Niñas y niños con cáncer

Martí Batres

El tema de los niños con cáncer es altamente sensible. Debe abordarse con respeto a las personas y familias que viven esta situación dramática. Por eso, es lamentable el uso de este tema que ha hecho la oposición: tratan de usar el dolor humano para ayudarse a ellos mismos, no para apoyar a las familias que tienen hijos con cáncer.

En este contexto, han mentido al afirmar que mil 600 niños han muerto por cáncer a consecuencia de las políticas del gobierno federal citando a la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer. Esta misma Asociación ha aclarado que no existen elementos para afirmar que las políticas del actual gobierno han agudizado la mortalidad de niños con cáncer.

Esta Asociación ha dicho que las estimaciones sobre los fallecimientos de niños con cáncer referidos corresponden a la tendencia general que ocurre año con año con la mortalidad de esta terrible enfermedad.

Sin embargo, hay datos de otros momentos históricos que sí se pueden ya corroborar, por ejemplo: entre 1990 y 2009 la incidencia de mortalidad por cáncer en niños aumentó. El punto más alto de mortalidad infantil por cáncer se ubica entre 2005 y 2007. El mayor número de niños con cáncer ocurre en el año 2015, y partir de ese año y hasta 2019 disminuye.

No es que la incidencia de defunciones de niños con cáncer estuviera controlada y a la baja en los sexenios anteriores y que en este gobierno se experimente un repunte. De hecho, la lucha de las familias con menores que sufren este mal, tampoco surgió hace unos meses. Desde la década de los 80 se crean organizaciones civiles para exigir medicamentos, insumos y personal médicos suficientes.

Frente a esa realidad terrible las autoridades sanitarias actuales han tomado varias decisiones. Por ejemplo, se crearon Centros de Atención a Niñas y Niños con Cáncer en cada estado de la República y se contrataron a médicos para atender esos centros. Al mismo tiempo se han buscado medicamentos de mayor calidad y a menor costo en los mercados nacional e internacional, y se amplió la atención a niños con cáncer hasta los 18 años.

A eso hay que agregar las licencias a madres y padres de familia con hijos con cáncer para evitar que pierdan el empleo y el derecho a la atención médica en las instituciones de seguridad social. Al momento se han dado tres mil 429 licencias laborales para padres de familia que tienen hijos con cáncer. Esos avances se han dado en el presente sexenio no en los pasados.

Por otro lado, la oposición habla de un supuesto fracaso de las políticas de salud actuales. Sin embargo, en la encuesta publicada el pasado 5 de julio por El Financiero, el rubro mejor calificado para el gobierno es el de salud: el 48 % califica las políticas de salud con muy bien y este es el rubro mejor calificado de acuerdo al estudio.

Es indispensable mostrar solidaridad y respeto a la autonomía de la lucha que por décadas han sostenido las familias de niñas y niños con cáncer. Las autoridades han trabajado para solventar sus exigencias pero no deben rendirse hasta satisfacerlas. La oposición debe evitar la tentación de usar el tema para su provecho. Hay que ser sensibles, pero sobre todo, hay que respetar el dolor ajeno. La mentira, también es un cáncer.

 

Senador de la República

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