San José.— En los próximos 84 meses o siete años y en una contienda en permanente cuesta arriba, América Latina y el Caribe correrán para llegar a la meta que la Organización de las Naciones Unidas () fijó hacia 2030: la erradicación de la enfermedad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida ().

La lucha de los 33 países latinoamericanos y caribeños por devorar obstáculos en la empinada ruta hacia 2030 proseguirá con altibajos entre progresos y estancamientos.

Un informe de la ONU de julio pasado reveló que la zona logró un mayor acceso a los tratamientos anti-Sida, pero que avanzó “poco” desde 2000 para reducir las nuevas infecciones del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), ya que subió de 5% de 2010 a 2021 a 8% de 2010 a 2022.

Sólo nueve de las 33 naciones proporcionan Profilaxis Previa a la Exposición (PrEP) por vía oral y por demanda a personas de poblaciones clave, precisó el reporte.

“Estamos en la última milla para llegar a la meta de poner fin al Sida como un desafío de salud pública”, dijo ayer la abogada colombiana Luisa Cabal, directora regional del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) y especialista en VIH, derechos sexuales y reproductivos, derechos humanos e igualdad de género.

“Este trecho por recorrer sólo es posible empoderando a las comunidades más afectadas y que se están quedando atrás”, advirtió Cabal, en una declaración que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) remitió a EL UNIVERSAL en el entorno de conmemorarse hoy el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.

“El liderazgo de las comunidades es esencial en todos los planes y programas para el VIH y para ello deben contar con financiamiento y normas protectoras para su funcionamiento”, explicó.

Establecida en 1988 a propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pertenece al sistema de la ONU y cobija a la OPS, la fecha se recordará con los objetivos apuntando a 2030 y con el lema Que Lideren las Comunidades, para enfatizar en la tarea de las organizaciones dirigidas por las poblaciones más “desproporcionadamente afectadas” por el VIH al combatir la epidemia, ya de cuatro décadas.

Al respecto, el epidemiólogo brasileño Jarbas Barbosa da Silva, director de la OPS, insistió en “reconocer el papel fundamental que desempeñan las comunidades en su compromiso y liderazgo para acelerar la respuesta al VIH. Hoy renovemos nuestro compromiso y apoyo a las comunidades para que lideren, mientras trabajamos juntos en eliminar el Sida en la región de las Américas”, puntualizó.

La OPS informó que “al ser espacios libres de estigma y discriminación, los servicios liderados por grupos de la comunidad aumentan la aceptación y la retención en la atención de gays y hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas que ejercen el trabajo sexual, personas trans y usuarios de drogas”. Estas son “poblaciones consideradas clave en la respuesta al VIH y entre quienes se reporta la mayor cantidad de nuevas infecciones”, subrayó. Al reiterar la necesidad de que “las comunidades estén empoderadas” para desarrollar “sus propias estrategias”, propuso reforzar el auxilio a las mujeres y los hombres urgidos de “información, autopruebas de VIH, antirretrovirales como método de prevención” o PrEP y “tratamiento para lograr una carga viral indetectable y cortar la cadena de transmisión”.

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Radiografía regional

Las cifras de ONUSIDA, OMS, OPS y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) acerca del panorama latinoamericano y caribeño del VIH/Sida exhibieron contrastes. Entre otros aspectos, las agencias de la ONU plantearon los siguientes datos:

—En América Latina y el Caribe alrededor de 2.5 millones de personas viven con VIH. En 2022, unas 130 mil personas adquirieron el virus y 33 mil perdieron la vida por causas relacionadas con el Sida.

—El número de muertes ligadas al Sida disminuyó 32% desde 2010, pero el de nuevas infecciones por VIH aumentó 8% entre 2010 y 2022, con únicamente nueve países que proporcionan PrEP oral.

—El número de nuevas infecciones por VIH en el Caribe se redujo en 15% de 2010 a 2022. Por la ampliación de la cobertura del tratamiento, el número de decesos relacionados con el Sida bajó 53% entre 2010 y 2022, en una tasa de disminución que varió entre los países.

—El diagnóstico de la enfermedad por VIH avanzado, sin embargo, sigue siendo un reto. Si se enfrentan las desigualdades y la estigmatización podría progresarse en los resultados sobre la cobertura del tratamiento.

—El porcentaje de embarazadas positivas de VIH con tratamiento en la zona subió en forma progresiva de 42.2 en 2010 a 62.9 en 2021.

—En un hecho paralelo al ataque, de 2020 a 2022, de la pandemia del coronavirus, la cobertura de la transmisión vertical del VIH en la población infantil en el periodo 2020–2021 cayó por debajo de los niveles alcanzados en 2019.

—Para 2020, 62 mil niñas, niños y adolescentes de 0 a 19 años ya vivían con VIH en América Latina y el Caribe, con un mínimo de 42 mil y un máximo de 92 mil. El total mundial en ese rango de edad sumó 2 millones 780 mil, con un mínimo de un millón 890 mil y un máximo de 3 millones 590 mil.

—En 2022, 42% de niñas y niñas con VIH en América Latina y el Caribe quedó sin acceso a tratamiento. El desamparo afectaría a más de 26 mil.

En los 84 meses rumbo al primero de diciembre de 2030, la interrogante crecerá. Con inquietantes cifras en rojo que, al cierre de 2023, expusieron un horizonte nebuloso, ¿podrán América Latina y el Caribe erradicar el Sida?

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