Ucrania, como se esperaba, acaparó el foro, pero hay mucho más que decir. El Halifax International Security Forum, es un espacio en el que participamos 300 militares, exmilitares, funcionarias/os en activo, exfuncionarias/os, ministras/os, académicas/os, periodistas, y activistas, al respecto de los temas de la agenda de seguridad global. Esta vez participaron Zelensky, el presidente ucraniano, su esposa y su jefe de gabinete a distancia. Pero además de ellos, vino presencialmente una robusta delegación de ese país liderada por la vice primera ministra. Estuvo también, nuevamente, el expresidente Poroshenko, a quien tocó la invasión rusa y anexión de Crimea en 2014. Además, nos volvió a acompañar una comisión bipartidista del Congreso de EU, varias/os militares y tomadores de decisiones en ese y otros países, dirigentes y funcionarios de la OTAN, y varias/os ministras/os y líderes de 80 países, quienes hoy tienen en sobre sus mesas decisiones que aparecen en nuestras primeras planas a diario. En estos apuntes resumo algunas de las conversaciones.

1. La agenda: del terrorismo a la “competencia estratégica de los grandes poderes”, luego, China, y ahora, Rusia-Ucrania. Al margen de estar a favor o en contra de lo expresado por esos actores, lo más interesante del foro es, tal vez, medir el pulso de las conversaciones, como indicadores de los temas que preocupan en especial a Washington, sus aliados y a la comunidad militar, académica y de inteligencia. Es de resaltar cómo hace unos años el terrorismo dominaba la agenda. Luego, esto fue sustituido por la temática relativa a Rusia y a China. En los últimos foros, China tuvo un papel incluso superior a Rusia. Esta vez, como dije, se habló mucho menos de China y mucho más de Ucrania y Rusia. Dominaron también temas como las mujeres iraníes, seguridad energética, alimentaria, ambiental y tecnológica.

Recuerdo muy bien cuando, por 2014 o 15, la entonces delegación ucraniana y la oposición rusa que asistían, se quejaba con fuerza de que sus temas estaban siendo relegados a un segundo plano, a las discusiones laterales y no a los paneles plenarios, siendo que, en su visión, la intervención rusa en Crimea, la rebelión separatista del este ucraniano, y la represión del Kremlin a la oposición rusa, eran los temas más preocupantes en planeta. Ahora en cambio pasó al revés. Nada, o prácticamente nada de terrorismo.

Todo esto es parte del pulso y nos muestra, entre otras cosas, que la atención, los recursos y las capacidades humanas para atender temas varios, son limitados. Ello no significa, por supuesto, que esos otros temas no sean relevantes.

2. Pesimismo, fuerza, armamentismo, militarismo y disuasión: la opción prevaleciente . Fuimos demasiado complacientes, nos decía la ministra de defensa canadiense, un poco en el mismo sentido que se ha percibido en los últimos meses en toda clase de textos y discusiones globales. Nos equivocamos, sigue el argumento. Fuimos inocentes al final de la Guerra Fría, creyendo que Rusia y China iban a respetar las reglas globales. Inocentemente pensamos que la globalización, el comercio internacional, su integración a las economías de mercado, y las instituciones internacionales que hemos construido, blindarían al mundo de las guerras del pasado. Ese es el sentimiento que se respira. No más. Pareciera, se nos dice, que debemos comprender que aquellos países (y otros como Irán o Corea del Norte) no entienden sino el lenguaje de la fuerza. Tenemos que armarnos robustamente, incrementar nuestros presupuestos militares, mostrar nuestra determinación y estar preparados para lo peor. Solo así podremos disuadirlos de que hagan lo que Putin está haciendo.

Su argumento, debo decirlo, es sólidamente presentado. Se repitió varias veces durante el foro. Lo preocupante, sin embargo, es que, en el campo de paz, en el sector del multilateralismo y el derecho como garantes de la seguridad, no parece haber la construcción y presentación de un discurso paralelo, alternativo, que sea igualmente convincente y que pueda al menos competir con el que estoy leyendo cada vez con mayor frecuencia. Se extraña, por ejemplo, una mayor y mejor defensa de la ONU—asumiendo, sí, todos sus males y el reconocimiento de sus fallas, pero que imagine, construya y presente sólidas, viables y realistas propuestas para reformarla. No lo estoy escuchando, al menos en estos foros, y, al margen de comentarlo en otro momento, debo confesar que me preocupa.

Un dato para entender mi nervio: el jefe del Comité Militar de la OTAN (el puesto militar más importante de la alianza) nos confesó en el foro que los canales de comunicación con su contraparte rusa se encuentran prácticamente rotos. No le contesta el teléfono. Tal cual. Ni en momentos de crisis (como operaba el teléfono rojo en tiempos de la Guerra Fría). La ausencia de esos canales, y en cambio, la presencia de tantos factores que buscan disuadir (armas, tropas, presupuesto, equipo militar), elevan los riesgos de accidentes o errores de cálculo cuando ocurren incidentes como el misil sobre Polonia hace unos días y, por tanto, la guerra mayor que consideramos impensable, se puede materializar. Urge trabajar en contracorriente de lo que indico.

Por último, se trata de foros en donde no existe una contraparte rusa o china como para poder contrastar argumentos, ni mucho menos ejercer la mínima posibilidad de diálogo. No se puede pedir que foros como Halifax sean lo que no son, pero sí resulta preocupante que las distancias crecen, los puentes se rompen cada vez más; la propuesta parece ser la de aislarlos. Y mientras no haya alternativas, el aislamiento cumple, en efecto, con su función. Los polos se alimentan mutuamente y se radicalizan, reproduciendo círculos de violencia en los que solo manda el lenguaje de la fuerza.

3. Para Ucrania: solo victoria total. No hay plan B, solo plan A (palabras de la vice primera ministra) . Soportada por una opinión pública abrumadora que se opone a hacer concesiones a Rusia, la delegación ucraniana que fue al foro, repitió de manera alineada y disciplinada, los 10 puntos que Zelensky demanda para poder negociar con Moscú. No se va a ceder una pulgada de territorio (Crimea incluida), nos indican. Se exige rendición de cuentas y reparaciones por crímenes de guerra y absolutas garantías de seguridad para Ucrania, entre varios puntos más. Kiev tiene la capacidad, además, de ganar la guerra. Esto piensa el 94% de la población del país, y fue repetido hasta el cansancio por la delegación en Halifax. No tengan miedo de Putin, nos dijo Poroshenko una vez más.

Debo decir que al escucharles, no se puede sino empatizar. Su visión al mismo tiempo sufrida y determinada, refleja los horrores de una invasión militar extranjera, el daño a la población civil, las carencias que se viven, los millones de desplazados y refugiados, las tragedias del frente, pero también su determinación para seguir adelante peleando todo lo que haga falta.

El foro en Halifax, no obstante, también exhibió las fracturas que existen en la comunidad internacional, al respecto de negociar o no con Rusia. Hace pocos días, el jefe del Estado Mayor Conjunto de EU (el puesto militar más importante del país), Mark Milley, habló de la oportunidad, necesidad y pragmatismo de negociar justo ahora. También se filtró en prensa que la administración Biden estaría pidiendo a Zelensky que no muestre una postura inflexible al respecto. Sin embargo, tuvimos ahí en presencia al secretario de defensa Lloyd Austin III, con un severo discurso que muestra una posición bastante más dura que la de Milley. Además de lo que ocurra en Washington, hay que entender que entre diversos países de la OTAN y al interior de sus sociedades, se trata de discusiones que están ocurriendo. Nadie puede obligarnos a negociar, decían los ucranianos, y es cierto. Pero es innegable que, como indica una encuesta del WSJ, la mitad del partido republicano, hoy a cargo de la cámara de representantes y por tanto del presupuesto, considera que se está haciendo “demasiado” por Ucrania. Se trata, en otras palabras, de un debate inacabado.

4. El liderazgo femenino. Un tema muy presente en Halifax desde hace años, pero ahora enarbolado por las mujeres iraníes, y, sobre todo, por las mujeres ucranianas que participaron en distintas mesas. Lideradas por la vice primera ministra, hubo mujeres que están combatiendo en el frente, mujeres que han sido aprehendidas y torturadas por los rusos, que superan los prejuicios no solo de los enemigos de fuera, sino también de su propia sociedad, en medio de la lucha contra la corrupción, el machismo y la antidemocracia durante años. Tenemos fuerza, nos decían, porque esta guerra no es acerca de la fuerza física, sino de la fuerza moral, la causa por la que luchas. Y en ello, las mujeres estamos a la cabeza.

5. Energía, clima y medio ambiente, pilares de un concepto amplio de seguridad que hoy prevalece. La preocupación no es qué tanta energía faltará para abastecer la energía a varios países este año, sino el que sigue, los que siguen. Sí se mencionó, interesantemente, que esta guerra parece estar acelerando la transición verde, el empuje de diversos países para moverse de energías fósiles a renovables.

Pero nuevamente, se aprecia una brecha. El sur global falta de manera notable en estas discusiones. No es que no había un representante acá o allá de África, Asia o América Latina, sino que los paneles no parecen abordar esa brecha de manera honda. En nuestros países nada se está acelerando, para ser honestos. Los países más afectados por riesgos ambientales, son también los más afectados por violencia y los que menos capacidades tienen para recuperarse ante dichos riesgos ambientales (ETR, 2022). La guerra por el agua ya es una realidad en Irak, Yemen, Somalia o Sudán. El calentamiento global es un factor fundamental en las migraciones masivas de Centroamérica hacia EU. Y sí, los países del norte hacen bien en discutir su rol en estos temas. Pero faltamos, y cada vez que vengo, se resiente más.

6. Armamento tecnología y ética. Fascinante y complejo debate. La carrera tecnológica solo se intensifica. Se reconoce que en ciertos asuntos, China y Rusia han rebasado a Estados Unidos, pero Washington afirma que está empujando para recuperar el terreno perdido. El rol de los drones en las guerras actuales, así como su económico costo, fueron parte de la discusión. Pero también lo fue la inteligencia artificial , a propósito de esos drones. En el conflicto de Armenia-Azerbaiyán, los drones turcos tenían ya la capacidad de comunicarse entre ellos, y definir un objetivo para cada uno, optimizando su capacidad destructiva. ¿En donde queda la decisión humana? ¿Viene solo al lanzar el ataque? ¿Es un algoritmo el que decide a quién, cuándo y cómo se mata? El argumento de que no se puede dejar a la mente y responsabilidad humana detrás de estas decisiones fue sólido, pero no fue el único presente.

8. América Latina marginal. Tengo que destacar que, a pesar de que estuvo presente el secretario general de la OEA, Luis Almagro, los temas latinoamericanos estuvieron muy ausentes. Me tocó exponer, por ejemplo, en una mesa acerca de extremismo violento, la discusión que hemos tenido en México acerca de si determinados ataques de organizaciones criminales pueden ser consideradas terrorismo. Hablé acerca de los nexos entre organizaciones criminales y terroristas. También hablé con detalle acerca de los procesos psicológicos de deshumanización, desconexión moral, y violencia radical que padecemos. El público con el que interactué, parte importante de la comunidad de inteligencia en Canadá, EU y Europa, coincidió en que temas como ese tendrían que estar más presentes no solo por su relevancia local, sino por lo que nos hablan sobre redes criminales transnacionales y su impacto en la seguridad internacional. Pero eso es solo un ejemplo. A pesar del loable esfuerzo de varios colegas que asistimos, nos hace falta, como país y como subcontinente, mucho trabajo para hacernos más presentes, involucrarnos, y entrar de lleno a estas discusiones globales.

9. Unas notas relevantes . Poroshenko, el ex rival de Zelensky, no lo mencionó una sola vez en su participación, incluso con el mensaje unificado que se busca transmitir. La polarización también pegó y sigue pegando en Ucrania. “The winter is not coming; the winter is here”, dijo el jefe militar de la OTAN, recordando la serie Game of Thrones. La reunión sobre cambio climático y medio ambiente: semivacía. Por último, un mensaje de subtexto (no literal, pues es solo mi lectura): Ucrania está peleando la guerra de Europa; una especie de “estamos peleando por ustedes. No nos hagan negociar. Es más, de hecho, apoyarnos no es ningún favor a nosotros. Cuando hayamos reventado a Putin nos lo van a agradecer”.

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