17 | NOV | 2019
ruta cenotes, Yucatán, Ruta de los 7 Cenotes
Cenote Mariposa, uno de los que conforman la ruta Los 7 Cenotes, en Yucatán. (Foto: Cortesía Los 7 Cenotes San Gerónimo)

Cenotes en Yucatán: sigue esta ruta casi secreta

20/10/2019
00:28
Itzel Porras
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Un nuevo recorrido por los 7 Cenotes San Gerónimo te ofrece una emocionante experiencia casi privada

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SOTUTA, Yucatán— Estoy a punto de saltar al vacío. Son 18 metros de altura. Mis piernas tiemblan. El estómago se me revuelve y por momentos cierro los ojos porque me provoca vértigo mirar hacia abajo. Alicia, nuestra guía, me alienta: “¡Tú puedes! Solo déjate caer”. Me recuerda que mi arnés está sujeto a un cable y que no tengo por qué temer.

Un pequeño paso al frente es suficiente. Grito con todas mis fuerzas y abro los ojos. Estoy en un cenote, cayendo a una poza de color azul eléctrico…

cenotes-ruta-yucatan_1.jpg Foto: Adriana Hernández. EL UNIVERSAL

La Ruta de los 7 Cenotes San Gerónimo está en el municipio de Sotuta, en lo que fue un rancho, a una hora y media de Mérida, Yucatán. Este desarrollo ecoturístico busca dar a sus visitantes una experiencia privada a grupos pequeños de cinco a 10 personas. Lo que se pretende con esto es no interferir con el medio ambiente. Así que se puede disfrutar de un paseo por la selva maya, sin ruido, original y alejado de las multitudes.

Acabo de hacer el “Salto Nachi Cocom”. Lleva el nombre de un guerrero maya del pueblo de Sotuta que se escondía de los españoles bajo el agua. Para sobrevivir, tomaba aire en las cúpulas formadas naturalmente dentro de los cenotes. Los conquistadores lo acechaban durante un largo rato fuera del cenote. Al no verlo salir, lo daban por muerto pero, días después, se lo encontraban caminando por la selva. “¡Es un hechicero!”, pensaban, ya que es imposible aguantar sin respirar tanto tiempo en el agua.

Mis compañeros y yo flotamos boca arriba en el agua para contemplar el cielo. A nuestro alrededor solo se escucha el sonido del viento y el de los pájaros, como el yuya, de plumas naranjas y grisáceas. Cerramos los ojos y el tiempo parece detenerse…

yucatan_cenote_mariposa.jpeg Foto: Adriana Hernández. EL UNIVERSAL

Para llegar de un cenote a otro se hace un recorrido en bicicleta por un camino plano, entre arbustos, árboles frutales, cedros y ceibas. El calor es bastante fuerte, pero la recompensa vale la pena cuando de nuevo encontramos otro cenote y nos sumergimos en el agua.

yucatan_bicicletas.jpg Foto: Cortesía Los 7 Cenotes San Gerónimo

Ahora, me preparo para deslizarme en una tirolesa colocada en la parte más alta del cenote Arcoíris. En verano, el agua suele ser verde pistache y en noviembre o diciembre se torna, casi siempre, verde esmeralda; depende del clima y la posición del sol. En cuestión de segundos estoy del otro lado.

 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una tirolesa más me lleva a hacer un acuatizaje en la poza del cenote. Pero antes, Alicia nos da indicaciones: “cuando estén a punto de llegar extiendan las piernas para frenar con su cuerpo”. La mente parece traicionarnos y algunos nos hacemos bolita. Por fortuna, Israel, quien forma parte del equipo de 7 Cenotes San Gerónimo, está del otro lado para recibirnos.

Es momento de visitar el cenote Caracol. Bajamos una escalera en forma de espiral para llegar al agua de tonalidades turquesas. Aquí hay peces bagre, se escuchan algunas golondrinas y se ven estalactitas de varios tamaños que cuelgan como lámparas del techo.

yucatan_cenote_caracol.jpg Foto: Cortesía Los 7 Cenotes San Gerónimo

En este lugar también se encuentra el cenote Balam Ham (“agua de jaguar”). Se está acondicionando para realizar bodas mayas. Así que los enamorados podrán bajar a un templete de madera, ubicado cerca del agua, para enlazar su amor.

yucatan_bodas_maya.jpeg Foto: Adriana Hernandez. EL UNIVERSAL

Una de las últimas experiencias de la ruta es una actividad sensorial dentro de un cenote. No puedo darte muchos detalles porque para los organizadores es la cereza en el pastel: una experiencia que no se puede contar hasta que la vives, pero es muy emocionante. Eso sí, en otro de los cenotes tendrás que dar un “salto de fe”, desde una plataforma en medio de la oscuridad.

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Ritual de despedida
Después de esta ruta cargada de adrenalina nos espera una deliciosa comida yucateca en una palapa: sopa de lima, poc chuc (carne de cerdo a la plancha) y agua de jamaica. Y de postre, flan de coco. Don Medardo, quien colabora en este proyecto, toca su guitarra y empieza a cantar en maya para amenizar el momento.

Una vez recuperada la energía, nos dirigimos hacía una ceiba gigante, a unos cuantos pasos de la palapa. La ceiba es el árbol sagrado de los mayas. Éste, que está frente a nosotros, tiene más de 350 años de vida. Es aquí, donde hacemos una pequeño ritual de despedida.

yucatan_arbol_maya.jpg Foto: Cortesía los 7 Cenotes San Gerónimo 

De un canasto, Alicia toma una piedra de color rosa con forma de corazón. Nos lo entrega para que uno a uno digamos lo que sentimos y vivimos este día, en este mágico lugar.

Grutas Chocantes
Antes de entrar a las Grutas Chocantes, “pedimos permiso” a los aluxes: esos seres de la mitología maya que parecen duendes y que, supuestamente, son protectores de la naturaleza.

Nuestro guía, Óscar, los describe un poco: dice que son de estatura pequeña, pero con rasgos mayas. Según la leyenda, los aluxes fueron moldeados en barro por los antiguos mayas y cobraban vida por medio de rituales o ceremonias.

Si alguien llega a entrar sin permiso a la caverna, ellos podrían hacer algunas travesuras, como aventar piedras, mover las cosas de un lugar a otro o, en el peor de los casos, provocar alguna enfermedad o fiebre, pero solo si el intruso no respeta estos lugares sagrados.

yucatan_grutas_chocante.jpeg Foto: Adriana Hernández. EL UNIVERSAL

Hago una pequeña reverencia y pido permiso para entrar. Comienzo a bajar por una escalera que parece no tener fin. La única luz que tenemos son las lámparas de los cascos que nos proporcionaron. “Sean bienvenidos al inframundo maya”, dice nuestro guía.

Las Grutas Chocantes se ubican en Tekax, a dos horas de la ciudad de Mérida. “Fueron descubiertas hace 65 años por una familia que criaba chivos y cabras. Un día se les perdió un chivito y lo encontraron en algo que parecía una caverna. Llenos de curiosidad decidieron entrar a explorar”, cuenta Pedro Cervera, quien está al frente de este lugar.

Para ingresar a la gruta, los mayas se tenían que arrastrar. Ahora hay escaleras que hacen que el acceso sea más fácil, pero no hay que confiarse.

En la parte más alta de las grutas penden estalactitas. Se moldean y crecen mediante la filtración de agua carbonatada. Al momento de caer, el agua forma estalagmitas, con el paso de los años. Los mayas las representan como las raíces de las ceibas. Para que se lleguen a unir ambas formaciones rocosas, deben pasar millones de años.

grutas_chocantes.jpg Foto: Facebook Grutas Chocantes 

No puedo evitar sorprenderme con las cascadas petrificadas de carbonato de calcio que hay dentro de la gruta. Se les dice así, por su forma parecida a la de una caída de agua. Son enormes y brillan por los cristales de sal y otros minerales. Nos advierten que, si llegamos a tocarlas, pueden dañarse irreversiblemente.

Una vez que llegamos al punto final de la ruta, nos sentamos y apagamos nuestras lámparas. Todo está oscuro. Cerramos los ojos. Óscar, nuestro guía, comienza a contarnos historias para añadirle más emoción a nuestra experiencia: “una vez entré a la gruta y me encontraba sentado justo como ahora, con un grupo. Nos disponíamos a contar leyendas cuando de repente una piedra me golpeó por atrás”, dice. “Todos estaban frente a mí: era imposible que alguien se moviera y me echara una piedra. Además, habría escuchado el movimiento de alguien. Estoy seguro de que fue un aluxe”. Lo dice tan convencido que casi me lo creo.

También nos contó sobre un viajero inglés que sustrajo una pieza maya de Yucatán. Se la llevó a su país y al poco tiempo cayó enfermo. Nadie entendía lo que pasaba. No había explicación alguna para su enfermedad.

Uno de sus conocidos encontró en su mochila una pieza que representaba un aluxe. Quién sabe cómo, pero el amigo en cuestión sabía de lo que se trataba. Le dijo que la única solución era regresar lo que se había robado y pedir perdón. La leyenda cuenta que solo así se salvó.

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Recorrido por manglares
Vamos hacia una playa virgen a bordo de una lancha, cerca del Puerto Chuburná, a una hora de Mérida.

Alejandro, el guía, nos proporciona a cada uno un kayak y remos. La corriente ayuda a que avancemos pronto. El mar es azul claro, casi turquesa, y a lo lejos se observan unos cuantos flamencos formados uno tras otro.

Después de un rato empiezo a sentir los estragos de la remada.

Poco a poco penetramos en un canal rodeado por manglares. Nuestro guía nos dice que en esta zona podemos observar formaciones de mangle llamados petenes, que tienen una altura de siete y hasta 15 metros. Su característica es que dentro de ellos vamos a encontrar un brote de agua dulce.

yucatan_kayak.jpeg Foto: Adriana Hernández. EL UNIVERSAL

Dejo el kayak y en esta ocasión solo doy un pequeño salto. Con un paso al frente me sumerjo en este cuerpo de agua de color turquesa.

GUÍA DEL VIAJERO
Cómo llegar
Desde la Ciudad de México hay vuelos directos a Mérida. La duración es de dos horas aproximadamente. El costo del vuelo redondo por persona es de 3 mil 500 pesos.

Dónde dormir
Hotel Casa Balam, de estilo colonial, se ubica en la zona centro de Mérida. Tiene alberca y wifi. Tarifa: mil 613 pesos por noche, para dos personas.
casadelbalam.com

Dónde comer
MUGY: en la zona centro de Mérida. Cuenta con un museo dedicado a la gastronomía yucateca. Prueba la cochinita pibil, el poc chuc y la sopa de lima. De postre te sugerimos el dulce de papaya con queso de bola.
mugy.com.mx

yucatan_mugy.jpeg Foto: Adriana Hernández. EL UNIVERSAL

Taquería de La Unión: se encuentra en la zona centro de la capital yucateca. Prueba los tacos de lechón y acompáñalos con un agua de sabor.
Facebook: TaqueriaDeLaUnionMid

Aventura
La Ruta de Los 7 Cenotes San Gerónimo: el recorrido es de siete a ocho horas. Tiene un costo de mil 400 pesos por adulto y 950 pesos para menores de 12 años. La tirolesa y el salto tienen costo adicional.
los7cenotes.com

Grutas Chocantes: para las actividades es recomendable llevar gorra, calzado antiderrapante de uso rudo y ropa que no te importe que se rompa o que se ensucie. Se realiza senderismo, visita a un mirador ubicado en un cerro, visita a la Gruta del Toro y un recorrido en la tirolesa más grande de Yucatán. El costo es de 300 pesos por persona. La duración es de cuatro horas aproximadamente.
Facebook: Grutachocantes

Yucatán Adventures: el paseo en kayak incluye fotos y videos con GoPro, además de ceviche, snacks y, si eres mayor de edad, una cerveza por persona. Costo: 900 pesos por persona, con un mínimo de 5 personas. Duración: cinco horas. Facebook: YucatanAdventures

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