Llegamos al final del año, y si bien 2022 podría considerarse como un año más; para mí y el grupo que tengo el privilegio de encabezar fue un año especial, pues Softtek cumplió 40 años.

Ha sido un recorrido de emprendedurismo fascinante. Gracias a nuestros clientes facilitamos la vida de millones de personas que pueden acceder a servicios bancarios o de salud a través de canales 100% digitales ; comprar un boleto de avión desde sus dispositivos móviles y llegar con bien y a tiempo a su destino; obtener el mejor precio en el supermercado a través de herramientas de eCommerce y de datos de última generación; contar con innumerables opciones de entretenimiento en línea; vivir más de cerca el triunfo de sus equipos deportivos favoritos en un entorno que combina la experiencia física con la virtual.

El contraste entre el pasado, presente y futuro resulta inevitable. La computadora hace 40 años, era un lugar al que había que llegar. Literalmente era el cuarto de cómputo. Hoy el cómputo está en nuestros bolsos, audífonos o inclusive en piezas de joyería, y se ve amplificada por datos y procesamiento prácticamente ilimitados, de tan fácil acceso, que le llamamos “la nube”.

Pensando en lo que será relevante en 2023 y hacia adelante, es imposible imaginar que la Inteligencia Artificial (IA) y el cómputo cognitivo no jueguen un papel relevante. La disponibilidad de estas tecnologías a través de servicios y plataformas seguirá aumentando. La posibilidad de incrustar funcionalidad de IA en chips incrementa día a día, de tal manera que el analizar información y automatizar o eliminar actividades redundantes, o de poco valor agregado será cada vez más común.

Avances en sensores, cámaras y dispositivos de almacenamiento, continuarán propiciando la disponibilidad de éstos, no sólo por su utilidad, sino también por la reducción continua en su costo. Propiciando con ello un incremento exponencial en la cantidad y calidad de datos. La IA trabaja de la mano con este incremento, habilitando a gobiernos, empresas e individuos en un sinnúmero de funciones como la toma de decisiones, prevención de daños u optimización de recursos.

No sé si será en 2023, pero estamos muy cerca de que las tecnologías como Blockchain y criptomonedas encuentren espacios fuera del nicho de entusiastas. Para que esto suceda, necesitamos un “momento iPhone”. Hoy seguimos hablando de cadenas de bloques, carteras, contratos inteligentes, DAOs. Cuando Steve Jobs introdujo el iPhone, no habló de pantallas capacitivas, antenas de 4 bandas o chips ARM. Presentó un dispositivo habilitado por una serie de servicios, listo para ser usado por el consumidor final. Pronto llegaremos a ese momento y habrá una nueva curva ascendente de innovación, y democratización de tecnología, servicios generales y financieros.

El futuro tecnológico no viene sin riesgos. La ciberseguridad a nivel gubernamental, empresarial y personal debe estar cada vez más presente. Deberemos poner más atención, y educar a nuestros niños y jóvenes acerca de la desinformación habilitada por tecnología. La capacidad de “malos actores” de generar y diseminar contenido falso, seguirá también en aumento.

Predecir el futuro es imposible, pero poniendo atención a las tendencias, podemos anticipar que las posibilidades para mejorar nuestra vida continuarán expandiéndose. Si ponemos nuestra mirada en el mañana, haciéndonos cargo de nuestro presente, mediante el desarrollo y cuidado del talento; enfocándonos en el factor humano, estaremos bien. La tecnología se vuelve obsoleta pronto. La atención en la persona perdura.

Presidenta de Softtek

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