Embarazo adolescente y matrimonio infantil: la dura realidad en AL

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia pronosticó desde 2019 que “sin acciones e inversiones aceleradas”, América Latina y el Caribe ocuparán “el segundo puesto más alto de matrimonio infantil y uniones tempranas para 2030”

Embarazo adolescente y matrimonio infantil: la dura realidad en AL
Una marcha de activistas contra la violencia a la mujer, en La Paz. Foto: Martin Alipaz. EFE
Mundo 25/11/2021 02:47 José Meléndez, corresponsal Actualizada 02:50
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San José.— Con el sello de imborrable violación de los derechos humanos, el matrimonio infantil en América Latina y el Caribe está precedido o seguido por el embarazo adolescente, pone en riesgo la salud de niñas, niños y adolescentes y ata a la violencia doméstica, al trabajo infantil y a múltiples formas de explotación y a la deserción estudiantil y completa un círculo vicioso de marginación social.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus siglas en inglés) pronosticó desde 2019 que “sin acciones e inversiones aceleradas”, América Latina y el Caribe ocuparán “el segundo puesto más alto de matrimonio infantil y uniones tempranas para 2030”.

Al precisar de que una de cada cuatro niñas latinoamericanas y caribeñas se casa o entra en unión temprana antes de cumplir 18 años, la Unicef aseguró que América Latina y el Caribe es la única zona del mundo “donde los matrimonios infantiles no han disminuido en los últimos 25 años”, por lo que ocupa segundo lugar mundial “en número de embarazos adolescentes”.

Con un cálculo de unos 650 millones de mujeres que se casaron en su época de niñez en todo el mundo en 2019, Unicef precisó que un país latinoamericano —Brasil— se unió a dos asiáticos —India y Bangladesh— y a dos africanos —Nigeria y Etiopía— para aportar aproximadamente la mitad del total.

“El matrimonio infantil y las uniones tempranas son un fenómeno complejo relacionado con desigualdades de género, pobreza, abandono escolar, violencia y embarazo adolescente. El matrimonio infantil pone en riesgo la vida y la salud de las niñas, además de limitar sus perspectivas futuras”, puntualizó.

“Independientemente del género, el matrimonio celebrado antes de haber llegado a la edad adulta es una violación de los derechos de las niñas y los niños”, sentenció.

En este panorama, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que integra el sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU), anticipó que la crisis por el coronavirus “exacerbará las vulnerabilidades ya existentes, incluyendo un mayor riesgo de matrimonio infantil, trabajo infantil y embarazo adolescente”.

“El matrimonio infantil es una forma de matrimonio forzado”, afirmó la abogada colombiana María Fernanda Perico, asesora legal de la sede regional en Colombia del (no estatal) Centro de Derechos Reproductivos, grupo mundial defensor de derechos humanos.

Es forzado porque “una de las partes, que serían niñas o niños, carece de la madurez suficiente para contraer matrimonio y escoger a su pareja de forma libre, plena e informada. Existe una marcada relación desigual de poder entre los cónyuges”, aseguró Perico a EL UNIVERSAL, basada en organismos globales de derechos humanos.

“El matrimonio infantil tiene un impacto significativo en la vida de las niñas y las adolescentes porque afecta sus oportunidades de desarrollo personal, educativo y profesional, impacta en la deserción escolar y su poder de decisión en torno a su reproducción y sexualidad. Conlleva a embarazos y maternidades forzadas”, agregó.

Al plantear que el fenómeno “las sitúa en mayor riesgo a la violencia basada de género, en particular la sexual”, dijo que “una relación sexual con una pareja con una marcada relación de poder y diferencia de edad, no puede considerarse que su consentimiento sea libre para tener relaciones sexuales. Hay violencia sexual”.

Traumas

Unicef, Cepal, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés) y otros foros multilaterales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), instancia autónoma de la Organización de Estados Americanos (OEA), coincidieron en que el matrimonio infantil, ya sea de niñas o, en menor número, de niños, tiene imprevisibles consecuencias sociales.

Algunas son:

- A las niñas y adolescentes que se casan o están unidas se les niegan su niñez y su adolescencia y las oportunidades para su presente y su futuro.

- Las desigualdades de género que enfrentan niñas y adolescentes son los motores del matrimonio infantil y uniones tempranas.

- El mayor riesgo de matrimonio infantil lo afrontan en especial la población femenina menor de edad que pertenecen a los hogares más pobres y a grupos indígenas y afrodescendientes y pueden sufrir aislamiento social de sus familiares y allegados que dejaron de ser fuentes de apoyo.

- Sin poder escoger libremente anticonceptivos ni optar al aborto legal, al estar supeditadas a las decisiones y a la violencia que les impone su pareja, las víctimas están sometidas a la dependencia económica, en un círculo de pobreza y sin acceso a la educación.

- Por la emergencia sanitaria de la pandemia, que complicó la obtención de servicios básicos de salud, más de 12 millones de latinoamericanas y caribeñas—mayores y menores de edad—suspendieron en 2020 el uso de anticonceptivos modernos gratuitos, pero la cifra subió a 20 millones a marzo de 2021.

- El porcentaje de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil en América Latina y el Caribe bajó de 10,8% en 2008 a 7,3% en 2016, lo que equivale a una disminución de 3,7 millones de personas en esa situación. Pero todavía hay unos 10,5 millones en trabajo infantil con amenaza de aumentar por la crisis sanitaria y fracasar en la meta de erradicarlo para 2025.

- Por el golpe indirecto del Covid-19, el dato de pobres en la zona pasó de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, con un aumento de 45,4 millones en 12 meses entre sus 650 millones de habitantes.

En una conclusión sobre el panorama, el UNFPA describió que “estos matrimonios y uniones a menudo se llevan a cabo con hombres de mayor edad, más experimentados, con un mayor nivel educativo y mejores prospectos económicos, al interior de claras relaciones de poder que subordinan a estas niñas”.

“De la misma forma”, narró, “también es común que se vean acompañados de violencia de género en la esfera privada del hogar”.

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