La corcholata en su laberinto

La corcholata en su laberinto
Nación 08/05/2022 03:00 Actualizada 03:00
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En 1989 el Gabo nos regaló una crónica épica de los últimos tiempos de Simón Bolívar, libertador de las Américas, en la novela histórica ‘El General en su laberinto’. 

Relatos gloriosos sin duda de los conflictos, incertidumbres y traiciones hacia un hombre de esa dimensión al que la historia le atribuye hechos transformadores, entre otros no trascendentes pero recordables sin duda, como haber caído bajo los influjos mágicos de María Ignacia Rodríguez de Velasco “La Güera Rodríguez”, la Mata Hari independentista de aquí que lo mismo cautivó al propio Bolívar, a Von Humboldt y hasta al fallido emperador Agustín de Iturbide. 

Transfigurada por la influencia del que no es su jefe pero sí su pastor e inspirador de futuro, mimetizada en frases públicas y posicionamientos que resuenan con ecos desde el Salón de la Tesorería, la Doctora en Ingeniería ya acomete todo en la lógica de campaña, en cuyo arrancadero no se puso ella sino la colocaron, primero in pectore Obradorista y luego presentada en sociedad política con desbocados y precisos actos de preferencia. 

Que quede claro y bien anotado: la Doctora Sheinbaum tiene un nivel académico y de lucha social muy destacado. Porque luego, cuando se le critica su actuación como la funcionaria pública que es, hay una serie de defensores bots que inmediatamente arguyen circunstancias sexistas, de género, pero no vienen al caso. 

Así como a cada capillita le llega su fiestecita, a la Doctora Sheinbaum le llegó un momento fundacional para su adelantada y muy notoria campaña en pos de la candidatura presidencial de su partido-movimiento, Morena. 

Y es lo menos que se esperaba, pues sin duda que la presentación del Tercer Informe de la Empresa Noruega DNV le destapó una faceta de la investigación sobre el accidente de la Línea 12 del Metro, que evidentemente no le gustó porque sin duda estorba y amenaza con hacerla morder el polvo en su potencial marcha triunfal hacia el Palacio que le queda enfrente. 

El contenido del tercer informe de DNV no lo conocemos, pero yo diría que solo por el momento. 

Sheinbaum tuvo largas semanas para reflexionar con su equipo lo que harían frente a esas cuartillas entregadas por DNV, pues fue entonces cuando la empresa de las nieves Escandinavas y el sol de medianoche envió su reporte a las oficinas de gobierno de la CDMX. 

Sobre su contenido ahora solo hay especulaciones, informes de contexto y un posicionamiento público que por comunicado hizo la empresa, pero algo inconveniente a la campaña de Sheinbaum incluye ese dictamen para haber mutado a la empresa DNV, presentada hace un año por la propia Sheinbaum como el factotum de la investigación en accidentes como el del Metro, a ser ahora un conjunto corporativo deficiente, con mala ejecución de sus protocolos, tendenciosa y poco faltó para que la calificaran como ‘conservadora’, ‘adversaria’ y miembro de la ‘Mafia del Poder’. 

La intensidad de los señalamientos que se han dirigido hacia la empresa, preñados de calificativos, abundantosos en implicaciones ideológicas y ¡¡cómo no!! Impregnados de un tufo de victimización que ya campea en muchos de los imitados pasos de la jefa de gobierno, denotan una animosidad que como primer recurso deturpa a la empresa que hace un año parecía formar parte de un personaje de Marvel o de DC Comics. 

Muy del estilo 4T de atacar y desprestigiar a su oponente como primer recurso de una discusión, crítica o litigio. Y esto es resultado de una camaleónica conducta que atrae de su jefe de grupo, pero que por el momento ha puesto lo jurisdiccional como valladar para impedir la difusión del contenido del informe. Esto, entre advertencia y amenaza, pero que puede ser tiro por la culata y no pasará mucho tiempo para que nos demos cuenta. 

Sheinbaum se niega a hacer público el contenido del informe y no le importa violar la Constitución en su artículo Sexto para concretar su capricho y mantener en sus términos la campaña que ya desató.

DISEÑO, CONSTRUCCIÓN, MANTENIMIENTO

Hasta hoy, pero seguramente no se prolongará, las cosas se encuentran en que DNV tiene la amenaza de que le endilguen acusaciones de carácter penal si revela el contenido de su informe final sobre el accidente que costó 26 vidas y heridas a más de 100 usuarios del Metro. Vaya recurso desesperado del Gobierno de la ciudad. 

Hay dos cosas que no se deben pasar por alto. La primera es que toda construcción tiene tres grandes momentos en su ejecución y permanencia: Diseño, Construcción y Mantenimiento. 

Y la segunda que DNV proviene del mundo Escandinavo donde las Auroras Boreales podrían enseñarles, entre otras cosas, que cuando firman contratos establecen claramente a qué tribunales van a acudir cuando se trate de dirimir controversias sobre la materia del acuerdo suscrito. Salvo cláusula específica, DNV irá a algún tribunal en Paris, Nueva York u Oslo. Ya veo a la Dirección Jurídica de la Doctora contratando peritos traductores y no precisamente para litigios en la Ciudad Judicial de la Colonia Doctores. 

En cuanto al primer apunte, varios ingenieros constructores consultados han dicho que toda obra tiene tres momentos estelares: diseño, proceso constructivo y el mantenimiento que se le da a la obra. 

Cuando en los primeros dos reportes de DNV se señalaba la falla constructiva de los pernos mal colocados para unir el concreto con las placas metálicas del rodamiento del tren elevado, en las oficinas de la Doctora tocaban castañuelas porque eso eventualmente apuntaría a que la falla constructiva fue de la administración de Marcelo Ebrard. 

Miguel Ángel Mancera, que nada lo vincula a ser una potencial ‘corcholata, tiene un argumentazo, porque resulta que él cerró durante meses esa línea del SCT, aduciendo otras cosas relacionadas con la curva de la muerte, las grietas en los rodamientos y el desgaste disparejo de las vías. Como quiera que sea, él se puede acantonar tras el hecho de que cerró la línea e hizo trabajos correctivos. 

  Pero en este día no podemos llegar a más, porque no sabemos las observaciones que los especialistas de DNV hicieron en torno a la materia que le preocupa a la administración de la Doctora y que es el mantenimiento que ella y sus funcionarios debieron haber dado a esa línea aérea del Metro. 

No lo sabemos, pero incurre en la obviedad de la esposa ofendida que le tira sus pertenencias al marido por la ventana de la terraza y que solo deja ver a los vecinos que al caballero en liza le cayeron en la maniobra. Así está Sheinbaum y su equipo indignados porque ‘descubrieron’ que un abogado de nombre Héctor Salomón Galindo, consultor jurídico de DNV, trabajó en años cercanos con la administración gubernamental de Peña Nieto y le descubrieron ‘cercanía’ con la organización mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. 

¡Eureka!... Hay compló. 

El manual de la victimización y la concertación de la mafia del poder ya está escrito y probado hasta la saciedad, porque no solo se usó generosamente en la campaña de López Obrador sino que sigue siendo increíblemente un recurso manido y potenciado en el Salón de la Tesorería, usado muchas veces como fuente de las explicaciones que se ofrecen para encubrir incapacidad y fallas de la administración gubernamental. Basta cruzar la calle hasta las oficinas de la CDMX para emplearlo de libro de cabecera. 

Uno de los calificativos dirigidos a informe de DNV es insostenible: “Falso”. 

Deben recordar que los millones pagados a la empresa DNV salieron de recursos de la Hacienda Capitalina y, por tanto, los contribuyentes tienen una prestación de ley que se llama “Derecho a Saber”. 

Si la Ley es la Ley y no hay más que motivos político-electorales para ser ocultada, entonces cómo se puede saber que el reporte final de la DNV es “falso”. 

¿Falso para quién? ¿Contrastado contra qué? 

Todos los calificativos de falta de rigurosidad, evidente tendencia a dañar y notoria falsedad deben ser algo más que convicciones más allá de las oficinas de Claudia Sheinbaum, Andrés Lajous Loaeza y Miriam Ursúa, con todo y su encantador acento chileno. 

¿O no? 

Mientras tanto, Sheinbaum debe tener preparado un Plan B en caso de que DNV presente un recurso jurídico en tribunales internacionales y que tal perfil litigioso implique la difusión del informe, como prueba que hizo el trabajo para el que fue contratada. 

Por lo menos habrá elementos para contrastar los resultados presentados por la empresa, más allá de la defensa que hacen ahora en la CDMX para proteger a la Doctora, convertida esta semana en ‘La Corcholata en su Laberinto’. 

Sheinbaum y su equipo se van a refugiar en la opacidad y el atropello a la Constitución que nos rige para no manchar la doncellez de su campaña presidencial anticipada. Lo que hay que ver y lo que nos falta. 

Que tengan un gran Día de Sol, ahorita que hay mucho. 
 

Twitter @Undatosrarvizu 
FB Eduardo Arvizu Marin 
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