Las palmas para Claudia y su presidente

Carlos Loret de Mola

Sheinbaum traiciona sus convicciones y voltea la cara a la sororidad para acatar la línea de Palacio.

Después de una semana terrorífica en el país, con el caso de Debanhi en Nuevo León y lo que de él se desprendió, el domingo 24 abril cientos de mujeres marcharon en el centro de la Ciudad de México ante el aumento en las cifras de feminicidios, violaciones sexuales y en general, actos de violencia de género. Pidieron a gritos “justicia”.

El mismo día, domingo 24 de abril, la jefa de gobierno acompañó en un acto de campaña a Mara Lezama, candidata de Morena al gobierno de Quintana Roo. A su regreso se fue directo a la glorieta de la Palma en el Paseo de la Reforma, a supervisar su retiro, pues por falta de mantenimiento de su gobierno, la famosa palma se murió.

Al día de hoy, Claudia Sheinbaum no ha dedicado un solo tuit al respecto de la marcha. Esas son las prioridades de la hija pródiga del presidente, de la mujer más relevante de Morena: le importa más la muerte de una palmera que la de cien mujeres.

Es sólo un espejo de su mentor. Es Claudia Sheinbaum, otra vez, traicionando su historia y convicciones, volteando la cara a la sororidad para acatar la línea de Palacio y seguir al pie de la letra el guion que le dicta López Obrador: en la mañanera del 25 de abril, el presidente no le dedicó una sola mención al tema de los feminicidios. Ni un minuto de sus casi tres horas de mañanera. Al día siguiente, martes, en declarada reacción a un tuit de un servidor donde exhibí este profundo desprecio a las mujeres, finalmente habló del asunto unos instantes, se mostró complaciente con el fracaso de su gobierno en solucionar este problema, dio por cubierto el expediente y regresó al ataque y la calumnia contra mí.

En el primer trimestre de 2022 se contabilizaron 229 feminicidios a nivel nacional de acuerdo con el Informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En primer lugar, el Estado de México, seguido de Nuevo León, Veracruz y la Ciudad de México. Desde 2015 que inició el registro, los tres primeros trimestres más altos corresponden a 2020, 2021 y 2022. Las cifras de violencia de género son las más altas desde 2015 y las violaciones sexuales también están en su máximo histórico.

Es una constante de este gobierno y no hay nada que muestre un esfuerzo por cambiar esa tendencia. Y los responsables echan mano de cualquier nimiedad para esconderse y no enfrentar el tema. Hablan de lo que sea con tal de no hablar de esto. No solo es la inacción, es ni siquiera reconocer que existe. Ese es el nivel de ruindad del presidente, el absurdo de un gobierno desalmado.

Ante este desprecio, cómo olvidar que hace 9 años, el opositor Andrés Manuel López Obrador exigía en un fiero tuit a Peña Nieto: “deja la pantomima y atiende las calamidades del país”. Eso le exigen hoy las mujeres al presidente. Ocúpese.

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