Zacatecas.— han impactado en los siete pueblos mágicos de Zacatecas, ambas situaciones han opacado la magia de la multiculturalidad y mermado sus economías, así como los flujos turísticos, señalan especialistas.

Apenas hace un mes el municipio de Villanueva se convirtió en el séptimo Pueblo Mágico de Zacatecas, el cual se sumó a Jerez, Pinos, Sombrerete, Nochistlán, Teúl de González Ortega y Guadalupe. Sin embargo, ninguno de estos lugares ha escapado de registrar hechos violentos, personas desaparecidas o desplazadas por la pugna de los cárteles que se disputan el territorio.

Víctor Manuel Ramos Colliere, investigador y promotor cultural, considera que el puro membrete de los pueblos mágicos se afecta con el tema social de la violencia, “puede ser permanente o transitoria, pero es una realidad que opaca todo lo bueno de los pueblos (…) y opaca más la indiferencia, la apatía y la falta de acciones precisas [de las autoridades]. No para tratar de limpiar la cara, porque no se puede engañar a la gente, pero por lo menos para presumir con orgullo lo bueno que hay en nuestra historia, artesanías y gastronomía; eso es lo que se ha dejado de lado”.

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Fuente: Elaboración propia
Fuente: Elaboración propia

Pablo Torres Corpus, expresidente de Pueblos Mágicos en Jerez, refiere que en 2007 la tierra natal del poeta Ramón López Velarde recibió este nombramiento por su historia, su riqueza cultural, su algarabía, la música de la tambora, sus festividades y edificios neoclásicos. Particularidades que lo posicionaron dentro de los primeros lugares del país por su buena imagen e infraestructura.

Sin embargo, Torres Corpus señala que desde 2019 ocurrió un gran descalabro a nivel nacional en todos los pueblos mágicos por la desaparición o merma de la partida presupuestal para este rubro, y en el caso de Jerez la situación se agravó con la violencia generada por los asentamientos del crimen organizado, que derivó en desplazamientos forzados de una veintena de comunidades.

Ambos especialistas coinciden en que estas razones han dejado en indefensión a los pueblos mágicos zacatecanos, que actualmente atraviesan “una época oscura porque no hay acciones coordinadas de ningún nivel de gobierno para reposicionar estos nombramientos ni hay programas de apoyo para reactivar la economía naranja [talento y eventos artísticos, culturales y artesanales], ni al turismo. Tampoco se ven acciones para revertir la percepción de inseguridad que sigue impactando en los flujos de visitantes que anteriormente se tenían en esos pueblos”.

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Impactos negativos

Ramos Colliere precisa que en el tema cultural y artístico hay impactos negativos directos, señala que el programa Semilleros Creativos busca llevar actividades a los municipios o comunidades distantes, dirigidos a la formación artística para niños y adolescentes, pero muchas veces la comunidad artística declina “por el solo temor de transitar las carreteras (…) eso conlleva a privar del derecho humano de acceso a la cultura, justo en el momento que las actividades se deben canalizar en estas edades para evitar que sean presas de conductas antisociales”.

El investigador señala que, además, la economía naranja o creativa que aglutina a los artistas, artesanos y productores locales registra “un golpe muy duro” por los bajos flujos turísticos, pues dependen completamente de sus ventas.

El nombramiento de Guadalupe como pueblo mágico es “sólo de membrete”, dice investigador. Foto: Irma Mejía | El Universal
El nombramiento de Guadalupe como pueblo mágico es “sólo de membrete”, dice investigador. Foto: Irma Mejía | El Universal

El promotor cultural dice que lamentablemente no hay una uniformidad de acciones en los diferentes pueblos mágicos, pero considera que Jerez es el que más ha trabajado en posicionarse como un lugar con la mejor imagen urbana.

Lamenta que Nochistlán —municipio colindante con Aguascalientes y Jalisco, ubicado en una zona de disputa de cárteles— sea poco proyectado, mientras que Pinos, Teúl de González Ortega y Sombrerete tratan de posicionarse como pueden en sus tradiciones, con sus fábricas mezcaleras, zonas arqueológicas y templos.

En el caso de Guadalupe, ciudad conurbada con la capital, dice que desde 2018 que recibió este nombramiento “sólo es de membrete”, al asegurar que no han sabido explotar la denominación para proyectarse como pueblo mágico en el interior ni en el exterior del estado, “ni tiene un cambio llamativo”. En los últimos meses en este municipio se han incrementado los homicidios ligados al crimen organizado.

El investigador señala que todo pueblo mágico requiere de un comité de participación con representantes ciudadanos de diferentes sectores, como artesanos, restauranteros y hoteleros con un proyecto de trabajo. Además, refiere que la autoridad “para no ser criticada” integró a personas afines a sus cuestiones políticas, y son quienes han impedido socializar este nombramiento y no hay ni un distintivo, ni promoción en los negocios.

Ramos Colliere cuestiona que la autoridad haya inflado cifras de visitantes, al referir que en una mampara promocional del informe municipal de gobierno se presumía que se recibieron 254 mil visitantes, “cantidad que resulta ilógica y ridícula, porque supera al número de habitantes, además de que no hay la capacidad hotelera suficiente para meter a tantas personas ni servicios turísticos atractivos”.

Sombrerete
Sombrerete

Jerez busca posicionarse

A pesar de que Jerez logró posicionarse como Pueblo Mágico, los flujos de visitantes no se han recuperado desde hace cuatro años, primero por la pandemia y luego por la violencia, ya que es uno de los lugares con mayor desplazamiento forzado por el asentamiento de los cárteles, aunado a los desaparecidos y enfrentamientos que ha impedido la realización de sus ferias y festivales.

José Alfredo Saldaña, administrador de un hotel familiar con más de 70 años de historia, ubicado en el centro de Jerez, confirma que el turismo aumentó cuando el municipio se convirtió en Pueblo Mágico. Siempre tuvo cupo lleno en la Feria de la Primavera, la más importante del lugar, a la que arribaban miles de turistas de Estados Unidos, así como en los festivales de la tambora y de la tostada.

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El hombre relata que desde hace cuatro años, en su hotel viven la época más complicada como prestadores de servicios turísticos por la pandemia y violencia. Al grado que han tenido que solicitar préstamos para no parar las operaciones y han trabajado sin obtener grandes ganancias.

Saldaña coincide que desde que el gobierno federal quitó el presupuesto federal a los pueblos mágicos, Jerez tiene un nombramiento de membrete, porque ni el estado ni el municipio tienen recursos ni programas para rescatar y promover a los pueblos mágicos.

Otros comerciantes que omitieron su nombre reconocen que hay negocios a punto de cerrar, pues la violencia les quitó la paz a pobladores y visitantes. Coinciden en que “lo mágico de Jerez no se puede quitar, porque la magia es su gente, su música y su arquitectura”, pero urgen que se reactiven los recursos federales “para promocionar lo bello y deslumbrante de los pueblos mágicos y dejen de estar en tinieblas (…) así también se combate la percepción de inseguridad”.

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