viene a la mente lo más representativo de estos lugares, como los lagos y sus lanchas para dar un paseo acuático, los patos y las ardillas en los árboles esperando ser alimentados por los visitantes, el zoológico, los museos, el audiorama, los vendedores de todo tipo de cosas y para quienes aún los disfrutaron, los trenecitos.

El trenecito de Chapultepec era visita obligada para las personas que frecuentaban este lugar, pues por cinco décadas fue la atracción favorita de niños y adultos, ya que recorría distintas zonas del bosque tocando su campana que anunciaba su llegada o salida de la estación. 

El oficialmente llamado Ferrocarril Escénico del Bosque de Chapultepec y popularmente conocido como Trenecito de Chapultepec, recibía el primer nombre por los recorridos que hacía en espacios naturales y que habían tenido pocas alteraciones provocadas por las actividades humanas, conservando de esta manera su dinámica.

Según la Revista Ferronales, la década de 1960 fue el auge de los grandes trenes escénicos, pues Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) promocionaba recorridos turísticos que conservaban las características de las antiguas máquinas y vagones, para que los pasajeros disfrutaran de “la incomparable belleza natural por donde cruza la vía”. 
 
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Postal del trenecito de rieles de la primera sección de Chapultepec. En el recorrido se incluía un túnel que medía más de 50 metros y era totalmente oscuro. Crédito: Colección Villasana-Torres.
 
Sin duda, el trenecito de Chapultepec tuvo mayor éxito con el público infantil, pues los niños eran sus principales pasajeros que esperaban ansiosos en la estación la llegada del tren para abordarlo y disfrutar de su recorrido.

Llamaba mucho la atención de los usuarios su locomotora a escala que tiraba una serie de pequeños vagones, con un ligero techo y sin ventanas, adecuados para transportar personas. 
 
En 1958, la segunda sección del Bosque de Chapultepec -pasando el hoy Museo del Papalote- estrenó otro trenecito, el diseño de su estación corrió a cargo del arquitecto Félix Candela, el maestro de la paraboloide hiperbólica, quien también diseñó la estación del Metro San Lázaro y varias de gasolina en la capital.
 
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Imagen en la que se aprecia la estación Ferrocarril Escénico de la segunda sección de Chapultepec. En la actualidad está abandonada. Crédito: La Ciudad de México 1952-64. Departamento del Distrito Federal.

Esta nueva atracción daba servicio a la par del trenecito de la primera sección. Se conformaba por una locomotora diesel-eléctrica a escala que jalaba cinco vagones diseñados para 30 personas y alcanzaba una velocidad de 20 kilómetros por hora. 
 
Este tren llegaba a pasear a mil pasajeros por día y hacía un recorrido circular de menos de un kilómetro. En su trayecto se topaba con varias estructuras de uso ferrocarrilero, como túneles y una estación de pasajeros. 

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Ferrocarril Infantil de Chapultepec, se lee en el arco de la antigua estación del tren escénico de la primera sección del bosque en la década de los años 80, ubicada a unos pasos de la entrada del zoológico. Crédito: Libro “Historia del Arte Mexicano”.

Las visitas que este espacio recreativo recibía provenían de diversos lugares, como el caso de la Cruz Roja. Con motivo de la celebración del centenario de este movimiento humanitario, el 11 de agosto de 1963, EL UNIVERSAL registró en una de sus páginas la visita de cien niños de la Central Pedagógica Infantil, que se encontraban en proceso de rehabilitación por poliomielitis y fueron llevados a Chapultepec para pasear en el trenecito.

Tal fue su felicidad de salir del hospital y abordar el convoy que durante su recorrido se pusieron a cantar a coro y dieron varias vueltas. 
 
Aquí un video del recorrido del Tren Escénico de la segunda sección de Chapultepec:

 

 

En el apartado De trenecitos, escrito por Alfredo Nieves para la revista Mirada Ferroviaria se menciona que la posibilidad de pasear a más personas por recorrido aumentó porque en 1973 el trenecito ya contaba con cinco vagones más, ahora eran 10 carros de pasajeros con capacidad para transportar a 80 adultos o 120 niños.

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Estación del Ferrocarril Infantil de Chapultepec en la primera sección del Bosque. Años 80. Crédito: DDF.

En esos años en las secciones del Bosque de Chapultepec hubo tres locomotoras: dos en uso y una de reemplazo y en total eran 20 carros de pasajeros. Estas locomotoras eran marca Ford, dos de ellas modelo 1958 y la otra 1960. 
 
Cada una consumía, de lunes a viernes, alrededor de 30 litros de gasolina y en días con mayor demanda, es decir, los sábados y domingos, hasta 35. El recorrido duraba aproximadamente nueve minutos y la recaudación diaria de la taquilla rondaba entre cuatro y cinco mil pesos. 
 
La ruta de uno de los tres trenes escénicos en la primera sección del bosque pasaba  por el zoológico. Hoy, la antigua estación de este trenecito con estilo Art Déco, donde se podía abordar el convoy que luego fue de ruedas, es el Museo Interactivo del Bosque de Chapultepec para conservar fauna silvestre y el medio ambiente.

Al llegar a la estación del tren escénico sobre rieles, situado en la segunda sección, el señor Salvador Castro, de 63 años se encuentra de la mano de un pequeño observando el colorido mural que evoca rondas infantiles y otras canciones del compositor infantil Gabilondo Soler Cri-Cri. El niño es su nieto, a quien explica las imágenes que se encuentran plasmadas. 
 
Al conceder la entrevista, Salvador recuerda que los domingos eran días dedicados completamente a su familia, por lo que acompañado de su esposa y sus dos pequeñas hijas acudían al Bosque de Chapultepec para pasar una tarde dominical.

Luego de comer iban a la estación del trenecito, ya que era la atracción favorita de sus hijas. Con mucha emoción adquirían sus boletos en la taquilla, los cuales tenían un valor de cinco pesos; se formaban y esperaban entusiasmados la llegada del convoy.
 
Salvador cuenta que hace más de 20 años, subir al trenecito y dar un paseo guiado por los rieles era algo muy emocionante, pues a la mitad del recorrido había un túnel como de 50 metros aproximadamente totalmente oscuro.
 
“Al llegar al túnel los niños se emocionaban y comenzaban a gritar; me tocó ver a algunos que eran muy pequeños o que nunca habían dado un paseo en el trenecito que se espantaban y comenzaban a llorar, pues parecía que [el túnel] no tenía fin. El túnel era la parte favorita de mis hijas”, recuerda Salvador.
 
La estación, ubicada frente al lago de Chapultepec, era donde Salvador llegaba con su familia, a sus hijas les gustaba contemplar el mural que remite a las canciones infantiles, así como ver avanzar al trenecito por las vías y sentir que verdaderamente viajaban en un tren.
 
Contentas por las golosinas y globos que su papá les había comprado, se subían al convoy y disfrutaban de su paseo en compañía de sus padres. Salvador lamenta que su nieto ya no pueda vivir esta experiencia, pero en su primer paseo por la segunda sección de Chapultepec le cuenta las historias que junto a sus hijas y su esposa disfrutaron en algún momento.

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Mural de la estación de la segunda sección de Chapultepec donde se aprecian imágenes de rondas infantiles y de canciones del compositor infantil Gabilondo Soler Cri-Cri. La estación, diseñada por el arquitecto Félix Candela, actualmente se encuentra en total abandono. Crédito: Ariana Paredes /Cortesía.

La señora Cecilia Pacheco, de 81 años, quien amablemente brindó una entrevista recuerda con mucha nostalgia los paseos familiares en el Bosque de Chapultepec, pues comenta que le gustaba mucho disfrutar del lento recorrido mientras observaba a los visitantes del bosque jugar, caminar, descansar o comer a la sombra de los árboles. 
 
Entre sus recuerdos existe uno que sobresale cuando se hace mención de este sitio, ya que en 1962 su esposo y ella subieron al trenecito mientras comían unos chicharrones, y justo al salir del largo túnel, la señora Cecilia le anunció a su esposo la llegada de su primer hijo, por lo que fue un momento “muy tierno porque sabía que el bebé también iba a disfrutar de esos recorridos en el tren, un recorrido que las nuevas generaciones ya no podrán tener”. 
  

El abandono del tren escénico 

En el 2006 el trenecito de la segunda sección del Bosque de Chapultepec dejó de operar, aparentemente por falta de presupuesto, y al pasar de los años lo que durante décadas había sido un lugar de diversión e incontables momentos familiares, pasó a ser un espacio en total abandono.

Los trenes que brindaban alegría se deterioraron y oxidaron por el agua que se filtraba en el taller donde también se resguardaban. Así fue como poco a poco estos paseos quedaron en el olvido. 
 
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Imagen actual de las vías abandonadas del trenecito de la segunda sección de Chapultepec. Sobre la barda, se aprecia un ferrocarril pintado haciendo alusión al recorrido. Crédito: Ariana Paredes /Cortesía

En marzo de 2012, EL UNIVERSAL daba a conocer que la empresa concesionaria de la recién cerrada Feria de Chapultepec, con apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), presentaron un nuevo convoy con la característica de ser cero emisiones contaminantes; no producía gases, ni partículas de combustible diésel, además reducía el ruido en un 90 por ciento, siendo el primero en su tipo dentro de un parque de diversiones.
                                                                                       
Durante el recorrido, que duraba 20 minutos aproximadamente, se podía observar el lago, la entrada al zoológico, el Castillo de Chapultepec y el monumento a los Niños Héroes. 
 
El vehículo marchaba, por cada carga eléctrica, de 24 a 30 kilómetros con una capacidad para transportar máximo a 85 pasajeros en cuatro vagones; su costo era de 15 pesos y podía ser abordado en el mismo horario y días en los que el bosque brindara sus servicios.

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Foto del tren Cero Emisiones que pasaba por la primera sección de Chapultepec presentado al público en 2012. Crédito: Tanya Guerrero/EL UNIVERSAL. 

La presentación de este tren ecológico se hizo como parte de una de las actividades del Festival Verde Ecofest, realizado por organizaciones de la sociedad en pro del cuidado del medio ambiente; sin embargo, hoy tampoco está funcionando.  
 
Después de más de 10 años de estar en el descuido y total abandono, el taller del tren escénico, de la segunda sección, fue desempolvado y convertido en Espacio CDMX Arquitectura y Diseño, que opera como centro cultural en medio del bosque como parte del proyecto de recuperación del Bosque de Chapultepec; los encargados fueron el Gobierno de la Ciudad de México, a través del Fondo Mixto de Promoción Turística y Designe Week México. 
 
El objetivo de la restauración de uno de los espacios más emblemáticos del Bosque de Chapultepec es abrir las puertas a una nueva plataforma de contenidos de diseño y arquitectura social que ofrezcan al público diversas actividades. El antiguo taller conserva su estructura, ahora con paredes de vidrio que permiten ver el interior del lugar. Frente a éste, se encuentra una fuente.

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Imagen del taller de trenes recuperado por el Fondo Mixto de Promoción Turística y Designe Week México. Crédito: Ariana Paredes / Cortesía.

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Locomotora restaurada y exhibida en la segunda sección del bosque de Chapultepec.  Crédito: Ariana Paredes /Cortesía.

Esta reportera buscó al coordinador del Espacio CDMX, Carlos Centeno, para hablar del tema, pero hasta el cierre de edición no hubo respuesta. En entrevista Ramón Villanueva, quien en ese momento se encontraba en este lugar y dijo ser el encargado, señaló que aunque el tren escénico acaparó la atención y el cariño de chicos y grandes por 50 años, no hay esperanza de que vuelva a dar servicio por cuestiones de falta de presupuesto.
 
Al lado del taller, montado en los rieles que marcaron alguna vez su ruta de paseo, permanece una locomotora de uno de estos trenecitos que fue recuperado para su exhibición. Las personas pueden subirse, tomarse fotos y recordar cómo alguna vez viajaron en el trenecito. Y para quienes nunca vivieron la experiencia, se pueden dar una idea de cómo era aquel paseo por el bosque. 

Nuestra fotografía principal ilustra al trenecito de Chapultepec en medio de un recorrido, colección Villasana-Torres.

Fuentes
Hemeroteca de EL UNIVERSAL
Revista Mirada Ferroviaria
Revista Ferronales

Espacio CDMX: Casa de arquitectura y diseño
El zoológico de Chapultepec cumple 92 años: https://www.sedema.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/el-zoologico-de-chapult...
Video de YouTube: tren de Chapultepec https://youtu.be/ZeEFzzsxf8w
Entrevista con Salvador Castro, Cecilia Pacheco y Ramón Villanueva