Lucha normalista, ideología rebasada

Las escuelas normales rurales de Michoacán surgieron con un espíritu combativo que mantienen con bloqueos y secuestros de autobuses

Lucha normalista, ideología rebasada
Los normalistas inconformes pasaron de las movilizaciones legales a los bloqueos de carreteras para presionar al gobierno, indica especialista. Fotos/ ARCHIVO EL UNIVERSAL
Estados 04/11/2019 01:42 Carlos Arrieta / Corresponsal Actualizada 03:41

Morelia, Michoacán

Las movilizaciones de los normalistas de Michoacán se han intensificado en los últimos años, en especial en los meses de octubre y noviembre, cuando salen a las calles para exigir aumento en el apoyo económico que reciben de los gobiernos federal y estatal, demandar plazas para los egresados y conmemorar el operativo de 2012 en varios planteles.

Sus manifestaciones van desde la toma de autobuses de pasajeros y saqueo de camiones repartidores, hasta la toma de casetas de cuota. En los últimos años el bloqueo a las vías del tren ha sido la forma más efectiva de llevar a las autoridades a negociar sus demandas.

Para Arturo Herrera Cornejo, historiador y politólogo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), es una mala tradición que los normalistas se apoderen de vehículos de empresas que ellos consideran “transnacionales”.

“Cuando cierran una carretera perjudican a la agricultura; los productos no llegan a su destino y se echan a perder. Cuando suceden este tipo de acciones, como secuestrar una unidad de transporte, al que perjudican es al chofer, que también es pueblo”, señaló.

El especialista consideró que de las movilizaciones legales y totalmente válidas se pasó a los bloqueos de carreteras como medida de presión “para torcerle el brazo al gobierno”, pues parten de una idea de que “la violencia es la partera de la historia”, como lo señala uno de los dogmas de los ultrarradicales.

“La toma de las vías del ferrocarril o el cierre de carreteras afectan a la economía estatal. Se parte de un discurso muy rebasado por los tiempos, porque el muro de Berlín se desplomó en 1989, la Unión Soviética se desintegró en 1991 y siento que está desfasado ideológicamente su movimiento; se estacionaron en esa etapa de la lucha por el socialismo, contra la burguesía y no se ve que se perjudica la economía de todo el estado”, dijo.

Herrera Cornejo indicó que los estudiantes ven en los bloqueos una forma de lucha válida y justificable, no como una afectación a derechos de terceros.

Las escuelas
 

En Michoacán hay al menos seis escuelas normalistas, la mayoría de ellas en la capital del estado, en las cuales se preparan cada año, en promedio, 3 mil 500 maestros.

Entre estos planteles están la Escuela Normal para Educadoras, con una plantilla de 454 alumnas para este ciclo; la Escuela Normal Urbana Federal, con 527 alumnos; la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripetío, con 490 estudiantes; la Escuela Normal Superior de Michoacán, con 303 estudiantes; la Escuela Normal de Educación Física, con 459 estudiantes; la Escuela Normal Indígena de Michoacán, ubicada en Cherán y con una plantilla de 359 alumnos; además del Centro Regional de Educación Normal de Arteaga (CRENAM).

La primera Escuela Normal Rural del país y de América Latina se fundó en Tacámbaro, Michoacán, el 22 de mayo de 1924, cuando José Vasconcelos era secretario de Educación Pública federal, y Álvaro Obregón era presidente.

De acuerdo con el historiador Herrera Cornejo, el gobernador Alfredo Elizondo estableció la primera Casa del Estudiante Normalista, para que los estudiantes pobres que llegaban a la capital michoacana tuvieran acceso a educación, alimentación, hospedaje y pudieran realizar su carrera.

Señaló que estas escuelas han tenido un espíritu combativo, sobre todo por los pocos recursos con los que cuentan, como es el caso de la normal de Ayotzinapa, en Guerrero, donde uno de sus alumnos fue Lucio Cabañas, guerrillero fundador del Partido de los Pobres.

Sube de tono protesta
 

En los primeros días de octubre de 2012, estudiantes de las normales de Tiripetío, Cherán y Arteaga realizaron protestas en las que tomaron decenas de camiones y vehículos repartidores; su demanda era que se dieran plazas para los alumnos que estaban por graduarse y que se pospusiera la llamada reforma curricular, la cual contemplaba que se integraran al plan de estudios materias como inglés y el uso de las tecnologías de la información.

Tras varios días de manifestaciones, la noche del 15 de octubre se detuvo a 176 estudiantes y se liberaron 95 vehículos retenidos, de los cuales 17 fueron incendiados por los alumnos.

En 2013, los normalistas volvieron a las calles con bloqueos en varias vías de Morelia y en la carretera Morelia-Pátzcuaro, entre otros puntos. Fue hasta noviembre, cuando 48 de los estudiantes que estaban detenidos desde un año antes fueron sentenciados a tres años de prisión y al pago de una multa, pero el juez que llevó su caso les concedió el beneficio de la suspensión de la ejecución de la sanción.

Un año más tarde, en 2014, los normalistas se manifestaron en octubre con el mismo modus operandi: tomaron camiones, pero con el pretexto de apoyar a sus compañeros de Ayotzinapa por la desaparición de 43 estudiantes.

Con la llegada del nuevo gobernador del estado, Silvano Aureoles, el 1 de octubre de 2015 las protestas continuaron y estudiantes de diferentes planteles se movilizaron y tomaron camiones.

En 2016, los jóvenes protagonizaron varios disturbios en la conmemoración de la noche de Iguala, el 26 de septiembre. Ante eso, 30 estudiantes fueron detenidos, lo que generó otra ola de protestas. Los manifestantes pedían plazas automáticas para los egresados y que se realizaran los pagos de becas aún pendientes.

En octubre de 2017, normalistas —en su mayoría de la Escuela Normal Rural de Tiripetío— se enfrentaron a policías del estado cuando intentaban rescatar a seis de sus compañeros detenidos en la entonces Procuraduría de Justicia del Estado (PGJE), lo cual dejó un saldo de alrededor de 70 alumnos detenidos.

En esa ocasión los jóvenes afirmaron que sus manifestaciones eran por la ampliación de la matrícula de 114 a 140 lugares, el pago completo de sus becas, pase directo, la liberación de plazas para los egresados y garantía de contrato. Sin embargo, fue hasta 2018 cuando bloquearon las vías del tren en Lázaro Cárdenas y en Tiripetío, además de las tomas de casetas y saqueo de camiones.

A principios de 2019, alumnos acompañaron a integrantes de la CNTE en el bloqueo de vías que duró más de 28 días en al menos seis puntos del estado, lo que ocasionó pérdidas económicas por más de 3 mil millones de pesos, pues al menos 414 trenes no pudieron cargar mercancías, según estimaciones de la empresa Kansas CitySouthern México.

Desde el 11 de octubre, los normalistas —principalmente de Tiripetío y de Cherán— volvieron a las protestas con la toma de camiones y desde hace dos semanas el bloqueo de vías en Tiripetío, Uruapan y Arteaga.

En un principio su demanda era el pago de becas que les adeuda el gobierno federal. Después, se dijeron inconformes con los nombramientos de nuevos directores de las escuelas y tomaron las instalaciones de la Normal Superior en Morelia. Ahora, en los últimos días, indicaron que el bloqueo a las vías del tren era para exigir 900 plazas automáticas para los egresados.

A decir de los propios estudiantes, la solución a sus demandas la tiene el gobierno federal. Según el historiador y politólogo Arturo Herrera Cornejo, la problemática “se tiene que atender desde muchos ángulos. Se tiene que ver en qué condiciones viven, se tiene que procurar que tengan lo necesario, que tengan alimentación suficiente, que las condiciones sean adecuadas, que tengan clases todos los días. Esto se ha descuidado y es un problema que tiene muchas aristas”.

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