Más Información

Aureliano Hernández Palacios, economista y maestro en Políticas Públicas; es el nuevo titular de la Auditoría Superior

Se mantiene la Fase 1 de la Contingencia Ambiental en el Valle de México; se espera mala calidad del aire este miércoles 11 de marzo

Adán Augusto López evita a medios de comunicación en el Senado; "ya no doy entrevistas", dice y huye en taxi

Avanza en Senado fin a pensiones doradas; oposición advierte sobre retroactividad y parcialidad de reforma

Socio de Bermúdez, presunto líder de “La Barredora”, pagó eventos de precampaña de Adán Augusto, cuando éste era “corcholata”

Hernán Bermúdez, líder de "La Barredora", teme ser extraditado a EU; "El abuelo" tramitó amparo para frenar posible proceso

Candidatura de mi esposa a gubernatura de SLP no sería nepotismo: Ricardo Gallardo; término se ha “desvirtuado”, dice

Ministra María Estela Ríos pide “no sacar de contexto” su expresión sobre nacidos in vitro; fue de “carácter ilustrativo”, dice

Grecia Quiroz acude a reunión en Palacio Nacional con Sheinbaum; buscan impulsar plan de atención a la violencia
Bruselas.— Desde diciembre pasado, Nikita Gomez, de 20 años, se ha volado una vez a la semana dos clases de la carrera en trabajo social.
“Algunos han de decir que soy una irresponsable por perder dos horas a la semana, pero no importa lo que digan, sé que la causa lo amerita”, dice a EL UNIVERSAL la estudiante de la Escuela Thomas More de Amberes.
La joven de origen holandés, quien dice ser la primera de su familia en tener acceso a educación superior, mata clases no por diversión ni para irse con los cuates, sino para plantarse afuera de la estación de trenes Norte de Bruselas para gritar: “¡Basta!”.
“Vengo cada semana porque estoy muy enojada con los políticos porque no quieren escucharnos, porque les tiembla la mano para actuar contra el calentamiento del planeta, a pesar de que son conscientes de las consecuencias”.
“También porque realmente tengo miedo del futuro, no sabemos qué nos espera si continuamos por este camino. Dicen que nosotros somos más conscientes, que representamos el cambio, pero cuando nos toque el turno de tomar las decisiones será demasiado tarde, no hay tiempo que perder, hay que actuar”.
Arthur Picard se encuentra en la explanada de la estación norte bruselense ondeando una bandera verde en la que se puede leer “estudiantes por el clima”. El joven de 20 años no conoce a Nikita, ni tiene las mismas ambiciones profesionales: estudia ingeniería. A pesar de ello, ambos comparten causa, preocupaciones e ideales.
“Sí, otra vez falté a clases para venir aquí, posiblemente ya van 10 veces, pero no tengo otra opción, si nosotros como jóvenes no protestamos nadie lo va hacer”, dice el estudiante de la Universidad de Lieja.
“Me motiva a seguir en esta lucha el ver que cada día somos más los preocupados por el futuro, ver que cada vez más jóvenes están activos en muchos niveles, a nivel local, organizando eventos, promocionando alimentos veganos; y que al movimiento se estén sumando más y más adultos, maestros y trabajadores”.
La líder del movimiento belga, Anuna De Wever, afirma que la respuesta de los políticos a la “huelga escolar” ha sido decepcionante.
“Llevamos meses protestando sin tener respuesta satisfactoria. Por eso es muy importante seguir manteniendo la presión, solo así asumirán sus responsabilidades”, dice en conversación con este diario.
“Demandamos que hagan del clima la prioridad en cada decisión, que en cada legislación futura garanticen que habrá justicia climática”.
Sostiene que no pararán hasta que todas las naciones estén en línea con el Pacto de París, hasta que todos alcancen la neutralidad climática.
“Los políticos pueden darlo por hecho, no nos detendremos hasta lograrlo”, insiste.
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]














