(Este texto, que ostenta nombre de mujer, bien podría llamarse: Mucho futuro.) No hace falta ser todo un adulto para tener una gran personalidad. Quizá, sea algo con lo que se nace, aunque sí, también se va construyendo con el transcurso de los años, especialmente los primeros.

Antonia Sánchez Núñez

, con sus apenas 18 años de edad, llega todas las mañanas a la pista de Villa Olímpica, en la Ciudad de México, con pasos de aplomo. Yo la veo, porque entrenamos en el mismo equipo, Albatros, y —en cuanto pone un pie ahí— hace suyo el lugar.

Sin preguntarle a nadie, ella saca su bocina, la enlaza al móvil, pone sus canciones y empieza a calentar. “La música me ayuda a concentrarme, a olvidar todas las preocupaciones y lo que ocurre fuera de la pista, incluso los nervios dentro de mí. Ya más tranquila, visualizo mi entrenamiento o la carrera”.

¿Qué hemos ver de pequeños, no sólo para querer llegar lejos en la vida, sino para intentarlo? “Mis papás siempre me lo inculcaron. ‘Tómate el deporte en serio’, me decían”, y fue así como decidió tomarse el deporte en serio.

Quien se toma el deporte en serio, o lo que sea que haga o quiera hacer —vender seguros, actuar, la música, ir al espacio, la contaduría o fabricar palillos—, se toma en serio a sí mismo, no importa que los demás cuchicheen.

Preguntémosle, si no, al dueño de Palillos Pingüino. O a Antonia, quien hoy martes competirá en la ronda eliminatoria de los 400 metros con vallas en el Campeonato Mundial de Atletismo Sub-20 , en Cali, Colombia. Exclusivamente, unos 15 atletas mexicanos representarán al país en esta justa. No cualquiera llega a una meta así.

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Lo más increíble es que únicamente lleva corriendo tres años. Jugaba tenis, hasta que una persona le realizó a los jóvenes tenistas de la academia unas pruebas de velocidad y fuerza, y le hizo saber lo rápida que era: “Ve a probarte a atletismo. Creo que tienes mucho futuro”.

Así, empezó en 100 y 200 metros libres, hasta que —a su entonces entrenador— se le ocurrió ponerle obstáculos y se percató de su facilidad para sortearlos con ambas piernas: “Intentemos con vallas, creo que tienes mucho futuro”. Cuenta Antonia que, en las competencias, cuando suena “A sus marcas”, tiembla y a veces teme.

Le he sugerido que al acomodar sus pies en el bloque de salida encienda en su cabeza la música interior, el rap que le gusta, con el que se impone y hace suyo el espacio, con el que se le olvida lo de afuera y adentro. Antonia lleva la personalidad también en el nombre que heredó de su abuelo, y el éxito en los pies.

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