¿Cómo es volar con López Obrador?

Nación 25/01/2019 15:16 Misael Zavala México Actualizada 16:03

El vuelo comercial en el que viaja el Presidente se convierte por un par de horas en un vuelo presidencial, en oficina y en un lugar de atención ciudadana

El vuelo comercial Y4 798 es por un par de horas un vuelo presidencial. Oficina y lugar de atención ciudadana para el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el avión que lo traslada de la ciudad de México a Mazatlán, Sinaloa, López Obrador revisa documentos con su personal, saca sus anteojos y se pierde en un mar de números. Todo eso, mientras se toma un café que se le derrama un poco y le mancha la camisa blanca.

Daniel Assaf, jefe de la ayudantía (la seguridad ciudadana Presidencial), va sentado junto a él en los lugares de la salida de emergencia, los que siempre escogen para viajar. El costo del viaje es de mil 300 pesos por persona.

Ambos se pasa hojas con cifras de los programas sociales, el presidente las revisa y pide una calculadora para hacer cuentas que resultan en millones de pesos.

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Foto: Germán Espinosa/EL UNIVERSAL

De pronto, el tabasqueño pide hablar por teléfono con alguien. Usa el celular iPhone de Assaf. A pesar de ser el primer mandatario, López Obrador no tiene celular, ni WhatsApp, todos los mensajes en redes sociales se los dicta a su equipo cercano.

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Vía telefónica, AMLO da instrucciones, ordena sin gritar. Cuelga la llamada y sigue revisando documentos.

A 10 mil pies de altura, una mujer se levanta de su asiento, pide a una integrante de la ayudantía que si puede tomarse una foto con el presidente, la joven de seguridad le cede el asiento a la mujer quien estrecha la mano al Presidente.

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La foto provoca la curiosidad de los demás pasajeros quienes también se paran de sus lugares y piden tomarse una foto con el tabasqueño. En cuestión de minutos ya hay una larga fila de personas en el pasillo del avión que buscan hablar y saludar a López Obrador.

El jefe de Estado convierte ahora el avión en oficina de atención ciudadana. Nunca le dice que no a quienes piden una fotografía con él.

Por media hora se toma fotos con varios pasajeros. Un niño de cinco años regresa incluso a tomarse una segunda imagen. El presidente le pregunta "¿No salió bien?" Y él mismo accede "órales pues, otra vez".

Atrás, a lo lejos, se escucha un bromista que grita: "de a 20 pesos la foto".

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Foto: Germán Espinosa/EL UNIVERSAL

Al concluir la hora de atención ciudadana, AMLO llama a su secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, quien viaja al frente del avión. El vuelo ahora se convierte en oficina para atender temas de Estado. Hablan sin tapujos sobre los programas sociales que presentarán en Sinaloa.

Incluso, el presidente le expone unas cifras que previamente ya había calculado con su jefe de la ayudantía. Hablan por 30 minutos de varios temas pendientes y a veces son interrumpidos por otros pasajeros que piden más selfies.

La hora de aterrizar llegó y por el sonido local se le pide a los pasajeros que tomen sus asientos. AMLO se da tiempo para bromear con una pareja que va sentada frente a él y le preguntan ¿cómo le ha ido en estos días?

Entre risas y en tono de broma, el Presidente responde: "Mete uno la pata, pero lo más importante es sacarla rápido".

Así, una gira más con el Presidente.

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