El 27 de febrero del año en curso, el Inegi dio a conocer la información sobre la balanza comercial de mercancías de nuestro país, donde pudimos comprobar que a México también le está cobrando factura la cuesta de enero y, aunque parezca contradictorio en cifras, porque se podría pensar que se tiene más dinero para gastar, las importaciones realizadas fueron más para manufacturas (bienes de uso intermedio) que para productos de consumo y de capital.

Platicando en datos oficiales, nuestro país presentó un déficit comercial de 4 mil 125.4 millones de dólares, ya que durante enero se registraron exportaciones por 42 mil 590.6 millones de dólares, pero se importó la cantidad de 46 mil 716.7 millones de dólares; tomando en cuenta 2021 y 2022, dicho déficit solo es superado por los meses de enero, julio y agosto del año pasado. Para ser más exactos, aunque la importación de bienes de uso intermedio tuvo un retroceso de 0.06%, la cifra aún es para tomar en consideración para el futuro.

Por lo que respecta a las importaciones de bienes manufacturados, se importó la cantidad de 35 mil 559.9 millones de dólares comparados con las exportaciones de bienes intermedios no petroleras, que ascendieron a 31 mil 884.7 millones, encontramos otro déficit comparable de 3 mil 675.2 millones de dólares. Aunque no se puede comparar de manera precisa ambos rubros, si nos sirve para darnos una idea en la proporción debida, que como país estamos importando mucha mercancía para elaborar y transformar, pero no todo lo que entra se está exportando como producto terminado. No, no estamos diciendo que esto esté mal, para nada, lo que intentamos analizar es la falta de programas de apoyo a la exportación.

Ahora bien, para el Mes de marzo la balanza comercial tuvo un ligero repunte de mil 169 millones de dólares, consiguiendo un superávit. Aun así, la balanza comercial en sumatoria de este primer trimestre presenta diferencia negativa de 4 mil 801 millones de dólares.

El futuro comercial internacional de México, a este ritmo, no presenta al menos en el primer trimestre del año un crecimiento importante que nos pueda llevar a un superávit, como en el mes febrero de 2021, que fue de mil 286.2 millones de dólares, o marzo, cuando llegó a 104.5 millones de dólares.

Si el peso sigue tomando fuerza frente al dólar (situación que parece satisfactoria, pero que lamentablemente no lo es), si las tasas de interés en México siguen aumentando, y con esto, llamando la atención de los inversionistas internacionales, por mencionar algunos ejemplos, las importaciones aumentarán de manera considerable por ser el dólar más barato, provocando de nuevo un déficit comercial para el mes de mayo y junio del año en curso.

Por todo lo anteriormente explicado, es oportuno mencionar que al final del día este panorama se podría solucionar si se motivara de manera eficiente la competitividad internacional, hablar de abaratar costos de mano de obra, o de traer empresas chinas a México para aprovechar la Infraestructura y posición geográfica que representa nuestro país solo es un paliativo temporal que a la larga no solucionara nada. Si no mejoramos la competitividad y damos mejores condiciones a las empresas nacionales, el futuro seguirá presentando esta preocupante y triste realidad.

Académico de la Universidad del Valle de México, Campus Zapopan

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