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Mujeres tzotziles piden apoyo para exportar sus productos

Decenas de mujeres de Zinacantán hicieron un llamado al gobierno federal y del estado; aseguran poco que logran vender en época de vacaciones, lo invierten en su materia prima y otra pequeña parte para ayudar en la economía familiar

Fotos: María de Jesús de Peters / EL UNIVERSAL
Estados 24/08/2017 13:39 María de Jesús de Peters / Corresponsal Zinacantán, Chiapas Actualizada 19:24
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Sin apoyo del gobierno estatal, decenas de mujeres tzotziles textileras buscan en forma desesperada comercializar a nivel nacional y el extranjero sus productos como blusas, bolsas, tapetes, rebosos, así como vestimentas autóctonas para hombres, mujeres y niños, elaboradas totalmente a mano.

En Zinacantán, pequeño pueblo de origen maya ubicado en la región Altos de Chiapas con alrededor de 36 mil habitantes, las mujeres sólo estudian la primaria para luego ser capacitadas por sus abuelas, madres y hermanas mayores en talleres de telar en cintura, tejidos, bordados y dibujo.

Las mujeres son las que se encargan de llevar una gran parte de los recursos económicos a sus hogares con la comercialización de los productos que ellas mismas diseñan y elaboran, mientras que los hombres apoyan en las labores del campo en la siembra del maíz y frijol para el consumo.

Otra de las actividades que destacan en este municipio de adoradores del Dios Murciélago, es el cultivo de flores en invernaderos en diferentes variedades como: crisantemos, rosas, claveles, entre otras, que son comercializadas en los estados de Campeche, Veracruz, Tabasco, Yucatán, Puebla y la Ciudad de México; sin embargo, están buscando exportar al extranjero.

Durante una visita a esta localidad, en la víspera de los festejos del santo patrono San Lorenzo Mártir, la autoridad municipal permitió a las mujeres textileras instalar puestos frente al parque central.

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"Güerita ven; te vendo blusas, tapetes, rebosos, huipil", ofrecen las mujeres a los pocos turistas nacionales e internacionales que llegan a este pueblo, que cuenta con 29 lugares sagrados donde realizan rituales ceremoniales, ya que los indígenas tienen la creencia que en los cerros verdes que rodean el municipio habitan sus nahuales y el espíritu de sus ancestros.

Las mujeres se quejan que son pocos los turistas que llegan al pueblo; además de que se les hacen caras las prendas que ellas mismas realizan.

Juana Morelia, una de las jóvenes textileras, recuerda que al concluir la primaria, a pesar de querer seguir estudiando, sus padres le dijeron que tenía que continuar con la tradición de aprender el telar de cintura, tejer y bordar, por lo que su abuela, madre y hermana mayor se convirtieron en sus maestras en este oficio.

La vestimenta autóctona de los pobladores de Zinacantán como el chal, huipil y nahua de las mujeres; el traje emplumado que es utilizado para ceremonias rituales o para vestido de novia, y el poncho de los varones, así como los caminos y centros de mesa, mantel, rebozo, tortillero, fajas, bolsas, muñecos de tela y cojines son realizados totalmente a mano.

Las mujeres se quejan que no tienen el apoyo del gobierno federal o del estado para comercializar sus productos en el país o el extranjero, y los pocos turistas que llegan al poblado compran muy pocas prendas, además "no pagan el precio que merece nuestro trabajo", señala Juana.

Explica que para elaborar alguno de los productos el primer paso es hacer el telar, que se lleva de 15 a 20 días dependiendo las medidas.

Posteriormente, se estampan los dibujos de flores y fauna de la localidad, para luego realizar el bordado en diferentes puntos, además del tejido, explica doña Hermelinda.

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Refiere que el costo de la vestimenta completa que utilizan las mujeres de este municipio es de aproximadamente mil 500 pesos, que incluye la blusa con bordados multicolores alrededor del cuello y pecho, el chal, faja y falda bordada.

En cuanto a la vestimenta de los hombres, un pocho tiene un valor de 500 pesos y su elaboración es de aproximadamente 15 días.

Refieren que sus talleres de textilería los tienen instalados en sus viviendas, lugar donde también venden sus productos, debido a que no cuentan con un espacio para comercializarlos.

Abundan que lo poco que logran vender en época de vacaciones, lo invierten en su materia prima como es el hilo, y otra pequeña parte para ayudar en la economía familiar.

Por ello, hicieron un llamado al gobierno federal y del estado, para que las apoyen con asesoría para que puedan vender sus productos a nivel nacional e internacional.

afcl

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