Natural o artificial: ¿Cuál es el árbol de Navidad más ecológico?

La época decembrina es inconcebible sin un árbol de Navidad, pero ¿es mejor un árbol natural o uno artificial?

Natural o artificial: ¿Cuál es el árbol de Navidad más ecológico?
Tomar la decisión adecuada con respecto al árbol que adornará nuestros hogares es de suma importancia si pensamos en el impacto ecológico que tendrá - Foto: Archivo/EL UNIVERSAL
Nación 28/11/2020 14:59 Redacción Ciudad de México Actualizada 20:40
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Con la llegada de diciembre se comienzan a ver casas y diversos lugares públicos adornados con motivos navideños. Luces, esferas, guirnaldas, nochebuenas y campanas pueden ser vistas como parte de las decoraciones de fin año y que invitan a celebrar la Navidad.

Por supuesto, esta época es inconcebible sin un árbol de navidad, por lo que miles de familias en todo el país estarán por comprar un pino en los días previos a esta festividad, sin embargo, año con año los compradores se enfrentan a un dilema: ¿es mejor un árbol natural o uno artificial?

Tan sólo en la Ciudad de México se estima que se consumen entre 13,000 y 14,000 pinos navideños, mientras que a nivel nacional las cifras sugieren que cerca de 1.4 millones de árboles naturales adornan las casas durante las festividades decembrinas.

Aunque es una época de alegría, la Navidad tiene un alto impacto ambiental debido a las grandes cantidades de basura que se generan con los múltiples adornos, regalos y demás objetos que se utilizan para la celebración.

Por lo tanto, tomar la decisión adecuada con respecto al árbol que adornará nuestros hogares es de suma importancia si pensamos en el impacto ecológico que tendrá.

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¿Cuál es el origen del árbol de Navidad?
Aunque se ha usado árboles de hojas perennes a lo largo de la historia, como hicieran los egipcios, chinos y hebreos antiguos, el culto a los árboles, como menciona la Encyclopedia Britannica, también fue parte de las culturas paganas europeas y sobrevivió al cristianismo en forma de tradiciones escandinavas sobre decorar la casa y el granero con hojas verdes durante el Año Nuevo para asustar al Diablo, así como colocar un árbol para las aves durante la época navideña.

La tradición de colocar un árbol se remonta a Alemania, en donde sus habitantes prendían el “árbol del universo” para celebrar el solsticio de invierno, para el año 740, San Bonifacio —evangelizador de Alemania e Inglaterra— derribó ese roble que representaba al dios Odín y lo reemplazó por un pino, que simbolizaba el amor hacia Dios, lo decoraba con manzanas que representaba la tentación y velas que significaban la luz.

Los pinos llegaron a México con el imperio de Maximiliano de Habsburgo, entre 1864 a 1867. Al ser fusilado, se desprestigiaron las costumbres fomentadas por el emperador y su corte; así el pueblo dejó de decorar árboles en navidad.
 

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En 1878, Miguel Negrete, rival de Porfirio Díaz, adornó un enorme árbol y a partir de ese momento se extendió la costumbre. La población comenzó a pedir estos productos, lo que orilló a los comerciantes a ofertarlos.

Los pinos navideños alcanzaron su auge en las zonas urbanas a partir de los años 50, cuando la mercadotecnia estadounidense fomentó más la tradición por medio del cine y la televisión.

¿Cuáles son los pros y contras de los árboles de Navidad naturales?
Luis Antonio Martínez Yáñez, jefe de Producción de la Comisión Nacional Forestal en la Ciudad de México resaltó que el cultivo de árboles de navidad naturales tiene menor impacto en el ambiente.

Así mismo, agregó que las ventajas de los árboles naturales incluyen impulsar la economía de los agricultores, además de que las plantaciones de árboles navideños contribuyen a frenar el crecimiento de la mancha urbana y representan un “pulmón” en las grandes ciudades porque ayudan a la fijación de carbono.

Además, al desecharse, los árboles naturales se pueden triturar para generar composta que sirva de abono.

También señala que los árboles naturales tardan entre 10 y 11 años en prepararse para su venta por lo que, durante esos años, tienen funciones ecológicas: fijan el carbono a través de la fotosíntesis, evitan la pérdida del suelo y contribuyen al mantenimiento de los mantos acuíferos.

El blog ecológico y de medio ambiente Greendates añade que los árboles naturales destinados para Navidad son en su mayoría abetos americanos plantados en viveros, así que en realidad no se talan de los bosques. Además, ayudan a generar empleos.

Cabe resaltar que las plantaciones de árboles de Navidad se establecen en terrenos de reconversión productiva, es decir, que solían tener un uso agropecuario, pero debido a que se deforestaron tuvieron que cambiar su función, con lo que las superficies que se han incorporado a la producción de árboles de Navidad se mantienen como cobertura forestal, resultando una actividad sustentable.

En el país existen 11 mil 335 hectáreas de plantaciones de árboles de Navidad, de las cuales 5 mil 127 han recibido algún subsidio de la Conafor de 2002 a la fecha; estos cultivos se ubican en 86 municipios de 19 entidades.

Los principales productores son: Estado de México, Guanajuato, Puebla, Michoacán, Veracruz, Tlaxcala y Ciudad de México.

Se comercializan al menos siete especies, pero las más comunes son los abetos (Pseudotsuga menziesii) y los pinos blancos (Pinus ayacahuite). Los costos van de los $250 a los $1,000 pesos dependiendo la especie, la talla y el lugar donde se compren.

Aunque el Natural Resources Defense Council (NRDC) menciona que si se compra un arbolito vivo con sus raíces intactas, se le puede replantar después de las festividades, Ecoportal señala que una de las desventajas de consumir árboles naturales es que el 80% de los árboles que se compran terminan directo en la basura y sólo el 20% vuelve a replantarse.

Otra de las desventajas de los árboles naturales es que su transportación puede ser más difícil porque son más frágiles que los artificiales. Además, se debe tener especial cuidado al comprarlos pues se debe estar seguro de que son de procedencia legal.

El NRDC agrega que cabe verificar de que el árbol haya sido cultivado de forma ecológica, es decir, que durante su ciclo de crecimiento no se haya usado mucho fertilizante, pesticidas, ni se haya consumido demasiada agua.

Así mismo, un árbol natural requerirá cuidados especiales mientras esté en tu casa pues se trata de un ser vivo, como señala Greendates; así que deberá ser regado y no colocarlo cerca de fuentes de calor.

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¿Cuáles son los pros y contras de los árboles artificiales?
Los árboles artificiales tienen la ventaja de tener una larga vida útil que superar los 10 años. Además, su costo puede ir de los $800 a los $3,000 lo que es una buena opción si se considera el tiempo que pueden durar.

Greendates agrega que también pueden ayudar a ahorrar un poco en la decoración porque existen modelos que vienen con luces y otros ornamentos integrados.

Por desgracia, los árboles artificiales están llenos de desventajas que superan por mucho las contadas ventajas que ofrecen.

Al estar fabricados a base de polímeros, solventes, pinturas, grandes cantidades de metal y PVC, los árboles artificiales son un producto perjudicial para el medio ambiente.

Luis Antonio Martínez Yáñez señala que el daño al ambiente que generan los árboles artificiales es muy severo debido a que tardan muchos años en degradarse y, en el proceso, sus compuestos se esparcen por el suelo y el agua.
 

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Foto: Uriel Gámez/EL UNIVERSAL

“Los árboles artificiales son elaborados a base de polímeros y productos fósiles que tardan en descomponerse hasta 100 años, es un producto que dura más de una Navidad, pero tarda mucho en descomponerse. Los plásticos se transforman y se quedan en el ambiente, esos fragmentos están en los mismos alimentos que consumimos, la idea de producir árboles naturales es disminuir el daño que le hacemos a la tierra con el consumo de los artificiales”, enfatizó.

Además, el solo proceso de producción de un árbol artificial es sumamente dañino para el ambiente pues, al estar hechos de plástico, son sometidos a procesos químicos muy nocivos para pintarlos, ensamblarlos y empaquetarlos. Además, son extremadamente difíciles de reciclar.

Además, al ser hechos generalmente en países asiáticos, los costos de transportación son muy elevados, así como la huella de carbono que generan.

La organización Reforestamos advirtió que en la población prevalece la idea de que es mejor consumir árboles artificiales, puesto que duran varios años y no tienen que comprar uno cada navidad, sin embargo, su composición a base de químicos dificulta que sean reciclados.

Al ser desechados, los árboles artificiales no reciben un tratamiento especial, así que simplemente se tiran junto con toda la demás basura.

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¿Entonces, qué tipo de árbol de Navidad es mejor?
Aunque los podemos usar por muchos años en nuestros hogares, la organización Reforestamos señala que “Los árboles de Navidad de plástico generan más basura y contaminan el aire y las aguas; recomendamos elegir un árbol de Navidad natural y mexicano, así contribuyes a la economía de las personas que viven del bosque, a la conservación de la biodiversidad y a transformar nuestra relación con la naturaleza”, afirmó.

El blog de ecología y medio ambiente Greendates señala que muchas personas optan por comprar árboles artificiales para no contribuir a la deforestación, pero eso es un mito, ya que la producción de árboles de navidad naturales está cada vez más regulada.

El portal Earthgonomic señala que los pinos naturales no son talados sino cosechados. Esto se debe a que la raíz y parte del tronco permanecen plantados y por lo tanto el pino puede volver a crecer.

Sin embargo, el NRDC dice que la opción verdaderamente ecológica es no comprar un árbol de Navidad, independientemente de si es natural o artificial, pero si se va a comprar uno, lo mejor es planearlo con anticipación de manera que sea una decisión bien pensada que también contemple qué se va a hacer con el árbol una vez que terminen las festividades.

Si no quieres comprar ninguno, siempre puedes decorar algún árbol que tengas en casa o buscar tutoriales de cómo hacer un árbol de navidad con materiales reciclados y reusados, de modo que su impacto ecológico sea mucho menor.

mp/acmr

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