La última vuelta del nos regaló el mejor desenlace en la historia de la Fórmula 1; después de más de mil 200 giros, se definió el campeonato 2021. Para la mayoría, el resultado hizo justicia al mejor piloto, pero también para un extenso número de fanáticos, el heptacampeón inglés Lewis Hamilton fue despojado de su octava corona.

Lo que ha venido sucediendo podría describirse como un berrinche del piloto de Mercedes, la actitud de un mal perdedor que no alcanza a digerir cómo se le escapó de las manos una victoria que tenía en la bolsa. Sin embargo, el contexto que rodea a Hamilton permite esbozar una historia mucho más amplia.

Si Lewis hubiera ganado su octavo campeonato, seguramente veríamos sus perfiles de redes sociales celebrando al —por fin— mejor piloto de la historia de la F1, superando la marca de siete que ostenta junto a Michael Schumacher. Lo habríamos visto también alzar ese título en la gala de la FIA, donde seguramente estarían presentes Max Verstappen y Red Bull, así como las postales navideñas junto a su perro Roscoe.

Pero no, Hamilton no ganó el título y —a partir de ese punto— ha decidido hacerse más notorio a través de sus ausencias; primero, de la gala de la FIA, a la cual tampoco acudieron Mercedes ni Toto Wolff; segundo, de seguir a las cuentas de la FIA y la F1 .

Hoy, se especula en muchos medios de comunicación el eventual retiro de Hamilton de la F1, porque está decepcionado y dolido por la forma en la que concluyó el campeonato y cómo la FIA —a través de Michael Masi y comisarios incluidos— gestionó las vueltas finales del GP de Abu Dhabi. Sin embargo, habría que decirle a Lewis que Mercedes mandó a uno de los mejores despachos legales de Europa para argumentar las bases de su apelación ante la FIA y, tras no encontrarlas, fue que la retiró.

Con su actitud, no sólo lastima a la Fórmula 1 (que tanto le ha dado), sino también traiciona los valores que tanto defiende, como la resiliencia y el amor propio. Si al final de la carrera no tuvo llantas para defenderse de Verstappen, fue porque su equipo lo puso en esa situación.

Hamilton ha elegido vender cara su derrota y maximizarla, para hacer más grande su marca personal. Veremos, quizá, cómo antes de que comience la temporada aparezca dando una entrevista a Oprah Winfrey o David Letterman (o algún programa similar), para expresar su sentimiento de traición, o protagonizando alguna gala benéfica, alimentando el rumor de su partida de la máxima categoría, para entrar de lleno en la industria de la moda. Todo esto irritará a Red Bull y Max Verstappen, pues Lewis seguiría nutriendo la idea de un campeonato poco legítimo.

En este contexto, el ahora Sir Lewis Hamilton llegará con su figura agrandada al inicio del campeonato 2022 y, para regocijo de muchos y la propia F1 , la temporada iniciará tanto o más caliente de lo que terminó, lista para un nuevo capítulo en la batalla Lewis-Max , pasando por una nueva temporada de Netflix, que seguramente tendrá más reproducciones que las anteriores. Negocio creciendo.

Creo que Hamilton no se retirará y regresará para luchar por la octava corona. Ojalá así sea y no decida poner punto final a su carrera con una de las decisiones más tontas en la historia.

Que ya llegue marzo.

@jorgedialogante

 
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