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Belinda goza de nuestro helicóptero

La cantante parece tener acceso a traslados de corte oficial que no responden a ninguna diligencia en beneficio de la sociedad michoacana
22/02/2016
02:12
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Las imágenes. Con una destreza envidiable domina tacones de 15 centímetros y baja de un helicóptero de la policía estatal de Michoacán. La cantante Belinda parece tener acceso a traslados de corte oficial que no responden a ninguna diligencia en beneficio de la sociedad michoacana. Esta fotografía puede resultarnos una de tantas que aparecen en secciones de espectáculos para dar seguimiento a los encuentros que varios integrantes de la “artisteada” tuvieron con el papa Francisco. Sin embargo, la evidencia de que fue trasladada en un helicóptero de la Secretaría Pública del estado mueve la imagen a las primeras planas. ¿Pasará después al archivo visual de desvío de recursos para el goce y entretenimiento de funcionarios públicos?

El martes 16 de febrero Belinda publicó una foto con el gobernador perredista de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, sus sonrisas contrastan con la solemnidad de sus oscuras vestimentas. Quizá después de este encuentro se le ofreció ser transportada en helicóptero policial para facilitarle su entrada al evento religioso que se celebraría más tarde.

Lo que para unos es presumible, para nosotros es deleznable. Estas prácticas vergonzosas no son solo un mal rato del gobierno de Aureoles. En marzo de 2012 se publicaron fotografías de Ximena Navarrete, la ex Miss Universo, a bordo de un helicóptero de Servicios de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA). Rafael Moreno Valle, gobernador panista de Puebla, la había invitado personalmente al juego de futbol entre Chivas y Puebla.

El uso de recursos públicos para satisfacer los caprichos de los gobernadores revela el mito de que la política y la farándula generan empatía con los ciudadanos. Las formas son groseras y las consecuencias pueden ser garrafales. Belinda volaba cómodamente en el helicóptero de seguridad de un estado en el que la violencia y la inseguridad son el pan de cada día, y Ximena Navarrete ocupaba una ambulancia aérea que pudo ser requerida para atender medicamente a algún ciudadano poblano. Pero el futbol o el evento religioso ameritan que los gobernadores queden bien con el mundo del espectáculo, aunque esto ponga en riesgo a sus gobernados.

El PRI no se escapa de tener gobernadores abusivos: el gobernador de Hidalgo, Francisco Olvera Ruiz, utilizó un helicóptero oficial para trasladarse a un estadio y presenciar el partido entre América y Pachuca, a finales de enero. Y aunque no consintió a ninguna belleza televisiva, se complació a sí mismo volando en helicóptero del estado para llegar fresco y con buen tiempo a disfrutar su partido. Eso no implica que la artisteada no sea de su agrado. Según revela sinembargo.mx, Olvera gastó 300 mil pesos en la presentación de un artista para amenizar su comida de fin de año con funcionarios hidalguenses.

Sin responsables. Resulta reveladora la forma en que la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán redacta su comunicado: “Con el objetivo de deslindar responsabilidades administrativas se abrió una carpeta de averiguaciones”. Deslindar es su objetivo, responsabilizar a quien cometió un acto de corrupción no es asunto de su interés. Y no está lejos de la realidad, ni el caso de Moreno Valle ni el de Olvera Ruiz tuvieron alguna consecuencia ¿Por qué habríamos de esperar que el caso de Belinda tenga un resultado diferente?

No importa la ideología, el chiste es volar. Sigamos de espectadores, sumisos, enajenados con las narraciones de farándula en las que la historia de la cenicienta que dejó la escoba para portar zapatillas cristalinas se tropicaliza para mostrar a actrices que dejan el mundo de la telenovela para trasladarse al drama de la política.

Un gobernador de cada partido —PAN, PRD y PRI— se permite ir por los aires para aterrizar en eventos que no entran en sus funciones públicas. Hacen uso de nuestros helicópteros sin ninguna repercusión. Su cálculo ha de ser el correcto, si la premisa es confundir la responsabilidad pública con el espectáculo barato. Mientras se siga pensando que “al pueblo, circo” habremos de resignarnos a tener políticos cirqueros.

Analista política y activista ciudadana

Maestra en Políticas Públicas, Universidad de Concordia, Canadá. Fue servidora pública en el Instituto Federal Electoral (IFE), el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) y el Instituto...

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