En colaboración con Norma López Rivera *

El día de ayer sábado 17 de junio, se convocó a la población a asistir a las escuelas sobre todo de educación básica, y a algunos lugares públicos como centros deportivos, en el marco de la “jornada de actividades públicas de la comunidad” con el objetivo de crear conciencia sobre la prevención en el consumo de sustancias derivadas en adicciones. El objetivo es tener mayor integración familiar, que los padres conozcan mejor a sus hijos y que se reduzca el posible abandono de los primeros a los segundos.

Nuestro país está enfrentando una crisis en cuestión de producción, distribución y consumo de sustancias lo cual afecta de manera importante a nivel, político, económico y social, la jornada de actividades públicas de la comunidad es sólo una línea de ataque ante esta crisis que nos afecta de forma directa en todas las áreas de la vida y del desarrollo humano. Este evento se dio en un contexto donde se está presentando un grave problema: la adicción a la droga derivada del fentanilo, lo que tiene fuertes consecuencias sociales, pues el sólo tratamiento impone un costo que se debe pagar y reduce la productividad de los trabajadores adictos. Definitivamente es necesario reconocer que la salud mental debe ser objeto de política pública.

La salud mental es un elemento de crucial importancia a tomar en cuenta para enfrentar y afrontar de manera sana la crisis que se nos presentan, considerando que una inadecuada gestión de emociones, la falta de control de impulsos y una baja tolerancia a la frustración generan relaciones violentas y hostiles en los diferentes sistemas en los que convivimos diariamente, causando un gran impacto no solo a manera personal sino también a nivel social, económico, político, relacional, laboral y de salud en general.

Se puede decir que la problemática de consumo de sustancias es un síntoma de una salud mental no tratada de origen, es decir dentro del sistema familiar, por no ser considerada como prioridad, ya que tanto los promotores del consumo de sustancias ilícitas, como los consumidores son el resultado de una falta de atención en la crianza positiva. Hoy día la preocupación va en aumento ya que cada vez están ingresando al mundo del crimen y las adicciones, infantes de menor edad.

El abrir nuevas líneas de intervención como la “jornada de actividades públicas en la comunidad”. “Estrategias en el aula”, darle importancia a la atención de la salud mental y todos los programas de políticas públicas que se implementen son elementos para formar un frente común en contra de las drogas para salvaguardar el bienestar de los niños, niñas adolescentes y jóvenes de nuestras comunidades, lo que podría generar un impacto positivo no solo en materia social y de salud, sino también hay probabilidad de mejorar las condiciones políticas, económicas y de seguridad en el país.

La adicción a las sustancias alteradas con fentanilo no puede menos que considerarse como un problema de salud pública que está llamando la atención de, por lo menos, los Gobiernos de México y Estados Unidos. Por tratarse de una sustancia química, la adicción tiene al menos dos componentes: la dependencia física y la psicológica. En cualquier caso, el tratamiento de recuperación debe incorporar ambos elementos.

Los niños y adolescentes tarde o temprano se convertirán en adultos que tomarán decisiones en la familia, la empresa o el sector público. El problema de las adicciones no sólo es de salud física y mental, sino también de naturaleza económica y social, pues podrían no ser funcionales en el mercado laboral, es decir, no ser empáticos, no tener capacidad de concentración, tener mala condición física y problemas de salud. Todo lo anterior se refleja en, por un lado, menor productividad y, por otro, en mayores gastos en salud.

Una lección que el virus SARS-2 dejó al mundo es que es necesaria una fuerte presencia del Estado en el sector salud. Esto no implica que deba ser dueño de clínicas y hospitales, existen alternativas como las Asociaciones Público-Privadas, o la contratación total del sector privado para la atención pública. Dejar todo en manos del mercado ya demostró, internacionalmente, que trae resultados desastrosos. Por lo tanto, es indispensable el fortalecimiento del sector salud.

Otro tema de vital importancia es reconocer que gran parte de los problemas sociales que se tienen en la calle, los hogares y las empresas, son de naturaleza mental. Es decir, la salud mental también debe considerarse un problema de salud pública y crear condiciones para la población que lo requiera pueda tener terapia psicológica. Algunas empresas e instituciones educativas cuentan con psicólogo de planta. Sin embargo, en hospitales sobre todo públicos, los psicólogos no son suficientes para atender a la población enferma. Darle a la salud mental la importancia que tiene, es relevante no sólo para la familia, sino para la economía y la sociedad en general.

Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAM y UDLAP Jenkins Graduate School.

* Maestra en psicología por el Colegio Iberoamericano de Estudios Existenciales y Humanísticos (CIEEXH) y supervisora de psicoterapeutas en clínica de salud mental del Ejército de Salvación.

Suscríbete aquí para recibir directo en tu correo nuestras newsletters sobre noticias del día, opinión, y muchas opciones más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS