22 | FEB | 2019
Don José y el arte de calzar a los payasos del mundo
José Guadalupe Núñez Flores es un productor de zapatos para payasos desde hace más de 15 años. En su taller de San Mateo Atenco, identificado como Calzado Raqueta, realiza diseños de forma artesanal. (FOTOS: JORGE ALVARADO. EL UNIVERSAL)

Don José y el arte de calzar a los payasos del mundo

02/07/2018
01:07
Claudia González
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Inició como Raquetín y ahora diseña zapatos únicos y divertidos; exporta a países como EU, Costa Rica, El Salvador y Guatemala

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San Mateo Atenco, Méx.— José Guadalupe Núñez Flores es un productor de zapatos para payasos desde hace más de 15 años en su taller Calzado Raqueta.

Se considera como uno de los mejores, pues en San Mateo Atenco, que destaca en el Estado de México por la producción de calzado, sólo hay tres talleres familiares dedicados a esta especialidad; asegura que la calidad de sus productos los ha llevado a recorrer varios países.

Comenzó su carrera siendo payaso. Cumplió 23 años divirtiendo a niños y adultos; fue practicando este oficio cuando le surgió la idea de diseñar, además de elaborar vestuarios para este sector.

Aunque su competencia son los zapatos chinos que se venden en grandes cantidades por ser más baratos —aunque de mala calidad—, para los zapateros de payasos, especialmente la competencia que hace la piratería, no es un gran problema, consideró José Guadalupe.

Conocido como El Payaso Raquetín, dijo que su negocio es un taller familiar en el que trabajan seis personas, quienes se encargan desde el diseño hasta la comercialización de los productos, porque no es fácil proponer opciones para la demanda, toda vez que por semana tienen una producción de entre 50 y 60 pares.

“Los diseños son propios, eso nos brinda parte del reconocimiento sobre la calidad de nuestro calzado. Muchas veces recibimos a los interesados, los escuchamos, conocemos mucho sobre ellos, su actuación, sus personajes, porque cada uno de los payasos representamos a un personaje, puede ser un niño y otro ser chillón, sonriente, divertido, temeroso, todo eso cuenta para saber cómo daremos vida a su calzado”, platicó.

Producto nacional. Para la elaboración de estos productos utilizan materia prima nacional, todo del municipio de San Mateo Atenco.

Destacan por ser productos artesanales; desde el diseño hasta el ensamble es a mano. Sólo emplean máquinas para dar el acabado a suelas, remaches o tacones.

José Guadalupe contó que la mayor parte del calzado lo comercializan en el interior de la República, pero también exportan a Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, y están en pláticas para llegar a Perú.

Es gente que conocen gracias a la Feria de la Risa de Payaso, que se lleva a cabo en Centroamérica, a la que acuden todo tipo de agrupaciones, sindicatos y payasos independientes, con quienes pueden hacer intercambios comerciales porque no sólo se dedican a los zapatos, sino que diseñan vestuarios, pelucas, entre otros aditamentos para los animadores.

En México, dijo, son varios los fabricantes de este tipo de calzado: los hay en Guadalajara y León, y existen únicamente dos talleres más aparte de Calzado Raqueta. “No tenemos comparación”, dice con orgullo.

Este calzado está elaborado de piel, vinipiel, charol o vinil. Sobre todo en temporada de lluvias fabrican más de charol y vinipiel, por la durabilidad del material que es resistente al agua.

Tienen medidas por fuera de los 40 centímetros de largo, aunque por dentro cabe sólo un pie normal que generalmente son del número 26 al 28, pero los ajustan a las medidas de los clientes. “No hay competencia para nosotros, el mercado chino no nos afecta”, aseguró.

Admitió que son productos “algo caros”, que cuestan entre 450 a los mil pesos. Hay algunos que suben más, según los detalles que pide el cliente como un plus para su calzado.

Además, por ser hechos a mano, incrementa un poco el precio; aun así abastecen casi a 50% del mercado nacional.

Narró que el proceso inicia desde la compra de la materia prima; después pasa por el cortador. Le sigue el maquinista, que hace toda la costura; va con el montador que ensambla todo el zapato, le ponen suelas, le colocan la bola como casquillo y de ahí el acabado y el terminado, que es el proceso normal de cualquier zapato.

Diseños divertidos. Son de colores fluorescentes, con tiras de dos colores, otros que parecen bombones, muchos más dan la identidad del payaso, todos ideados por esta familia que se dedica a divertir a los niños y que dice haber estudiado en la universidad de la risa.

“Es el oficio más bonito. Nosotros aprendimos unos de otros, compartimos experiencias entre los payasos y además vimos que son pocas las opciones para adquirir vestuario, sobre todo uno que sea de calidad, porque eso es lo que nos permite ser considerados por más familias para seguir con nuestro espectáculo”, platicó.

Este taller se ubica en la calle Juárez, que es el acceso principal del municipio de San Mateo Atenco.

En la tienda se pueden observar todo tipo de productos necesarios para un espectáculo infantil, pero también destacan los zapatos diseñados por mexiquenses que se van a recorrer el mundo.

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