Índice Global de Innovación 2020. Propiedad Intelectual, factor clave

Miguel Ángel Margáin

Como lo ha venido haciendo desde hace más de una década, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), junto con la Universidad de Cornell y el INSEAD publicaron el Índice Global de Innovación 2020, el cual, además de reportar el desempeño de 131 economías, se ha convertido en un documento que fomenta y nutre los debates y políticas públicas sobre innovación a lo largo y ancho del planeta. Se tratan temas que son tendencias y se escoge uno central en torno al cual giran el análisis y opiniones de expertos mundiales sobre innovación; en 2020 el tema eje es:

¿Quién financiará la innovación?

No es de sorprender que dentro de las principales conclusiones se encuentre la afectación de la crisis Covid-19 al auge que la innovación venía experimentando en los últimos años, y sus repercusiones, pues se estima que, al reducirse los fondos destinados a ésta, el crecimiento disminuya. No obstante, que debemos estar preparados para un decrecimiento, hay esperanza que esto no sea tan drástico ante un sistema financiero sólido y estrategias empresariales y nacionales de crecimiento económico que varias economías han venido adoptando.

Dentro de los resultados encontrados en torno a la pregunta formulada, encontramos no solo opiniones y recomendaciones sobre fuentes y métodos de financiamiento de innovación, sino también mejores prácticas de diversas economías, como Israel, que de ser una nación start-up ahora es una scale-up (rápido crecimiento). Una importante conclusión, la cual me llena de enorme gusto al ser un apasionado de la materia y así haberlo manifestado en esta columna, es la confirmación de la importancia de los derechos de propiedad intelectual al grado de considerarlos los activos de mayor valor económico en las empresas y como fuente y garantía de financiamiento de la innovación.

Al hablar del índice global no se puede dejar de mencionar la lista de los países que ocupan los 10 primeros lugares, así como los que merecen un reconocimiento especial, y por supuesto del desempeño de nuestro país. De nueva cuenta Suiza ocupa el primer lugar, seguido por Suecia, Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca, Finlandia, Singapur, Alemania y Corea. China ocupa el lugar 14, y es el primer lugar dentro de las economías de ingresos medianos altos, grupo al que pertenece México; en este grupo, Malasia ocupa el segundo lugar (33 en el global). Se destacan los avances que han tenido economías de ingresos medianos bajos como Vietnam, primero del grupo y lugar 42 global, India (48 global) y Filipinas (50 global).

México, con una calificación de 33.6 sobre 100, sube una posición respecto a 2019, del lugar 56 a 55 en el global y del tercer al segundo lugar en Latinoamérica (Chile sigue ocupando el primero); dentro del grupo de países de ingresos medianos altos ocupamos el lugar 11. Respecto al desempeño en los rubros relativos a los derechos de propiedad intelectual, ocupamos el lugar 78 en patentes; el 42 en modelos de utilidad y un, nada presumible, lugar 102 sobre explotación y obtención de regalías sobre patentes. Por lo que hace a marcas, el escenario mejora, pues mientras ocupamos el lugar 62 en solicitudes por nacionales, tenemos el lugar 30 por valor de marcas, destacándose en el índice global las marcas Corona, Victoria y Claro.

Si bien ocupamos el primer lugar en porcentaje de exportación de bienes creativos (películas, entretenimiento y medios nacionales) y que dos centros de educación superior mexicanos, la UNAM y el Tec de Monterrey, se ubiquen en el top 10 del ranking de los países de ingresos medianos altos, tenemos que sacar mayor provecho de la creatividad y mentefactura mexicanas, explotar el sistema de propiedad intelectual y comercializar los derechos de propiedad intelectual para subir en posiciones y ocupar el lugar que sea congruente con la economía que somos.
 

@MA_Margain

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