El presidente de Estados Unidos, Joe Biden ordenó por primera vez ataques en Siria contra milicias proiraníes. La Casa Blanca indicó que se trataba de una represalia por los ataques con cohetes que estas milicias llevaron a cabo en la ciudad de Erbil, Irak, el 15 de febrero en contra de una base que aloja soldados estadounidenses. En realidad, se trata de una cadena de ataques y contra ataques, pero ¿por qué, a diferencia de otras veces, estas represalias se llevaron a cabo en Siria y no en Irak y qué mensaje está intentando enviar Biden a Irán? ¿Cómo se conectan estos eventos con el acuerdo nuclear iraní del que Trump se retiró en 2018 y que Biden pretende ahora renegociar? Van unas notas al respecto:

1. Los ataques y contraataques de EEUU contra milicias chiítas proiraníes, y viceversa, no pueden entenderse fuera de una espiral ascendente y de una dinámica conflictiva detonada por el propio Trump en mayo del 2018 cuando abandona el pacto nuclear que ese país había firmado con Irán y otras potencias.

2. Las milicias chiítas que fueron bombardeadas por EEUU el fin de semana pasado, Kataib Hezbollah y Kataib Sayyid al-Shuhada, forman parte de las llamadas Fuerzas de Movilización Popular (FMP), las cuales son armadas, entrenadas y financiadas por las Guardias Revolucionarias de Irán , responden al mando de Teherán y constituyen uno de los instrumentos de influencia iraní tanto en Irak como Siria, por lo que tienen posiciones en ambos países. Este tipo de influencia era orquestada por el General Soleimani, responsable de las brigadas Al Quds, el cuerpo élite de las Guardias Revolucionarias, asesinado por Washington en enero del 2020. Armar, preparar, entrenar y dirigir a estas milicias en varios sitios de Medio Oriente es parte de la función de las Guardias Revolucionarias, por lo que cualquier ataque perpetrado por éstas, normalmente pasa por su aprobación o iniciativa directa.

3. No obstante, el bombardeo con misiles del 15 de febrero contra una base aérea que aloja personal estadounidense no fue llevado a cabo directamente por las milicias del FMP (que han atacado a personal de EEUU en muy distintas ocasiones), sino por una milicia poco conocida cuyos lazos con Irán no habían sido confirmados hasta ahora que la Casa Blanca así lo afirma. Aún así, como vemos, Biden decide enviar el mensaje a Irán, golpeando a milicias que sí pertenecen a las FMP.

4. Pero vayamos atrás: A partir del abandono de EEUU del pacto nuclear, y, sobre todo, a partir de las tácticas de presión máxima implementadas por Trump desde 2018 (reactivación de sanciones, incremento de sanciones y aislamiento diplomático), podemos hablar de una respuesta iraní implementada en dos fases. Durante la primera de ellas, que duró un año, Irán decidió dar tiempo a los otros firmantes del acuerdo, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido, para que intentaran suavizar la posición de Washington y/o encontraran mecanismos para evadir o al menos mitigar el impacto de las sanciones estadounidenses. Estos pasos iniciales fracasaron rotundamente. Es por ello que, desde mayo del 2019, se puede apreciar una segunda fase en la que Irán escaló sus respuestas mediante dos vías: (a) violaciones intencionales al pacto nuclear, anunciadas e implementadas de manera escalonada; y (b) presionar directa o indirectamente a los aliados de EEUU mediante el acoso al tránsito de petróleo a través del Golfo Pérsico. “Si nosotros no podemos exportar petróleo, nadie en la región podrá hacerlo”, declaraba Teherán. Esta última respuesta ideada e implementada por Soleimani, naturalmente fue ocasionando un incremento de la presencia de EEUU en esa zona y contribuyó al ascenso de la espiral que menciono.

5. Aún así, el 2019 estuvo marcado por dos factores cruciales: (1) ni la presión máxima ejercida por Washington contra Irán orilló a la dirigencia de ese país a renegociar el acuerdo nuclear bajo los términos que Trump buscaba, ni las respuestas adoptadas por Teherán orillaron a Trump a sentarse a negociar bajo términos más favorables para Irán, lo que resultó en una serie de incrementos paulatinos en la presión que ambas partes ejercen la una contra la otra, y (2) a pesar de todo ello, en 2019, Trump mostró varias veces su indisposición a escalar las confrontaciones al nivel de un conflicto armado directo entre ambos países, lo que otorgó cierto margen de maniobra a Teherán para ir probando distintos niveles de fuerza contra EEUU o sus aliados.

6. Es en este entorno que, durante 2019, dichas milicias chiítas iraquíes, bajo instrucciones de Soleimani, estuvieron lanzando misiles muy cerca de bases que alojan a personal estadounidense . A mediados de diciembre de ese año, Mike Pompeo, el entonces secretario de Estado de EEUU, advirtió que cualquier ataque “iraní” contra personal estadounidense, acarrearía una “respuesta decisiva”. Este tipo de declaraciones buscaba comunicar que. a pesar de los titubeos que había mostrado Trump para involucrarse en una de esas guerras lejanas que tanto criticaba, sí había una línea roja. Esa línea fue justamente cruzada el 27 de diciembre del 2019 cuando una de dichas milicias chiítas iraquíes, Kataib Hezbollah (distinta al Hezbollah libanés)—como dijimos, armadas, entrenadas y financiadas por Irán—lanzó al menos 30 misiles contra una base militar que alojaba personal de Washington. En ese ataque murió un contratista estadounidense y varios soldados resultaron heridos.

7. Estados Unidos responde con un brutal bombardeo que termina con la vida de decenas de combatientes del Kataib Hezbollah. Soleimani organiza entonces una protesta en Bagdad protagonizada por miembros de dicha milicia. La manifestación se torna violenta e irrumpe en el complejo que aloja la embajada estadounidense, misma que tiene que ser evacuada.

8. Ese es el punto en el que Trump, ya en enero del 2020, decide asesinar al general Soleimani, el segundo hombre más importante en Irán. Además de una intención meramente operativa, como lo es la prevención de ataques contra objetivos estadounidenses que, según se indicó, se sabía que Soleimani estaba preparando, la impactante respuesta por parte de Washington al asesinar a ese general iraní, buscó comunicar que Trump quizás podría titubear si atacaban a sus aliados, pero no si atacaban directamente a EEUU. Esto cambiaría, consideraba la Casa Blanca, la lógica completa bajo la cual Irán estaba operando. Una nota importante: además de la muerte de Soleimani, ese evento ocasionó también la baja del líder de Kataib Hezbollah, milicia que a su vez prometió vengarse.

9. Estos hechos del 2020 estuvieron a punto de llevar a Teherán y Washington a la guerra. Irán respondió (esta vez, de manera directa, ya sin emplear milicias aliadas), bombardeando otra base que alojaba soldados estadounidenses. Pero como este bombardeo no ocasionó bajas, Trump decidió desescalar las tensiones. Lo último que quería ese presidente era un conflicto armado mayor en pleno año electoral, siendo que una de sus grandes promesas de campaña incluía el retirar a EEUU de Medio Oriente y de esas guerras “ajenas, lejanas y costosas”.

10. A partir de ese punto, efectivamente las tensiones bajan. Sin embargo, cada tanto, las mismas milicias chiítas iraquíes siguen atacando ocasionalmente las bases o sitios que EEUU ocupa, y Washington, también ocasionalmente, responde en contra de ellas.

11. Es importante entender que Irak es un país de mayoría chiíta, altamente sujeto a la influencia iraní. Por tanto, a pesar de alojar a tropas estadounidenses, y a pesar de la elevada cooperación militar entre Bagdad y Washington, los hechos en los que EEUU e Irán (o sus aliados) se enfrentan utilizando territorio iraquí como ring, desestabilizan al gobierno en Bagdad. De manera que tras los sucesos descritos de 2019 y 2020, y ante la presión provocada, el parlamento de ese país ordena a EEUU el retiro completo de sus tropas, cosa que a Trump no disgusta en absoluto—replegarse era justo una de sus grandes promesas—y lo cual comienza a disponer a mediados del año pasado. Es decir, en lugar de seguir bombardeando a esas milicias, Trump elige reposicionar a sus tropas primero y, luego, contra la voluntad y consejo del Pentágono, da instrucciones para iniciar el retiro paulatino de las mismas.

12. Así, a mediados del 2020, las milicias del FMP ofrecen una tregua a Washington para que el repliegue pueda llevarse a cabo, tregua que dura varios meses, pero se rompe en noviembre, con nuevos ataques a la zona que aloja el complejo de la embajada de Washington en Bagdad. Sin embargo, ya para entonces, Trump se encontraba sumergido en cuestiones internas por las tensiones postelectorales y su cabeza en esos momentos no está para atender la situación en Irak.

13. Es bajo ese contexto que tenemos que analizar el ataque ocurrido el 15 de febrero de este año por parte de una de las milicias iraquíes en contra de una base en el aeropuerto de Erbil, Irak, que aloja personal estadounidense. Se trata del primer asalto contra EEUU en Irak cometido durante la gestión de Biden y justo en un entorno en el que ese presidente había prometido regresar a las negociaciones con Irán a fin de reactivar el pacto nuclear que Trump abandonó.

14. A pesar de la voluntad negociadora de Biden, la persistencia de las tácticas de acoso orquestadas por las Guardias Revolucionarias Iraníes en contra de EEUU o sus aliados ha sido interpretada como un posicionamiento de fuerza precisamente ante dichas negociaciones. La posición iraní consiste en que Washington fue quien violó y abandonó el pacto nuclear y por tanto a Washington corresponde regresar al mismo sin precondiciones. Mientras no lo haga, Irán tiene el derecho de responder ante la presión máxima que padece.

15. Es este razonamiento el que lleva a Biden a enviar un contramensaje en el sentido inverso: su postura negociadora no debe ser interpretada como debilidad; cada acción en contra de los intereses de Washington encontrará una firme represalia por parte de este nuevo presidente.

16. No obstante, el Pentágono decide implementar esta represalia en Siria, y no en Irak para no provocar un incidente diplomático con el gobierno iraquí precisamente cuando la presencia estadounidense en ese país está siendo renegociada y cuando hay tanta oposición interna a dicha presencia. Además de ello, en lugar de responder ante la milicia poco conocida que atacó a EEUU en Erbil, era mejor golpear posiciones de Kataib Hezbollah, autora de varios ataques contra intereses estadounidenses durante 2020, varios de los cuales se fueron sin represalia.

Hay mucho más que decir y falta el análisis de las consecuencias de todo lo anterior en el tema nuclear. Pero ya me he extendido en este espacio. Lo esencial consiste en entender que Irak y Siria son desde hace muchos años dos de los países menos pacíficos del mundo. La fatiga con la que esos temas son abordados, hace que obviemos que continuamente ataques, contraataques, medidas y contramedidas, forman parte de un esquema mucho más amplio constituido por los factores estructurales que causan que la paz brilla por su ausencia en ambos países. Entre otras cosas, la línea que les divide a ambos, se diluye y con los años, sus conflictivas se entretejen. Por tanto, las soluciones de raíz también tienen que mirarse de forma integral.

Twitter: @maurimm

Google News

TEMAS RELACIONADOS